Mostrando entradas con la etiqueta Malbec. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Malbec. Mostrar todas las entradas

domingo, 30 de mayo de 2021

"Mi estrella, mi camino"

 


¿Esta noche te esperamos y trae tu vino para probar? eso le dijimos a Noelia Juri cuando la conocimos en Mayo del 2017 el día que visitamos Zorzal Wines, en el marco de un #MrWinesTour. La jornada terminaba en una degustación y asado con Matias Michelini en la bodega del Mono, y ahí aprovechamos en reencontrarnos con "la Noe" para probar su primer vino.

Ya caída la noche en Tupungato, en la previa del encuentro con Mati, todavía recuerdo el tremendo frío que hacía, las pocas palabras de Noe y un Merlot 2016 que era recibido con muchos elogios por los cueveros, a la par del típico - aún le falta un poco de botella - , continuó - y ahora también queremos probar el bonarda!. Todo mientras yo le recordaba reiterada veces a Noelia que ni bien tenga sus vinos listos para salir me avisé primero, así de manija saben que me pongo cuando algo me entusiasma. 

Creo que es una chica bastante callada, así como de perfil muy bajo, al menos eso demostraba; la sentí como medio en contraposición a su vino que ya nos había dicho bastante, aclaro que bastante no necesariamente significa cantidad, en este caso me refería más a esas sutilezas con las que nos gusta encontrarnos. 

Recién cuando le propuse cruzarnos en algunas charlas para escribir esta nota, logré conocerla, escucharla mucho; comenzando por su historia, desde muchos antes de llegar a Zorzal hasta los varietales Najmay (malbec - bonarda - merlot) que estamos disfrutando hoy.

Nació en Tupungato hace 30 años, y salió de su lugar únicamente cuando se fue a la Ciudad de Mendoza para estudiar en la Universidad Tecnológica. 
Su contacto con la viña fue desde muy pequeña, gracias a una finca que compró y plantó su abuelo en el año 1974, al principio un parral de bonarda, y mas tarde(1992) su padre también sumó malbec y merlot; actualmente la lleva adelante su hermano Nicolás(25), "el viticultor de la familia" así le gusta llamarlo ella.




Vuelvo a cuando Noe era piba, la viña era casi como su patio de juegos; vivir la vendimia en familia, y siempre esa incertidumbre de en que botella terminaría la uva que producían para vender a grandes bodegas; la magia de su transformación en vino, y cuantos motivos mas para que terminada la secundaria eligiera sin lugar a dudas la carrera de enología para su futuro, no barajaba ninguna otra opción.

En el 2008 comenzó la Licenciatura en Enología que le llevo algo más de cuatro años, hasta que en el 2013 regresa a Tupungato para completar su carrera con una pasantía en bodega; le llevo varios meses conseguirla, hasta que le presentan a los hermanos Michelini y rápidamente se pusieron de acuerdo para concretarla en Zorzal, donde terminada renueva contrato sólo por algunos meses más; recuerda de aquella época, aprender también mucho junto a Cristian Morelli, encargado de la bodega por esos años, y otro joven productor muy cercano a los cueveros.

El 2014 la encuentra haciendo vendimia en Finca Sophenia, una bodega vecina, que en aquella época en la conducción se encontraba German Masera; el trabajo de Noe allí fue 100% laboratorio; lo positivo de la experiencia, conocer otra área y que sirva para darse cuenta que la actividad que verdaderamente disfrutaba tenía más que ver con la libertad de caminar la finca y seguir luego con el trabajo duro de elaboración en bodega. 

Ese año también tuvo oportunidad de hacer vendimia y elaboración pero en Sonoma(EEUU), experiencia completamente diferente a las anteriores; bodega enorme, vinos más de manual y cumplir estrictos protocolos; nada más lejos de aquella primera experiencia junto a los Miche; precisamente reconocidos por una enología más sensitiva, ahí donde los procedimientos se toman por degustación, donde la sensibilidad y la intuición toman decisiones, y donde Noe se siente claramente más a gusto; es por ello es que en el 2015 vuelve a Zorzal ocupando diversos puestos en la bodega hasta la actualidad.

En el 2016 le nace esa necesidad de empezar a desarrollar algo alrededor de los viñedos de la familia, aplicar todo aquello que aprendió en Zorzal, valorizar el trabajo de su abuelo y sobre todo el de su padre, que lamentablemente desde el 2013 ya no está; y con la idea que su proyecto personal, sea además el medio para seguir uniendo a la familia, su madre y Nico desde la finca, su hermana Pamela(32) empezando a meter un pie más en lo comercial, y hasta su prima aportando desde el diseño e impresión de las etiquetas.
Precisamente decide a su marca llamarla Najmay, que significa "mi estrella" en árabe, lo eligió precisamente para homenajear a su padre, por su descendencia y porque así lo siente cada día, una estrella que siempre esta a su lado.




En buena parte de la charla "la Noe" menciona a "los Miche"; así como en un agradecimiento continuo, dice que son muy generosos, y que fueron fundamentales para decidir el camino que eligió, sobre todo Juan Pablo Michelini, lo llama su "Gran Maestro". No solamente porque aprendió mucho junto a él, sino porque la apoyó siempre mucho para no ponerle techo a su carrera. Desde el 2016 está como encargada en la bodega, y sus opiniones cuando evalúan vinos para tomar decisiones son muy tenidas en cuenta, y a ella la hace muy feliz. 

Ahí no dudé en llamarlo a Juanpi Michelini para que me cuente más sobre su "gran compañera", porque así la presento mientras me decía - La Noe es una mujer con una sensibilidad increíble, que a ayudado a crecer en calidad, definición, y pureza a los vinos de Zorzal; en ella pongo toda mi confianza, porque con el correr de los años, colaboró a elevar el nivel de nuestros vinos. También destacó la calidad de sus vinos de familia(Najmay); y por allí la remató con algo que desconocía, un semillón en el que enteramente está trabajando Noe para Zorzal, que dará que hablar me dijo, y que no me animo a spoilear más, porque creo que será de partida muy limitada.

Vuelvo a los vinos, aquella primer vendimia fue vinificada en La Milonguita, y éstas más recientes en La Cantina(Tupungato); ambos espacios conducidos en sus respectivos momentos por Andrea Mufatto y Gera Michelini, con quienes Noe también se encuentra muy agradecida; y creo que es una buena oportunidad para contarles que "Cantina MIM" es el espacio pegado a la bodega, para recibir turismo, donde se puede visitar para comer y degustar vinos. 

Me olvidaba, la finca familiar está ubicada en Cordón del Plata, bien cercano a Gualtallary pero más al sur; posee aproximadamente 23 hectáreas, de las cuales 14 están ocupadas con viñedos, pero calculen que si ella vinifica entre todas las variedades no mucho más que 1500 botellas, representa un porcentaje muy pequeño sobre el total.

Camina mucho la finca para elegir aquellos sectores o hileras especiales, esas que posean mayor equilibrio serán las destinadas para sus vinos; pero en este 2021 la búsqueda la enfocó más aún, poniendo mayor atención a los suelos; porque fueron dos malbec de diferente edad y diversos suelos que decidió micro vinificar por separado para mostrar sus particularidades; el más antiguo, proveniente de suelo más arcilloso, otorgando fruta con un grano más grande; el de más al este, con un suelo más arenoso, no sólo los granos, sino también los racimos se muestran más pequeños; hoy ambos criándose en barrica, y a pesar de ser vecinos cercanos, poseen claras diferencias cuando se degustan .

Por diversos motivos no vinificó todos los años. Aquellos dos debutantes que mencioné al principio fueron 2016. Hoy están en la cancha Bonarda 18, Malbec 18 y Merlot 19; en el 18 no hizo merlot porque se había pasado el punto de madures que ella consideraba ideal.
Por falta de tiempo en el 2017 no elaboró y por pandemia en el 20 tampoco. 2019 sobre todo para suerte nuestra habrá de los tres varietales, y como comenté en el 21 probablemente las dos versiones de malbec solitas.

Preguntándole  sobre la elaboración y crianza me cuenta - tanque de PVC para la vinificación, crianza siempre 100% en barrica de varios usos(4to/5to), confirma - me gusta como redondea y afina los vinos -
Pero el arte me doy cuenta que pasa por como combina entre vino despalillado, racimo pisado y racimo entero; dependiendo de la variedad, la añada, la madures de la uva y de la del raquis; en función de todo ello va variando los porcentajes de cada componente y de los tiempos de maceración, obviamente tomando decisiones por degustación, nada de receta como ya dijimos.




Tengo el vago recuerdo de aquellos vinos 2016, y obviamente bien presentes los varietales actuales, considero que hubo un claro crecimiento en calidad; los nuevos están mejor terminados, los siento algo más profundos. La Noe hace vinos de perfil fresco, donde la fruta se muestra con gran nitidez, vinos que recorren la boca a lo largo, que son vibrantes, y que en el fondo aspiran a fineza y elegancia. 

Una vez mas encontramos conviviendo el proyecto hiper pequeño, con los grandes sueños; ahí donde las personas, los lugares, las historias, se mezclan para darnos vinos únicos; donde nada se puede hacer sin generosidad, trabajo y humildad; donde siempre son necesarios motivos que inspiran, amigos, familia; donde no se fuerza nada, para que salgan así, como de manera natural; donde siempre hay estrella para seguir, aunque los caminos se hagan mas largos, Noe tiene la suya que no deja de acompañarla y hoy a través de sus vinos tuvimos la suerte de conocer.

martes, 5 de noviembre de 2019

#AWBFincas "Alto Los Cuises"




Finca Alto los Cuises es una de las fincas más bonitas y especiales que conocí en mi vida, por ello es la que elegí para la nueva movida organizada junto a Argentina Wine Bloggers, que se llama #AWBFincas donde cada uno de los miembros del grupo se ocupará de elegir una para profundizar sobre ella y relacionarla con los vinos que nacen en la misma.

Hace poco tuve oportunidad de recibir en "La Cueva" a Lucía Romero, directora de la bodega El Porvenir de Cafayate, con el objetivo de hacer una degustación completa de "Laborum de Parcela"; una línea relativamente nueva y que podemos decir que se la distingue por reflejar en sus vinos una viticultura que se enfoca precisamente en resaltar lugares. La misma actualmente la componen siete etiquetas, dentro de las cuales hay un chardonnay y un malbec, justamente ambos provenientes de esta finca sobre la que les quiero contar.

Y fue también Lucía quien confirmó, ni bien se presentó y comenzó aquella charla, que es una de las fincas preferidas de su familia.


Ubicada sobre la Ruta 40, a la altura del Km 4335, a 7 Km de Cafayate; si uno se dirige hacia el sur, se encuentra sobre la margen oeste, metido en la quebrada del Río Seco y a una altura de 1850 msnm. 



Con una superficie de no mucho más de 2 hectáreas, que la familia descubrió luego de haber adquirido una extensión amplia de terrenos, es un verdadero oasis ya que al estar rodeado por las paredes de los cerros se concentró un micro-clima muy especial, que colaboró al desarrollo de una vegetación atípica, no autóctona, ya que fue plantada por los antiguos propietarios, entre la que podemos encontrar sauces, palmeras, higueras, ceibos y otros árboles que han prosperado, generando un escenario increíble además de tener  una privilegiada vista al Valle Calchaquí.

El viñedo está ubicado sobre terrazas, seguramente construidas por los Diaguitas, uno de los pueblos originarios que habitaron el noroeste argentino hace más de 400 años, y conservando aún rastros de la agricultura de aquella época, porque se pueden encontrar pircas, empedrados, morteros y canales de riego, todo utilizado por los originarios para su propio cultivo de subsistencia.

Sobre esas pequeñas terrazas, plantadas en vaso, hoy podemos encontrar malbec, chardonnay y petit verdot; sobre un suelo mayormente de roca combinada con una parte mucho más pequeña de arena y limo,  y con mucha presencia de piedra entre cada planta.

El cuidado de la finca es de manera artesanal, y está a cargo de Santos Canavides, quien es el que poda, desmaleza, y conduce a través de piedras el agua para alimentar las terrazas, la cual baja desde la montaña por las acequias.




Ya sobre la base del cerro, pero a una altura de 1700 msnm se encuentra la finca Alto Río Seco y es en donde nace otro de los malbec que componen la misma línea.

Quisiera no desaprovechar la oportunidad que nos brindó la cata para comentarles las diferencias entre los vinos provenientes de cada uno de los lugares.

Los vinos que probamos fueron Laborum de Parcela Alto Río Seco Malbec 2016, Laborum de Parcela Alto Los Cuises Malbec 2017 y Laborum de Parcela Alto los Cuises Chardonnay 2018.




En ambas fincas hay alto porcentaje de roca, en Los Cuises al estar más arriba (1850 msnm), los tamaños de las mismas son algo mayores y tienden a ser de aristas más afiladas, mientras que en Alto Rio Seco al estar a menor altura además de ser más chicas sus cantos son más rodados.
Esas diferencias de tamaño y forma en la piedra no son relevantes al momento del producto final, pero sí lo son los sistemas de conducción en cada finca y sobre todo el micro-clima especial que reina en Alto los Cuises, con una uva que madura más lentamente producto de tener más tiempo de sombra por estar rodeada de cerros y de noches más frescas resultado de la mayor pendiente, siempre en el marco de una terruño único como detallábamos al comienzo.

Pero fue Daniel Guillen, ingeniero agrónomo encargado de la finca, quien hizo hincapié en el sistema de conducción - en Alto Rio Seco es espaldero, mientras que en Alto Los Cuises es en vaso (gobelet), plantado en alta densidad, el cual por la gran competencia que se genera entre las plantas da naturalmente una muy baja producción por hectárea, produciendo un grano de piel mucha más fina, que luego se traducirá en un vino más delicado y elegante, mientras que en la finca que está más cercana a la ruta, al tener más exposición y suelos con un poco más de componente de calcáreo, el grano es algo más pequeño y de piel bastante más gruesa, la cual luego otorgará un vino más robusto y corpulento.

En Los Cuises, al estar tan pegado a la montaña, la sombra impacta diferente sobre dos sectores del viñedo de malbec, uno por tener más exposición al norte y otro al sur. Paco Puga, enólogo principal de la bodega, aprovecha y los vinifica por separados en huevos de concreto para luego blendearlos y llevar una parte de ellos a crianza en barrica de 500 litros. 




Cuando en la degustación junto a Lucía comparo ambos malbec, encuentro al de mayor altura más fresco, algo más fluido y con algunos atractivos tonos aromáticos herbales que me recuerdan a un perfil más salvaje, mientras que el proveniente de Alto Rio Seco a diferencia, lo percibo algo más maduro, más cercano a la concentración que uno espera en los vinos del NOA. Fue lindo percibir con tanta claridad este contra punto entre ambos vinos. 

No hay mucho chardonnay en Salta, pero es justamente en Los Cuises donde nace uno de ellos, su primera añada fue en el 2015, normalmente se cosecha a principios de febrero, es elaborado en tanque de acero y mientras el que probamos se crió en barrica de 225 litros, nos anticipa Lucía que las nuevas añadas se fermenta y cría en barricas de 500 litros para que la madera impacte menos.

El cierre de esta nota coincidió con la llegada al mercado de la nueva añada de Parcela Alto Los Cuises Malbec 2018 y un viaje a Cafayate junto al grupo del "Mr.Wines Tour" con motivo de la edición N°13 del CoProVi, evento que se organiza todos los años para la misma época en la región.

Con lo cual me gustaría compartirles algunas impresiones sobre la 2018.

Las mismas me confirman la dirección hacia donde eligió su hacedor, frescura, fineza, nitidez, elegancia, pero ante todo identidad.

Porque si bien Los Cuises y Alto Rio Seco están a muy pocos metros, de hecho recientemente cuando aprovechamos para visitar ambas fincas, fue tener que caminar menos de 20 minutos entre una y otra, se nota que hay un intérprete que respeta lo que dice cada lugar, en este caso a través del malbec, y es sumamente enriquecedor no solamente para nuestro paladar, sino también para nuestra cultura del vino.

Paisajes, aromas, clima, la sensibilidad de las personas, aquellos mismos que se pueden percibir cuando se visita una finca, que gran placer cuando también se los encuentra al momento de descorchar una botella.

jueves, 27 de junio de 2019

" Vertical de La Primera Revancha con Roberto en la cueva"




Hace unos días en la cueva tuvimos el placer de recibir a Roberto de la Mota y nuevamente en el marco de una cata vertical.

En esta oportunidad lo que probamos fueron cinco añadas de La Primera Revancha Malbec: 2013, 2014, 2015, 2016 (actualmente a la venta) y 2017 que saldrá en pocas semanas al mercado.

Conocemos la trayectoria de Roberto y en cada oportunidad que tenemos la posibilidad de seguir una degustación guiada por él es increíble la capacidad que tiene para brindarnos toda su experiencia con generosidad, simpleza, compartiendo historias y lógicamente mucho conocimiento.

Recordemos que Revancha es el proyecto propio de Roberto junto a su hijo Rodrigo, con cuatro vinos por el momento en el porfolio, y La Primera Revancha es un malbec elaborado con fruta de Paraje Altamira.

El mismo siempre cuenta con un pequeño porcentaje de cabernet franc proveniente de la reconocida Finca Remota, también ubicada en Altamira. Cada año el aporte del mismo puede variar entre un 5 y 7% dentro de la composición en función de las características que tenga la cosecha. Utiliza esta variedad para compensar con la estructura, taninos, o las notas más piracínicas que suele aportar la misma.

Degustar los vinos con los datos que nos brinda Roberto, ir, volver, comparar, percibir esas sutiles diferencias, registrarlas y comprobar cómo se condice todo con la marcha climática de cada año, junto a sus continuos aportes, nos suma muchísimo.



Podríamos hablar de vinos con muy buena intensidad, tanto en nariz como en boca, de taninos firmes, frutales y con ciertos tonos herbales que aportan la pizca de franc y todo aquello que tiene que ver con la crianza en madera, distinguiéndose la elegancia y redondez hacia donde siempre apuntan los vinos de Roberto.

Mientras el 2013 se mostraba particularmente aún con muy buena concentración y una linda frescura, en el 2014 se percibía una fruta algo más madura y un paso no tan sostenido como el anterior. Me animo a decir no tan armado en boca. Mientras, a la añada 2015 le encontré también muy linda concentración a la par de muy buena fluidez, lo cual me hizo colocarlo entre mis preferidos junto al 2017 que está a punto de salir a la cancha y al que también le encuentro una gran firmeza en el paso por boca con respecto al 2016, donde a pesar del año más frío y algo lluvioso entregó en general vinos más livianos, el caso de éste a pesar de tender claramente hacia ello, se encuentra todo sumamente armónico y en equilibrio, lo cual me parece que es fundamental.


A las añadas más recientes les encuentro con más vuelo en boca, una fruta más nítida, definida; seguramente las jóvenes plantas también aportaran lo suyo a medida que con los años se van equilibrando.

Algo que no les comenté es que al evento lo abrimos con el Revancha Chenín 2017, hoy transitando un gran momento ya que el vino con esos dos años ganó complejidad, peso en boca, lo que me hace recordar a la buena evolución que también suelen tener los Mendel Semillón que elabora Rober, ambos sin ser vinos de alto precio, claramente una buena guarda les agrega un plus que vale la pena esperar.

Precisamente cerramos el evento con dos primicias, pero de bodega Mendel, el otro proyecto que conduce Roberto pero en sociedad con con la familia Sielecki.

Probamos el corte de la segunda añada del Rosadía 2019, el rosé de alta gama, de partida muy limitada, el cual considero finísimo y que en este año lo componen 50% pinot noir, 25% cabernet franc y 25% merlot; faltando menos para que vea el mercado también degustamos el nuevo Mendel Cabernet Franc 2017, también de Altamira y que posee un año de crianza del 100% en barrica, pero combinando tres tercios con diferentes cantidad de usos (1°, 2° y 3°uso) una práctica que suele aplicar Roberto en busca de mayor complejidad aromática.

Esta cepa que solía utilizar para cortes, pero que la excelente expresión y equilibrio logrado en este 2017 lo motivó a vinificarlo como varietal, tiene elegancia, moderados aromas especiados y mucho hacia adelante para seguir afinándose.

Otro caso de gran expresión en un 2017.

Ya en la vertical de Primera Revancha también había resultado uno de mis preferidos y recuerdo de todo lo que vengo tomando últimamente de otros productores también me viene sorprendiendo; evidentemente fue un año donde la fruta alcanzó muy buena maduración, temperaturas más elevadas que en el 2016, entre la brotación y la cosecha lluvias que superaron las medias anuales, y rendimientos naturales más acotados que en el 2018, algunos de las condiciones que impactaron favorablemente en la calidad de la fruta.

Vale comentar una sugerencia de Roberto que tiene que ver con que en esta instancia es favorable darle buena aireación a los vinos ya que puede que necesiten abrirse.

Más allá de la composición varietal en sí, los lugares de donde proviene la uva y el estilo del productor, son tres variables importantes que nos hacen pensar en el tipo de vino con que nos vamos a encontrar, estoy seguro que ir incorporando las características que van imprimiendo cada añada es el siguiente paso.

Hacer catas verticales, distinguir como influyen las diferentes marchas climáticas anuales en cada vino, como benefició en mayor o menor medida a su potencial de guarda, aromas, frescura o comportamiento general en boca.

Sólo necesitamos tiempo para más experiencias como ésta, y productores que además de trabajar con mucha seriedad en la elaboración, también tengan voluntad de compartirlas con consumidores interesados en aprender como nosotros, la única forma para entender es probando, y Roberto por quinta vez nos regaló a los cueveros esta oportunidad de seguir aprendiendo, pero a través de los años. 

martes, 23 de abril de 2019

"Gaudeo, disfrutar y alegrarse"


Bodega Trivento presentó su nueva línea Gaudeo Single Vineyard que consiste en tres malbec, todos cosecha 2015 y provenientes de diversas regiones del Valle de Uco: Paraje Altamira(San Carlos), Gualtallary(Tupungato) y San Pablo(Tunuyán).


Sinceramente estaba esperando el lanzamiento de esta línea con mucha ansiedad ya que vengo siguiendo de cerca el trabajo que esta haciendo la bodega ya sea en alguna oportunidad en que los visité en Mendoza y varias otras a través de presentaciones en Buenos Aires.Más allá de todo ello, en lo personal, cada vez que descorcho un vino estoy siempre esperando que me diga cosas que le aporten una personalidad, que lo hagan único.
Esa característica puede tener que ver con la interpretación de cada hacedor, cuánto puede haber influenciado la marcha climática en ese año, o las características propias que imprimen el lugar de donde provienen sus uvas y es justamente por ahí que va la búsqueda del equipo de Trivento, que como bien aclaraba su enólogo Germán Di Césare al momento de presentar esta nueva linea - pretenden que la gente pueda conocer sobre estos lugares a través de Gaudeo.

Para ello su trabajo es tomar las decisiones correctas para que todo lo que hagan potencie al máximo la identidad de cada uno de ellos.En líneas generales, cuando se buscan vinos representativos del terroir, al menos en los casos que me toca conocer y que casualmente tienen que ver con los del Valle de Uco, creo que la diferencia está sobre todo en cómo los vinos se desarrollan en boca. 
Me pasó ahora con los Gaudeo, pero es lo que también percibí en otros proyectos que eligieron ir por este camino, el de vinos que quizás hayan tenido que resignar intensidad aromática y potencia para dejar translucir ciertas sutilezas que tienen que ver con sus orígenes.


Pensemos que si bien en el caso de las tres regiones mencionadas tienen cosas en común, porque las distancias, alturas y tipos de suelo, en varios puntos son cercanos, también hay algunas características que distinguen a cada uno de ellos y quedan reflejadas en los vinos cuando se busca que así sea, sobre las mismas trataré de contarles de la manera más clara luego de mi experiencia en la degustación.
Cuando pruebo el Gaudeo SV Paraje Altamira lo encuentro particularmente elegante en nariz, expresivo pero sutil, además de la fruta de Uco esperable quizás posee también algo floral. Cuando va a la boca encuentro cierta textura, como un entrelazado entre una rica fruta y "crujiente" acidez, sensaciones que cada vez distinguimos más en vinos de la zona y confío en que pueden gustar a un amplio espectro de consumidores, dejando en el recuerdo esa sensación de que el último sorbo siempre te invita a uno nuevo. La IG Paraje Altamira está en la parte sur de Valle de Uco, a 1070 metros de altura sobre el nivel del mar, donde prevalecen suelos pobres y con buen drenaje.

Gualtallary es la localidad más al norte de las tres, su suelo también es pobre, pedregoso, heterogéneo, calcáreo (con abundante carbonato) y a diferencia de Altamira tiene más arena sobre la superficie lo cual provoca refracción del sol y adelanta el momento de cosecha, según lo explicaba Geri. Curioso ya que si bien Altamira se encuentra a menor altura que Gualtallary (1300 msnm), en este último la cosecha se adelanta entre 10 y 15 días, algo que ya le escuche decir a varios productores - no te podes relajar porque te demoraste un día y la fruta se puede pasar fácilmente, la ventana óptima de cosecha es muy chica -  de hecho cuando el de Gualta va a la boca tiene una frutuosidad mucho más intensa, como que diera la sensación de tener más de volumen, es más directo, con cierta rusticidad o salvajismo ya reconocible. A ciegas, cuando nos empezamos a familiarizar con Gualta, creo que es el que más fácil se distingue y qué importante es que esto ocurra cada vez más seguido porque habla de una destacada personalidad.


Durante la degustación Geri quiso resumir a cada uno de los vinos con un concepto, por eso para el de Altamira utilizo la palabra "textura", para Gualta la palabra "jugoso" y en el de San Pablo la palabra fue "tensión". Claramente él también recomienda poner el foco en las sensaciones en boca.



San Pablo, comparado con las anteriores, es la que menos conocemos pero yo tengo el antecedente de que muchas veces me gustaron vinos provenientes de este lugar, que a diferencia de las otras zonas, tiene un promedio de temperaturas medias más bajas en general a lo largo de todo el año, el ciclo en las plantas tiende a comenzar bastante más tarde y por ende el momento de cosecha demora más en llegar; la planta tiene una maduración más lenta, concentrando más naturalmente, todo debido a tener una altura mayor (1480 msnm). Al servirlo ya a la vista se percibe con  mayor profundidad en su color, en nariz es donde siento como un "mar de fruta" más fresca que los anteriores y con destellos de hierbas silvestres, pero es en la boca donde encuentro que su paso amplio, plano y sostenido marca una nueva diferencia respecto a sus pares, pareciera que fluye con energía, y la palabra "tensión" que nos anticipaba Geri, encaja mejor que nunca para describirlo. 
San Pablo se encuentra cercano al río Las Tunas y tiene suelo aluvial con alta presencia de carbonatos.
En todos los casos la elaboración siempre fue con levaduras indígenas, y con respecto a la crianza la misma fue bastante similar para los tres vinos.Utilizaron fudres de 5000 litros, combinando de 1er y 2do uso, entre 14 y 16 meses en los primeros, y de 1er uso únicamente en el de San Pablo. Geri agrega que a iguales condiciones los vinos de San Pablo siempre necesitan más tiempo en botella para redondearse, ya que poseen gran contenido de ácido málico y concentración polifenólica.
Luego de probar, disfrutar y volver a probar los tres vinos para distinguir sus diferencias, los imagino que pueden tener una buena evolución en botella, 5, 10 años cómodamente y me nace una nueva pregunta: ¿Esas diferencias que destacábamos con los años se notarán más? ¿Ó menos?. Qué lindo ejercicio será repetirlo en el futuro! Claramente nos falta historia pero por suerte cada vez son más los que se están ocupando de construirla.
En esta cosecha se hicieron aproximadamente 2000 botellas de cada etiqueta que para una bodega de las dimensiones de Trivento es una cantidad muy baja pero lo importante va mucho más de fondo, y al menos para mi como consumidor, comerciante y comunicador, vinos así me ayudan a entender mejor cuál es el potencial de cada región.
Malbec del Valle de Uco hace una decena de años podíamos pensar que se trataba de un sólo tipo y hoy, gracias a la búsqueda, el trabajo, la investigación, comunicación de productores, técnicos , bodegas y el día a día, resulta y nos motiva a un continuo descubrimiento. Aprender, sorprenderse, "disfrutar", al igual que Geri que cuando comenzaba la charla e intentaba explicar el significado del nombre Gaudeo, proveniente del latín gaudere, que precisamente también significa "disfrutar, alegrarse", porque es lo que le pasa a él cada vez que le toca a ir a cada uno de esos lugares para hacer el seguimiento de las fincas, y justamente lo que me pasa también a mi cada vez que descorcho un vino y me sorprende porque cuenta con una personalidad que lo hace único y especial.

miércoles, 30 de enero de 2019

"Probando en anticipo los vinos de un amigo"


Si bien aún faltan tres meses para que salgan al mercado recientemente en la Cueva tuve la oportunidad de probar los nuevos vinos añada 2017 de la línea Rompecabezas de Finca Beth, el proyecto de mi amigo Enrique Sack que nació hace 8 años.

Dicho emprendimiento al principio fue puramente vitícola para la producción de uvas de alta calidad en Paraje Altamira pero, al poco tiempo, desarrolló dos marcas de vinos que me encantan. Hoy les contaré sobre una de ellas que se llama "Rompecabezas" y es la que cuenta con la conducción enológica del joven Felipe Stahlschmidt.

Una de las novedades es que en ésta cosecha se consolidaron algunas etiquetas en la línea, porque el blend de malbec con cabernet franc que debutó medio de casualidad la cosecha anterior se mantiene, mientras que al mismo tiempo ambos varietales también se podrán disfrutar por separado, y para completar se le suma un cuarto que es un debutante cabernet sauvignon.

Recordemos que el cabernet franc es la segunda vez que se hace, la primera fue en el 2013 y la partida fue tan limitada que pocos lo pudieron probar, en ésta 2017 habrá apenas más y contará con 700 botellas de cabernet franc, 850 de cabernet sauvignon, 1200 de malbec y 4000 del blend, éste último, de entre los presentes en la cata, fue de los más elogiados ya que se destacó por ser algo más contundente en boca.

Los vinos de Rompecabezas podríamos decir que son un contrapunto a 2Km, el otro proyecto de Quique, ya que suelen destacarse por ser vinos con buen volumen en boca, que con los años van ganando en redondés y elegancia, y donde la crianza en madera juega un papel importante en el perfil de los mismos.

Hoy, probando los cuatro vinos juntos, claramente hay un hilo conductor que no se escapa del estilo que nos tiene acostumbrado la línea año a año. Creo que el trabajo con la madera, al ser cada vez más afinado, permite que los cuatro vinos nos lleven a sensaciones bien diferentes, permitiendo expresar bien el varietal y dejando apreciar, por ejemplo en el corte, lo bien que se potencian ambas variedades, o en el caso del cabernet sauvignon las típicas notas especiadas que cuando va a la boca se destaca por su amplitud, amabilidad, frescura y las notas de crianza bien detrás de todo ello acompañando excelentemente integrada.

Al igual que muchos otros vinos del mercado, estos 2017 me mostraron gran potencial, buena madurez, una añada que sabemos que fue muy buena en calidad, aunque Quique suele comentar que mucho de ello en su caso fue potenciado por rendimientos muy bajos, producto de una helada temprana que hizo que perdiera naturalmente más del 50 % de la producción habitual. 

En definitiva, Finca Beth es un pequeño y hermoso proyecto que dentro de su estilo además de ser un fiel representante de Paraje Altamira va creciendo en calidad a paso sólido. No les conté pero Quique mucho antes de ser productor de uvas es un gran amante del vino y seguramente esa pasión y fanatismo fueron fundamentales para los resultados que venimos encontrando en relativamente corto plazo.

Elegir un lugar especial, rodearse de los profesionales indicados, trabajar con precisión sin dejar nada librado al azar, y escuchar siempre antes al corazón que a la cabeza, seguramente sean algunos de los secretos.

martes, 29 de enero de 2019

Mi "10yearchallenge como degustador"


Fue hace aproximadamente 10 años que en el quincho de la casa de un amigo se organizaba una degustación de esas semanales que, como era costumbre, siempre se hacían a ciegas. La temática de aquella noche era "malbec de alta gama".

Llegué al evento cuando ya estaba algo avanzado pero igualmente pude probar cada una de las botellas que ya se encontraban correctamente envueltas.

Tomar notas para destacar características, elegir las que más me habían gustado, compartir con el resto de los compañeros de mesa, armar un podio, sacar conclusiones, en definitiva pasar un buen rato.

Hoy aún recuerdo mi sensación luego de terminar de probar esa docena de vinos. Fue pura desilusión y no por la calidad de los vinos, si no más bien por no poder distinguir características significativas entre cada uno de ellos.

Todos cumplían perfectamente con los atributos que para mi en aquel momento eran importantes que un vino de alta gama tuviera: color oscuro y aspecto de concentración a la vista, en nariz gran intensidad de aromas, fruta madura, la mayor paleta aromática posible producto de la crianza en madera, peso en boca, volumen, etc.

En resumen algo así como que cuanto más cantidad de todo era, resultaba mucho mejor y por ende el puntaje sería más alto para lograr el podio.

Al descubrir las etiquetas estaban las más renombradas de la góndola, distribuidas entre las principales zonas, Valle de Uco, Luján de Cuyo y seguramente alguna del NOA. Creo que aquella noche recién caí o me cuestioné si realmente me gustaba tomar vino y si era algo que disfrutaba de verdad.

Si hoy, luego de una década, tuviera que repetir una cata con una docena de malbec de entre los $400 y los $1000, les puedo asegurar que sería mucho y bien diferente lo que podría describir sobre cada uno de esos vinos. Lo hago habitualmente y la mayoría de las veces resulta así.

Sólo por nombrar algunos cambios, en las etiquetas se empezó a reemplazar la palabra Valle de Uco por el de cada una de las sub-regiones que la componen: Gualtallary, Los Chacayes, La Consulta, Paraje Altamira, por mencionar algunas. Y cuánta felicidad me da hoy poder comprobar las características que le imprimen cada uno de esos lugares a los vinos y poder relacionarlos directamente con el sitio de donde salen las uvas.

Pero a este ajuste en el enfoque que vienen logrando algunos productores para lograr dejar al descubierto las características de cada región, se le suma otra variable, y es la interpretación de cada uno de ellos. Hace diez años parecía que la mayoría utilizaban el mismo "librito" al momento de elaborar y hoy estamos, más que nunca, lejos de aquello.

Porque ese "librito" no sólo supo adaptarse a cada lugar, sino también a cada búsqueda personal.

La frase “el vino nace en el viñedo” seguramente sea el camino más seguro para la diversidad y evitar caer en películas que ni bien arrancan ya sabemos el final o tenemos la impresión de ya haberla visto.

Y aprovechando esta última analogía diría que, casi como un debutante director, que en el mismo escenario y sin cambiar escenografía ni actores, en poco tiempo logró montar obras diferentes es "el Juanfa" Suarez.


A Juanfa lo conocí no hace más de cuatro años cuando se acercó para mostrarme los vinos de Finca Suárez, el proyecto que lleva adelante con su familia. Transcurrió poco tiempo para que luego nos presente Traslapiedra, proyecto que comparte junto a un grupo de amigos y fue en los últimos meses que tuve la oportunidad de probar su nuevo Rocamadre, proyecto que inició él solito.

Todas las etiquetas cuentan al menos con un malbec entre sus líneas, en diferentes segmentos de precios, y todos elaborados con uvas provenientes de la finca que la famila posee en Paraje Altamira, Valle de Uco.

Si me remonto al principio de esta nota, cuando me costaba diferenciar malbec de diversos productores y lugares, podría imaginar que las chances del Juanfa para entretenerme luego de los tres descorches serían nulas pero, cuando fuimos a la práctica, nada estuvo más lejos de ello.

El lugar podrá ser el mismo pero cuando hay inquietud las búsquedas pueden ser infinitas.

Casualmente antes que le mencione al Juanfa sobre esta nota él me contaba lo importante le resultaba poder mostrar todas las posibilidades de interpretaciones que puede lograr a través del malbec de su lugar, Paraje Altamira.
Así que no nos sorprenda que en algún tiempo se sigan sumando nuevos malbec en alguna de sus marcas de las que hasta el momento posee cuatro.

Antes de descorchar los tres vinos le consulté al Juanfa sobre qué buscó en cada una de las etiquetas y convoqué a dos amigos para compartirlos, charlarlos, y sacar algunas conclusiones en conjunto ya que siempre es mucho mejor.

Los vinos fueron Traslapiedra Malbec 2016 ($550), Finca Suárez Gran Malbec 2015 ($800) y Rocamadre Malbec 2017 ($600).


De los tres vinos el Traslapiedra resultó ser el más ligero, más fluido en boca, con una fruta roja bien fresca, directo, sin complejidad especial, pero muy sabroso en boca y que a pesar de que no tiene gran peso persiste en su paso. Lo imagino como un tinto de verano o de esos para poner primera, uno de mis compañeros de mesa acotaba que estaría ideal para acompañar algunas pizzas a la parrilla.
Lo serviría algo refrescado, el envase "XL" de 1250ml que lo contiene es fundamental, porque es de esos vinos que seguro tenderán a beberse rápido.

Continuamos con el Gran Malbec, ya con una vinificación y un estilo más tradicional, elaborado en pileta de concreto y criado en barricas usadas. La influencia de éstas últimas se percibe en una nariz muy bien integrada y en la medida justa, con una fruta bien presente las notas de la crianza es como que la redondean, tanto en la nariz como en boca, gran amabilidad y armonía.
Un malbec que podría caerle muy bien a un amplio espectro de consumidores: tengo invitados en casa, quiero ir a la segura, no correr riesgos, el Gran Malbec es el indicado. Ideal para detenerse en copa, sutil, elegante, para servir el día que cocinamos algo especial.


Y acá llega una parte interesante que deseaba compartirles porque de la misma parcela y en el mismo momento que el Juanfa cosecha la fruta para el Gran Malbec, lo hace también para su vino personal Rocamadre, más allá que en el presente caso el mismo es una añada más reciente pero con claras diferencias en la enología lo que hace que nos entregue un vino muy diferente al anterior, y no por ello menos atractivo.

Como si fuera otra versión es un vino también muy expresivo, con una nariz más salvaje, una agradable sensación de vino casero, natural, quizá aquella nota de la crianza que destacaba en el vino anterior ahora es reemplazada por una "herbal sutil" producto de una fermentación con un 30% de raspón. Otro detalle es que fue elaborado en bines de 500kg en un galpón cercano al viñedo , con las propias levaduras indígenas y a la temperatura ambiente, que lógicamente al ser más elevada que la de la pileta de concreto, le provoca una mayor extracción entregando un vino más abierto que tiende a ofrecer mucho de entrada y que claramente va para otro estilo.

Qué bien que funcionaría con algún corte de carne jugoso a la parrilla, también lo imagino para un perfil de consumidor especial, de esos a los que siempre necesitamos sorprender, que son bien dispuestos a probar, y que disfrutan de tener otras sensaciones.

Las añadas que probamos son las que actualmente están en el mercado y no son un dato menor ya que sabemos que cada una fue marcada con diferentes características.

Por un lado la 2016 que entregó vinos con menor volumen y concentración, por otro la 2015 donde se logró buena maduración y que claramente fue algo más fresca que la 2017, ésta última también con buena intensidad y concentración. Recordemos que en todas las etiquetas siempre se ha trabajado sin sangrías y que las maceraciones nunca superaron mucho más que los 20 días.

Hasta aquí poco hablamos de las características que imprime Paraje Altamira en cada uno de estos vinos que a su vez detallamos que son tan diferentes entre sí. Podríamos destacar en común esa frescura natural en boca, un tanino fino, textura, esa sensación vibrante, algo mineral en el recuerdo.

Si bien lo que detallo sobre la añada y el lugar en cierta medida se transluce tampoco es algo tan obvio que debamos reconocer, no se asusten. A medida que el consumidor vaya adquiriendo experiencia y el productor haga un trabajo cada vez más genuino, el transcurso del tiempo hará que se encuentren cada vez más fácil.

Y así es como degustador, y casi sin querer, terminé haciendo mi #10yearchallenge.

Qué diferente era lo que esperábamos cada vez que no servíamos un vino cuando les comentaba al principio y cuan lejos estoy hoy de todo aquello, claramente espero otras cosas que me sorprendan, que sea original, con carácter, que me invite a buscar sutilezas, a imaginar lugares, a entender la personalidad de un productor, la composición de un suelo, si es de montaña, desierto, la influencia de la marcha climática del año, si proviene de una zona más o menos fría, infinidad de variables que tienen que ver con lo que la naturaleza nos brinda y la sensibilidad de quien la interpreta, nada de recetas hechas, ni para lograr satisfacer el gusto de un critico.

¿Qué me deparará mi próximo #10yearchallenge en el 2029?

No lo sé exactamente pero seguro que no me aburriré en el camino porque las películas de finales parecidos por suerte cada vez son menos.

Pero en este desafío, tan importante como ello, es que yo como consumidor también continúe evolucionando, ahora sí, más seguro que nunca, no me quedan dudas de que el vino sí me gusta mucho, aunque mejor digamos: ¡cada día más!



Datos personales

Mi foto
Fernando// 15 4171 8019 fernandovinos@yahoo.com.ar