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viernes, 4 de marzo de 2016

Eclat: otra manera de disfrutar del vino espumante


¿Cuántas veces pensamos en la guarda de los vinos espumantes? Después de degustarlos, ¿los imaginamos en el tiempo de igual manera que cuando nos cruzamos con un tinto que promete, de esos que nos terminan tentando a comprar una o dos cajas para no perdernos su evolución en el tiempo? Percibo que tocaré un tema que gran parte de los consumidores de “vinos espumantes” no se había cuestionado hasta el momento.

En su reciente visita a Buenos Aires tuve la oportunidad de conocer a Alexander Penet,
enólogo y propietario de La Maison Penet, una casa con más de cuatrocientos años de
historia en la elaboración de champagnes en Francia, y que desde hace algunos años lleva
adelante un proyecto en conjunto con Bodega Caelum. Esta última, ubicada en Luján de
Cuyo, es propiedad de la familia Pimentel y está conducida enológicamente por Giuseppe
Franceschini. 




Ambas elaboran en sociedad los espumantes Eclat siguiendo las técnicas francesas. Por el
momento, hay dos líneas: un  Eclat Extra Brut  y un  Eclat Extra Brut Reserva  (48 meses
sobre lías). A partir de ahora creo que no puedo obviar los años de cosecha de cada uno,
porque fue precisamente el hecho de degustar a la par el Extra Brut 2010 y 2011 lo que me
motivó a compartir esta nota. Además de percibir las diferencias y los puntos en común
entre ambos, logré entender el potencial que tienen estos productos. Considero que ése fue
el punto más importante: la impresión similar a la que nos regalan algunos buenos vinos, la
de poder imaginarlos en el tiempo y –por qué no– la de empezar a soñar con una vertical de 5, 10 o 15 años.


¿Cuál es la garantía de que estos productos tendrán larga vida por delante? Si bien la ficha
técnica me asegura un mínimo de 36 meses sobre lías, y todos conocemos la importancia de su aporte –no sólo desde lo aromático sino también en cuanto a la estructura que le brinda al producto–, en mi humilde opinión, al igual que con cualquier vino, la degustación es la que más habla. La acidez, la tensión y el largo de boca que presentaron me lo dicen todo. El 2011 es de una frescura exuberante y amigablemente descontrolada, quizá lejana al gusto preferido de un consumidor promedio. Ahora bien, cuando lo comparo con el 2010 y veo cuánto   ganó   este   último   con   sólo   un   año   de   guarda,   además   de   crecer en   boca   y notoriamente   en   expresión   y   complejidad,   noto   que   aquella   acidez   comienza   a transformarse en el aliado perfecto para ese crecimiento. Nada me da para pensar que con una cuidada guarda, en los sucesivos años, esa sociedad corra algún riesgo.


Empiezo a tomar conciencia de la importancia de conocer el año de cosecha, al menos en
este tipo de productos. Alex aclaró que en las contraetiquetas de los champagnes de La
Maison   Penet,   además   del   año   de   cosecha,   también   figura   la   fecha   del   degüelle y embotellado, ya que los considera datos importantes para que cada comprador los conozca y pueda elegir con mayor precisión el momento de su consumo.
Aquí las góndolas están inundadas de vinos espumantes. Buena parte de las bodegas tienen alguno en su porfolio. No digo que es imprescindible que todos anuncien en el frente su año de cosecha, ya que la mayoría fueron pensados para el consumo inmediato y, al mismo tiempo, el   consumidor los  compra sabiendo que va a beberlos en un corto plazo.

Sin 
embargo, por lo visto, en nuestro país empiezan a asomar otros productores, más inquietos, que son conscientes del atractivo resultado que pueden aportarle los años de guarda a los buenos vinos, en este caso espumantes. Si bien en algún punto puede tocarles pagar el costo de ser diferentes, pienso que será el tiempo, sinónimo de crecimiento y complejidad, quien les dé finalmente la razón.

Me compro una caja de 2011, descorcho una botella y brindo por 
estos productores. Las otras botellas me las guardo pensando en la vertical del 2025

lunes, 10 de diciembre de 2012

“Lupa Bloguera” (5° Caso: Espumantes)


Cuando surgió que la nueva Lupa Bloguera sería de espumantes, traté de ir sobre uno que ya conocía, que no fuera tan masivo y que pudiera resultar una buena opción de compra. Me estoy refiriendo al Ánimal Brut Nature “Organic Vineyards”. Hacía muy poco lo había probado en la casa de un familiar, y como me había gustado, hoy decidí volver sobre él, confirmar mis impresiones y entregarles esta breve reseña.



Esta etiqueta pertenece a Alma Negra, que es el proyecto personal de Ernesto Catena, hijo de Nicolás Catena (Bodega Catena Zapata). Tal como suele suceder con otros productos de esta bodega, es relativamente poca la información que suelen brindar o que se encuentra al alcance de los consumidores; por ejemplo, si bien la etiqueta indica que los viñedos son orgánicos y que su elaboración es “Tradicional”, lo único extra que pude averiguar es que los varietales que lo componen son chardonnay y pinot noir, procedentes del Valle de Uco; de hecho, en el sitio web de Alma Negra, el Organic Vineyards ni siquiera figura en el porfolio.

Fresco, de aromas delicados, este espumante se distingue por poseer al frente la típica nota a levadura pero bien moderada, con un fondo frutal (frutas blancas) y también un toque de secas (avellanas). En boca repite la delicadeza que me anticipó la nariz; su burbuja es fina, y cuando estalla en su paso lo hace con estilo. Sin ser demasiado complejo, resulta un producto que puede gustar fácilmente. Además, creo que es un espumante versátil para diversos momentos: puede funcionar para beber solo, como aperitivo, o bien como compañero de una entrada o principal acorde. Otro punto a favor es que para la calidad que entrega su precio de $ 77 es competitivo. Desde lo visual, está bueno para sorprender a amigos, ya que posee una etiqueta bastante colorida y llamativa, diferente a las clásicas que dominan el mercado de los espumantes. En resumen, un producto que gustativamente no tiene nada que envidiarles a los líderes.

Volviendo a las notas de aromas de levadura, panadería, o similares, que suelen ser típicas de los espumantes elaborados con Método Tradicional, considero que muchas bodegas están abusando de ellas, y al igual que ocurrió con los tintos con madera, en algún momento pueden llegar a cansar al consumidor. Es mi visión luego de observar que muchos suelen caer en ese lugar común. En este punto, el Organic Vineyards escapa de ese lugar común, y por eso mencioné la nota a levadura de moderada intensidad como un atributo.

Para cerrar, contrariamente a otras Lupas Blogueras, esta vez la degustación la hice una calurosa noche de diciembre, solo frente a mi computadora y mientras trataba de darle forma precisamente a esta nota.

A continuación la Lupa por el resto de Los Blogueros del Vino:



sábado, 14 de enero de 2012

“Tarde en el río con María, Florentina y Lui”



El pasado sábado, luego de un movidito paseo en barco junto a Fanuca y Nacho, tiramos amarras en el Puerto de Núñez, más precisamente en el Club CUBA. Era la hora ideal para tomar unos mates, una pena que habíamos olvidado el bolso con el equipo; pero “casualmente” sí teníamos un juego de copas flauta y algunas burbujas bien refrescadas en una heladera de mano, y no nos quedó otra alternativa que descorchar.
Fueron tres botellas en total, champañas de estilos bastante diferentes entre sí, pero igualmente, a mi criterio, todas muy recomendables.

Paso a detallarlas:

El primero fue el Lui Narvaez ($ 53), un extra brut de Pinot Noir de reciente aparición en el mercado. Agradables aromas (levadura y frutales), franco y muy equilibrado en su paso por boca; creo que es el más gastronómico de las tres etiquetas; sus aromas acompañan bien pero no invaden, puede resultar un excelente compañero de algún alimento acorde.
Seguimos con el María Codorníu Reserve Brut Nature ($ 76). En este clásico elaborado por método champenoise, crece la intensidad aromática, las notas de crianza y frutales más al frente, y la burbuja algo más sutil. Creo que resultaría el ideal para coronar una larga sobremesa o maridar con charla y buena compañía.
Por último le llegó el turno al Espumante Santa Florentina Brut de Torrontés de Cooperativa La Riojana ($ 28). 




Si bien ya lleva varios años en el mercado local, hacía por lo menos cinco que no lo probaba. Voy a ser franco, no lo llevé de casualidad: recientemente participó en el concurso Effervescents du Monde 2011, en Francia, donde además de obtener una medalla de oro salió elegido entre los diez mejores vinos espumantes de la competencia, en la que participaron 522 muestras correspondientes a 24 países, evaluadas por un centenar de jueces internacionales encargados de determinar la premiación.




Hay un detalle a considerar: en realidad el premiado fue el Raza Brut Torrontés Fairtrade 2011, que es la marca con que sale al mercado externo nuestro conocido y degustado Santa Florentina Brut de Torrontés, cuyo año de cosecha es 2011 y sus uvas provienen de los Valles de Famatina (esta información fue suministrada por el Dto. de Enología de la bodega, a cargo del Chief Winemaker Rodolfo L. Griguol).
A mí también me gustó mucho este espumante que se mostró muy fresco, con las típicas notas florales y de fruta blanca, con esa sensación en boca que de entrada pareciera que va a ser dulce pero que finalmente no lo es; con una burbuja que estalla de manera vivaz pero que al mismo tiempo se percibe fina, mucho más fina que en aquel que había tomado en aquella anterior oportunidad. Para resumir, un espumante que se lo puede rotular de exótico, que es muy equilibrado y al que creo que todos deberían darle una oportunidad. El secreto está en ubicarlo en el momento indicado, lo imagino mejor para beberlo solo como un refresco, que en una sobremesa o como escolta de algún plato.


El bombón de la última foto es Renu, uno de mis tesoritos.



miércoles, 1 de diciembre de 2010

"Con estilo francés"

Finalmente ayer probé el Primmacepa Brut, espumante elaborado por Pedro Rosell para Bodega Vistaflores Estate. El año de cosecha de las uvas que conforman el vino base es 2006; la composición varietal, Pinot Noir 75% / Chardonnay 25%, ambas provenientes de Tupungato (Vallle de Uco, Mendoza).


La cosecha temprana de las uvas (mes de febrero), sumado a las características del suelo (más rico y no tan arenoso) y el descenso de temperatura por las noches, colaboraron a obtener un vino base aromático, de buena estructura y acidez. Dos años en tanques de acero más otros dos años de crianza en contacto con sus borras en botella dan fruto a este espumoso de alta complejidad. Antes de finalizar la crianza en botella, se le agregó el Licor de Expedición (*), que le aporta el dulzor que lo ubica en la categoría de Brut (6,30g/litro).


Su precio se ubica en los $ 90 por botella, pero debido a que es una partida tan limitada casi ninguna vinoteca lo comercializa actualmente.


Mi impresión


Cuando lo degusté resultó tal cual me lo imaginaba, luego de haber leído algunos de sus datos técnicos. Evolucionado en color, suave y sostenido desprendimiento de “muy finas” burbujas; una nariz que lentamente fue creciendo en aromas (frutas secas, pan dulce, manzana asada) y donde cada vez más se hacía notar la complejidad que le aportó sus cuatro años de elaboración y crianza; en boca se puede percibir su estructura, las burbujas sólo acompañan y colaboran en la persistencia del final de boca.


Un espumante al estilo francés, diferente al 99% de las champañas que se encuentran en nuestras góndolas, ideal para acompañar alta gastronomía, que es donde mejor se lucirá.Un modelo de estilo que se debería seguir, en el que el vino, el arte del hacedor y el tiempo son los protagonistas.


Momento único


Si bien estaba ansioso por probar esta perlita, quería compartirlo con alguien especial y en un lugar donde se luciera como merece, por eso decidí ir con mi amada esposa a Doppio Zero(**), restaurant de cocina italiana, ubicado en la zona de Belgrano, donde además de tener descorche y una excelente gastronomía, su dueño, Mariano Akman, y equipo no dejan detalle librado al azar. Un verdadero placer.

(*) Dato curioso: el mencionado licor está compuesto por espumosos de 1983 y 1988 que aún están sobre borras y espumantes nuevos.
(**) Doppio Zero (Soldado de la Independencia 1238 - Tel. 4899-0162).

Datos personales

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Fernando// 15 4171 8019 fernandovinos@yahoo.com.ar