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miércoles, 19 de diciembre de 2012

“Descorchados 2013: otras melodías”





Patricio Tapia presentó los vinos que seleccionó como los elegidos para su Guía Descorchados 2013, tanto de Chile como de la Argentina, y tuve la suerte de estar entre la lista de los treinta invitados al evento. El atractivo fue no sólo poder conocer con anticipación cuáles fueron los destacados por “Pato”, sino también compartir la degustación con sus hacedores. Resulta destacable que profesionales chilenos y mendocinos hayan viajado especialmente a Buenos Aires para contarnos un poco sobre sus proyectos y sobre lo que íbamos a probar.

A continuación va la lista de vinos, discriminados por categorías; una breve opinión sobre cada etiqueta y, sobre el final, una conclusión personal.

Mejor Blanco

De Chile: Cipreses Vineyard - Sauvignon Blanc 2011 de Casa Marín 
De la Argentina: Lágrima Canela - Chardonnay/Semillón 2009 de Walter Bressia 

Dos blancos, dos extremos; uno filoso y otro cremoso.  El Cipreses es un Sauvignon Blanc muy mineral, hiperfresco, directo y recto, con sutilezas en su paso por boca. En cambio, el Lágrima Canela cuenta con mucho volumen, tanto en nariz como en boca; de esos que explotan en intensidad y complejidad aromática; sus notas de barrica sobresalen, es untuoso, graso, pero está muy bien, su nervio lo equilibra; no me cansa y me invita a otro sorbo.



Vino Revelación

De Chile: Revelado - Pinot Noir 2009 de Bodegas Re (Proyecto perteneciente a Viña Morandé)
De la Argentina: TintoNegro Collezione Italiana Lambrusco 2012 de 55 Malbec (por Alejandro Sejanovich)



Dos vinificaciones bastante atípicas. Por el lado de Chile, se trata de un Pinot, una de las uvas que mejor se da en la región, vinificado como blanco (para espumante) y casi olvidado en una barrica; que tras formar un velo natural en su parte superior hizo que adquiriera una complejidad similar a la de un jerez: esos clásicos aromas que recuerdan a frutas secas (almendra, avellana y nuez) de los vinos evolucionados. En cambio, el TintoNegro es un Lambrusco, cepaje de origen italiano y bastante poco común por estos pagos, que fue elaborado con una maceración tan corta que hace que éste sea casi transparente: es tan claro que por su color no sé cómo clasificarlo; en boca se comporta simple, fresco y bien fácil de beber.




Tinto Revelación

De Chile: Little Quino - Pinot Noir 2012 de William Févre
De la Argentina: Tres 14 Malbec de Garage - Malbec 2010 de Daniel Pi 



Rebelarse con lo básico. Por lo visto, en ambas regiones es un premio a la simpleza, y eso no debe ser mal interpretado, porque este pinot bastante austero, con la aireación, tímidamente fue diciendo mucho, de manera bien pausada pero que valía la pena no perderle atención. Por su parte, el malbec argentino tiene bastante más porte y por ende resulta más atrevido, pero al mismo tiempo es bastante desnudo, con muy poca madera, algo de rusticidad pero con mucha definición; y tiene lo que más me gusta: sabor a vino, uva, hollejo, terroir; sin maquillajes, y eso me encanta.

Mejor Tinto

De Chile: Domus Aurea - Cabernet Sauvignon 2010 de Clos Quebrada de Macul 
De la Argentina: D. V. Catena, Adrianna Vineyard - Malbec 2010 de Catena Zapata 


Mucho roble por aquí y poco roble por allá. Sobre la cepa más importante de cada país, Patricio optó en el primer caso por uno con mucha madera y en el segundo por uno que cada vez tiene menos. Mientras en el chileno eligió un cabernet con unos “cojones” aportados por sus 18 meses de barrica (80% nueva), la cual está excelentemente soportada por el carácter del vino; en el mejor tinto argentino premió a uno de nuestros abanderados, que, según su elaborador Alejandro Vigil, en esta añada, además de la combinación de diversos momentos de cosecha, posee menos barrica que en las anteriores (sólo 20% de barrica nueva). A mi criterio, eso deja percibir una profundidad que me sedujo: otra vez esa sensación de seguidilla de capas, que no se terminan nunca. Moraleja: en este caso no necesitó del roble como gran protagonista para ser un vinazo.

En varias oportunidades de la charla, Patricio dijo: “éstos son los vinos que me gustan a mí... No digo que sean los mejores... son los que yo elijo...”.



Luego de haberlos probado, creo que él quiere dejar bien en claro qué es lo que realmente lo conmueve y su amplitud en el gusto personal, que por lo visto no tiene límite. Para hacer una simple analogía, si en vez de vinos Patricio hubiera tenido que elegir un seleccionado de intérpretes musicales, primero hubiera escuchado absolutamente a todos los encontrados a ambos lados de la cordillera. No se hubiera detenido en virtuosos, ni en hits pegadizos, ni en Súper Star; tampoco se hubiera casado con un estilo en particular; pero sí habría privilegiado por sobre todo a los más genuinos, los más francos, los más sinceros: aquellos que con su interpretación te tocan el corazón, te erizan la piel y, quizás con silencios, te pueden transmitir mucho más que cualquier vozarrón potente y muy entonado, pero carente de sensibilidad o color.



Así de claro, como los vinos que le gustan a él, Patricio tiene una postura bien definida, la resalta y se hace cargo de ella todo el tiempo. Por todo esto, lo encuentro como un abanderado dentro de los comunicadores de vinos de nuestras regiones. En este camino que está comenzando a transitar –seguramente muy discutido–, no pienso perderle pisada. A mí también me entretiene escuchar otras melodías.

Fotos:
1) Aldo´s Vinoteca y Restaurant, el lugar elegido por Patricio Tapia para presentar los destacados de Descorchados 2013.
2) El joven Felipe Marin, presentando Cipreses.  
3) "El Colo"  Alejandro Sejanovich comentando su Lambrusco.
4) Pablo Morandé, no conforme con su gran bodega, apuesta también a la innovación y REnovación con RE.
5) Daniel Pi y su Tres14, un verdadero Vino de Garage .
6) Alejandro Vigil, tan atrevido como sus vinos, también un placer escucharlo.
7) Patricio, el gran anfitrión. Nos hizo sentir como en su casa ofreciéndonos probar los vinos que más le gustan a él. 
8) REvelado, criado bajo un velo, un pinot fuera de serie. 

Notas relacionadas:

La misma cata según Fran de La Logia Petit Verdot

La misma cata según Ariel de Pasión Kuari

La misma cata según José de Wine MDQ

Más sobre Descorchados 2013 por Patricio tapia



martes, 28 de febrero de 2012

“Chardofest 2012”

Organizada y convocada vía Twitter por los chicos de Ozono Drinks  y Francisco del Blog Logia Petit Verdot , se armó una linda cata de chardonnay, precisamente en el Espacio Ozono.


Los vinos a degustar fueron diez, nueve de ellos de alta gama, entre los cuales cuatro fueron muestras aún sin etiquetar,  provistas muy gentilmente por Alejandro Vigil (Winemaker de Catena Zapata).

La degustación fue a ciegas y  todos los vinos fueron parte de la conversación en la que se discutieron los favoritos y se sacaron algunas conclusiones antes de descubrir la etiquetas.
Martín sirvió como primer vino el Alambrado Chardonnay 2010  de bodega Familia Zuccardi, de aromas frutales limpios e intensidad media, una acidez algo crujiente (interesante). Sin tener el dato, se podía percibir que no era de alta gama, ya que en un corto lapso en boca disminuyó en expresión. Igualmente fue buena la idea del anfitrión de comenzar con algo tranquilo, agradable y, de paso, hacer boca.

Continuamos con una muestra de chardonnay 2010 del viñedo “Adrianna” (Gualtallary) de la bodega Catena Zapata. Éste se mostró más expresivo, a la fruta dulce también se le sumaron algunos florales, tostado y la nota levemente mantecosa: todo muy moderado y equilibrado. Si lo comparo con el anterior, lo ubico por lo menos 4 puntos más arriba. La botella estaba identificada con el nombre de fantasía “top 3” y se caracterizaba por provenir de un sector del mencionado viñedo donde el suelo  es particularmente arcilloso.

En el tercero seguimos creciendo en color y complejidad, ya que se mostró más dorado y a la nota frutal se le sumó algo vegetal indefinido (quizás espárrago), que no sé cómo describirlo pero que combinaba muy bien con las típicas notas frutales dulces y le daba una vuelta interesante al varietal;. Resultó ser de origen chileno: el Casa del Bosque Gran Reserva 2010 , muestra aportada por Ariel del Blog Pasión Kuali , quien la trajo de su reciente paseo enófilo por el país vecino.

La siguiente muestra también pertenecía al viñedo “Adrianna” pero de otro sector cuyo suelo es calcáreo. En su estilo y descriptores percibí mucho de lo que veníamos encontrando hasta el momento, pero en éste me llamó la atención la franqueza de sus aromas, ya que en nariz y en boca fueron idénticos en definición, carga y fuerza; este atributo resultó llamativo y obviamente positivo, al menos para mí.  Por lo visto, venimos subiendo en nivel: este último, cuyo nombre era  "top1”, fue el que más me gustó hasta ese momento.


En el quinto se acentuó el tostado y esa nota láctica que durante años siempre me resultó bastante aburrida, pero en boca acompañaba una correcta acidez y por suerte realzó en expresión. También le levanto el pulgar: junto con el anterior, lo mejor hasta ese momento. Fue el segundo importado de la noche: el Hess Colecction  2009  (Napa Valley,  California, Estados Unidos).

Para volver a hablar de puntajes, al próximo debo destacarlo con varios “porotos” más arriba de todo lo que habíamos probado hasta ese momento: sus aromas  me sorprendieron  por su profundidad y complejidad, con las notas de la crianza bien al frente pero siempre sumando elegancia. Creo que por su estilo y potencia más de un catador pudo identificarlo: se trataba del Bramare 2009 de Viña Cobos. Al leer mis adjetivos pueden pensar que fue el que más me gustó. Aunque eso no sea verdad, no voy a negar el buen trabajo en su elaboración, porque se puede percibir al degustarlo. Algo similar me ocurre con los tintos de esta bodega: los valoro pero no los elijo.



Siguió el turno del Glen Carlou 2009 , otro del grupo Hess pero esta vez de su bodega ubicada en Sudáfrica; también con los tostados como protagonistas pero con los aromas más evolucionados, pese a ser de la misma añada que el anterior. En boca se mostró algo goloso, con esas típicas notas de banana y ananá maduro ; si bien tiene buen paso, para mi gusto es algo plano. Otro que no es compatible con mi paladar.

El siguiente fue una atracción “a primera nariz” que se mostró principalmente fresca, con frutales, florales y algún que otro mineral que se fundieron en una sola pieza. Enseguida pensé en el Valle de Uco. Lo encontré diferente al resto: al degustarlo no cuajó con la idea de un chardonnay, sino de un blanco rico, que vibra en su paso y que, a mi humilde criterio, posee un modelo que hay que seguir. Esta muestra en el futuro lucirá la etiqueta de Catena Alta 2009 .

Continuamos con la número nueve. Sus aromas me recordaron a frutas blancas bien definidas, en las que no existe sobremaduración. Alguien comentó muy acertadamente que podía tratarse de damasco. Tampoco faltaron los florales y la frescura. Al desplegarse en boca lo hizo verticalmente. Sospechaba que era de la misma zona o elaborador que el anterior, ya que poseía muchos puntos en común, y no me equivoqué. Otro que me encantó porque le encontré carácter y vivacidad: resultó ser el futuro Luca 2009 , también de Vigil.

A los dos últimos vinos no me pidan que les ponga puntajes: cuando me enseñaron a utilizar este método fue para premiar cantidades y en cantidad es difícil superar al Bramare. Sólo puedo adelantar que con claridad éstos fueron los que más me gustaron de la noche.

Cuando le comenté por mail a Alejandro Vigil sobre mi preferencia por el Luca  2009 y el Alta  2009, me contestó lo siguiente: “en el Luca y Alta tenés mayor posibilidad de jugar en varias direcciones, son vinos con mayor cantidad de capas y en definitiva más complejos. Sobresale fruta por encima de características de suelo. Son estilos que los tengo muy aceitados. En cambio, los dos single top son de lugares específicos del viñedo, menos fruta, más terruno, no siempre más ricos. Son sin maquillar por medio de distintas cosechas, o suelos más o menos profundos. Simplemente es lo que hay ”.

Para terminar llegó el turno de uno que reposó mucho antes de ser descorchado: el Q 2004  de Familia Zuccardi. Su color delataba que cargaba con varios años, pero igualmente conservaba buen brillo y cierta viscosidad que luego se reflejó en su paso por boca, una fruta   que con los años mutó hacia la sobremadurez pero bien fundida con los tostados. Este estilo pesado en boca es apreciado por muchos consumidores, pero no precisamente por mí.


Terminada la reunión, se sacó un promedio entre las puntuaciones de todos los catadores: ninguno de los vinos se destacó por unanimidad, hubo muchos en el mismo nivel, podríamos decir entre los 85 y 90 puntos la mayoría. 
Fue excelente esta posibilidad de encontrarme ante nueve “chardonnay” de esta categoría. 
Personalmente, luego de esta cata, sigo confirmando que cuando en el chardonnay se acentúan las notas a “fruta madura” de la variedad, las “láctica” de su elaboración o los “tostados” de la crianza, es cuando menos me atrae. Un punto positivo fue que en la mayoría de las muestras nacionales el aporte de la madera fue bastante moderado, a diferencia de otras épocas, o de los dos importados que aún mantienen el “estilo maderazo”. Aclaro “en la mayoría”, ya que en el Bramare  y en el Q el roble también grita presente, pero por suerte sin desafinar.


martes, 31 de enero de 2012

“Nuevos vinos en El Garage de Aldo”




La comercializadora de vinos
“El Garage de Aldo” sigue ampliando su porfolio. Para dar a conocer sus nuevas incorporaciones organizó en enero una serie de degustaciones con algunos clientes. Estuve presente en una de ellas, a la cual fui invitado muy cordialmente por Maya García, quien forma parte del equipo que acompaña a Aldo Graziani.



Vamos a los vinos


Manos Negras Torrontés 2011 ($ 52)

Proveniente del Valle de Tullum (San Juan) y con un 5% de Viognier en su composición. Si alguien busca en nariz la exuberancia aromática que tienen los “torros cafayateños”, no la va a encontrar, pero cuando va a la boca sus aromas levantan mucho: frutas blancas, florales y una acidez tirando a cítrica que lo hace atractivo y sutil. Muy interesante, además le encontré más expresión que en su anterior añada. En el segmento que se ubica, me parece de acertada relación precio/calidad.


Luego, probamos los vinos del proyecto “Bodega Laderas de los Andes”, que pertenece precisamente a Adrián Río, quien fue uno de los primeros en poseer viñedos en la codiciada zona de Altamira. Después de muchos años de ser proveedor de uva de reconocidas bodegas, Adrián sale al mercado para mostrar su proyecto personal, asesorado enológicamente por Alejandro Sejanovich y con etiquetas que llevan su nombre y apellido.

Degustación


Fincas Adrián Río Malbec Roble 2010 ($ 75), con crianza de 12 meses en barrica, y Fincas Adrián Río Malbec Roble 2008 ($ 150), con 18 meses de barrica; este último también reconocido por ser una “selección de familia”.



Al degustarlos, ambos me parecieron buenos, con las notas provenientes de su paso por roble bastante al frente, pero tienen el atractivo de ser bebibles y poseer cierta mineralidad que tiene mucho que ver con su lugar de origen. Si bien la mayoría de los presentes destacó el Malbec 2010 por su precio, en lo personal fui más atrapado por el “Selección de familia”. Creo que el salto en el precio está bien reflejado en lo cualitativo: profundidad en aromas, llena la boca con suavidad… Para cerrar, considero que ambas etiquetas poseen un estilo que puede atrapar a una porción amplia de consumidores, siempre que estén dispuestos a pagar los mencionados valores.

Continuamos con Mundo Revés Malbec 2010 ($ 120), 100% fruta de Tupungato que reposó 18 meses en sólo dos barricas de roble, lo que da una partida muy limitada. Un verdadero vino de autor cuyo enólogo es Quentin Pommier (también Fabre Montmayou) y su ingeniero agrónomo es Roberto Bin (también Cielo y Tierra / Santaolalla). Al degustarlo llena la boca, con una fruta más madura que los anteriores y los aromas de crianza bien protagonistas. Por la elegancia a donde apunta, me recuerda a los típicos aromas de jalea, finos, que suele aportar la barrica francesa.

Nube Negra 2008 ($ 180), con uva proviene de El Peral (Tupungato), una crianza de 21 meses en barrica y elaboración a cargo de Eduardo Vidal. 




Otro que también se presenta ancho en boca, con fruta tirando a madura y una paleta aromática bien nutrida que fue mutando desde la fruta confitada hacia los especiados, por ejemplo. Me gustó más que la vez anterior que lo había probado, hace unos nueve meses. En esta última oportunidad, fue pasado por un decanter, un detalle que quizás lo favoreció.

SonVida Malbec 2009 ($ 160) y SonVida Cabernet Sauvignon 2008 ($ 160)
Creo que hasta el momento son los únicos vinos firmados por Alejandro Vigil fuera del grupo Catena Zapata. También imagino que, si los tomara a ciegas, podría sospechar que son de su autoría. 




De cuerpo medio, te recorren la boca a lo largo con frescura, dejan translucir nítidamente la famosa mineralidad de Altamira. Una forma de describir la sensación que tuve al degustarlo sería decir que se presentan como con capas que van tapizando el interior de la cavidad bucal, con un ritmo que me hace acordar al efecto domino. ¿Parece una locura mi descripción? Quizás, pero necesito diferenciar algunos vinos de otros y creo que, a igual nivel de aromas, estructura o complejidad, en muchos vinos de Vigil encuentro esa sensación en el paso por boca. Hace unos días también lo había percibido en el Gran Enemigo y ahora con el SonVida Cabernet Sauvignon. En varias oportunidades, le escuché decir a Alejandro que aspira a que sus vinos cuenten una película, para lo cual acostumbra a realizar infinidad de elaboraciones, jugando con la selección de lugares, diversos momentos de cosechas y tipos de vinificación. Una manera de lograr un vino que pueda contar la mayor cantidad de momentos posibles. Creo estar empezando a interpretar esa película de la que habla. Volviendo a los SonVida, el Malbec es muy bueno, creo que puede cruzar la barrera de los 90 pts., pero el Cabernet es excelente, está claramente por encima del anterior; me animo a colocarlo entre los Cabernet Sauvignon que más me gustan de nuestro país, la única pena es que hay sólo dos mil botellas.

Aldo dejó para el final el recién salido Zaha 2010 ($ 160), de Alejandro Sejanovich. ¡Qué acertada decisión! 


Tiene toda la potencia de un 2010 de altura y al mismo tiempo está listo para ser disfrutado, lo que no quiere decir que sea un vino del año, ya que promete un camino interesante para transitar y crecer. Al degustarlo, vuelvo a encontrar el “efecto capas” que describí en el SonVida. No es casualidad: Sejanovich y Vigil formaron parte del mismo equipo en Catena, crecieron a la par; cuando uno los escucha por separado, queda claro que buscan los mismos caminos para sus vinos: dejar translucir el terroir y sacar vinos que, aunque jóvenes y de alta gama, salen a la cancha y están agradables para beber. Esto no ocurre con frecuencia, muchas veces nos encontramos con vinos de alta gama recién salidos al mercado e inevitablemente, luego de degustarlos, se repiten las mismas frases: “está duro, verde, con aristas”, “sobresale el alcohol”, “bien pero hay que esperar para tomarlo”... Bueno, eso con el Zaha no ocurrió. Me resultó complejo en aromas, donde la fruta y la mineralidad están bien escoltadas por ciertos herbáceos (posiblemente esto tenga que ver con el aporte del Cabernet Franc). No pretende elegancia en su combinación de aromas, pero posee personalida,. Tiene algo que lo distingue, lo cual es muy valorable, y además todos sus componentes se encuentran bien equilibrados. Si bien probé sólo una copa y el calendario 2012 recién comienza, me animo a decir que estará entre los mejores vinos del año.

La degustación de las nuevas incorporaciones de “El Garage de Aldo” me termina de dejar en claro el objetivo de la distribuidora: ofrecer vinos de partidas limitadas, donde los nombres de los enólogos están por encima de cualquier marca o empresa; donde cada etiqueta tiene una historia, antes que una “destemplada” ficha técnica; donde también queda lindo tutearlos y decirles a nuestros amigos, por ejemplo: “anoche tomé un Cabernet del Ale, el Manos del Colo y Jeff, el Pulcú de David, el Nobles de Marcelo, la barrica de Quentin y el ‘Negro’ Bin, o el "Malbec de Edu Vidal”, y romper todas las distancias, porque que se hagan buenos vinos no es sólo responsabilidad de sus hacedores, sino también de nuestra exigencia como consumidores, nuestra franqueza como comunicadores y el compromiso de quienes también los comercializamos.

Haciendo CLIC aquì podrán ver una nota extraída del programa “El corte perfecto”, en la que Alejandro Vigil derriba algunos famosos mitos sobre elaboración. Imperdible!! 

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