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sábado, 19 de noviembre de 2016

#EnPrimeurEnMrWines #Cosecha2016 (1ª Parte)


Quienes somos fanáticos del vino solemos caracterizarnos por esa constante inquietud de conocer e interiorizarnos cada vez más acerca de lo que bebemos. Cuando compramos y probamos un vino, nos gusta imaginarnos cómo será su vida en el tiempo, si debemos seguir guardándolo o no, su potencial, entre otras cuestiones. Adelantarnos a lo nuevo y tener la posibilidad de probar en anticipo aquello que aún no salió nos lleva a imaginar lo que vendrá; a la vez que alimenta nuestras expectativas, también le suma experiencia a nuestro conocimiento. Para crecer como consumidores de vinos, las “horas de vuelo” que pasamos degustando son tan o más importantes que la teoría.
Por ello mismo, con las intenciones de ver qué nos ofrecerán los vinos de la cosecha 2016, hace algunas semanas realizamos #EnPrimeurEnMrWines, una mini-feria donde diferentes productores de nuestro país acercaron más de cuarenta muestras de vinos, de los cuales, excepto uno, ninguno estaba a la venta aún. Lógicamente, todos se encontraban en diferentes instancias de su elaboración o crianza: mientras algunos estaban ya casi listos, a buena parte le faltaba al menos un año

Fusionando mi rol de organizador del #EnPrimeurEnMrWines, y otro poco como uno de los más de ochenta degustadores que se acercaron durante el transcurso de todo un sábado a probar cada una de esas primicias, trataré de compartirles mi experiencia del evento junto a algunas conclusiones personales. En una segunda parte de la nota, estarán los resultados de una encuesta realizada con multiple choise, que respondieron el 35% de los participantes, y cuál fue el impacto en Twitter, la red social que utilizo para comunicar buena parte de mis actividades relacionadas al vino.
A pesar de que los productores suelen ser algo reacios a mostrar los productos sin terminar, fueron dieciocho los que aceptaron la propuesta. Al mismo tiempo, los consumidores que participaron de la degustación también eran conscientes de que se encontrarían con vinos que, en su mayoría, estarían –como suele decirse– “crudos”. Sin embargo, creo que las expectativas de los consumidores fueron superadas, porque hubo bastante, bueno y, sobre todo, bien variado.



Mi pedido original a los productores fue que, además de vinos del año, aprovecharan esta oportunidad si tenían algo nuevo o diferente para compartir. La respuesta fue excelente: no faltaron las zonas nuevas, las cepas no tradicionales, los vinos base para espumoso, blends poco habituales, jóvenes “a punto de salir a la cancha”, alta gama que verá la góndola no antes de los dos años, futuros componentes de etiquetas sin definir; hasta tuvimos la oportunidad de conocer un proyecto nuevo que aprovechó el evento para mostrarse en exclusiva.
Algunas impresiones propias
En líneas generales, todos los vinos me dejaron muy conforme con respecto a su calidad. La variedad que les detallé colaboró a que el evento sea sumamente entretenido en cuanto a diversidad.
Cada vez más productores apuestan a otras cepas: nebbiolo, garnacha, roussanne, marsanne, chenin. Lo más llamativo fue que, además, los concurrentes las estaban esperando de una manera especial. Cada vez se genera mayor expectativa ante lo nuevo o poco conocido.



Poco a poco más productores “le ponen fichas” al petit verdot como varietal. Casualmente –o no–, los tres que tuvimos oportunidad de probar fueron con muy buenos resultados. De cosechas anteriores ya conocidos, eran el de Gauchezco y el Natal de Alpamanta. Ahora se sumó uno de Calamaco, aún con destino incierto; por su carga, lo imagino componente de algún alta gama, aunque podría salir así “puro” tranquilamente; personalmente me gustó.
Cada vez más productores se entusiasman con la parte alta de San Pablo(1.450 msnm), aportando otros matices a lo que ya conocemos que nos entregan los vinos de las diferentes regiones del Valle de Uco  (Mendoza). Seba Zuccardi y Ariel Angelini, dos enamorados de esa zona, nos acercaron sus respectivos malbec: perfumados y sutiles en nariz, filosos en boca, y sumamente representativos del frío extremo del lugar, del cual ambos hacen hincapié en su potencial.
En un escenario de consumidores inquietos, los blancos siguen ganando protagonismo. Fueron muchos los enófilos que se acercaron al evento para probar primicias como Geisha de Jade, Revancha Chenin o el nuevo semillon de “Juanfa” Suarez. No fueron menores las ganas de probar las nuevas añadas de los ya conocidos Mendel Semillon, El Relator SB o el Bacán Reserva SB. Efectivamente, los buenos resultados a los que nos tienen acostumbrados sus añadas anteriores generaron expectativas extras en esta 2016. 

Otras de las sorpresas fue la base de chardonnay que presentó para un futuro espumante la gente de Tajungapul, de haber estado embotellada para la venta, nunca llegaría a convertirse en “burbuja”, ya que para la mayoría resultó una delicia tal como se encontraba; sutilezas, frescura, tensión, de menor ancho y más lineales en boca, mayor proyección o capacidad de guarda, fueron algunos de los atributos destacados en la mayoría de los mencionados.


Gualtallary participó con varios exponentes en el #EnPrimeurEnMrWines. Algunas de las vinificaciones fueron aportadas por el “Japo” Mauricio Vegetti; quien presentó, entre otros, diversos malbec, un “chardo” y un cabernet sauvignon, mientras destacaba que para él este año la zona fue de lo mejor, y sus muestras lo confirmaban. Del mismo lugar, también participó un Appellation Malbec de Las Hormigas, que claramente sigue profundizando cada vez más en la búsqueda del terroir. Es en la boca donde más habla el vino, y más allá de los aromas, lo expresa a través de sus texturas en el paso. En lo personal, vuelvo a confirmar a Gualtallary como una de esas zonas que tienen un extra para entregar y muchas veces marcar la diferencia. En este sentido, el productor no debe desaprovechar la oportunidad de dejarlo expuesto; el “Japo” y “Leo” Erazo, cada uno a su manera, evidentemente trabajan para ello.
Los blends siguen ofreciendo su atractivo. Los hubo en diferentes categorías, y supieron salirse de lo tradicional, además de gustar: co-fermentación syrah/ancellota de Los Toneles, por Pablo Bassin; y un Sy/CS/CF/PV también co-fermentado pero esta vez en barrica y por  Juan Ubaldini para El Equilibrista Wines, también anduvo muy bien.
Desde hace algunos años los vinos del Valle de Uco parecieran ser siempre los que se llevan más elogios. En una opinión personal, creo que algunos vinos de otras zonas cuando más los disfruto es cuanto más desnudos los encuentro. En este evento me ocurrió eso con los de la línea Natal de Alpamanta, con el bonarda de Agrelo que aportó Rogelio Rabino (Kaiken), con el malbec de Mayor Drummond, de Roberto de la Mota. Estos últimos tuvieron el plus de ser viejas viñas orgánicas, un valor agregado que se percibe, y está bueno dejarlo al descubierto para que se aprecie mejor.
Fue grato descubrir el potencial de nuevos lugares como Uspallata, donde el “Colo” Sejanovich sacó su primer malbec, con unos tonos aromáticos bastantes diferentes a cualquier par de altura mendocino. Seguramente hará mucho ruido cuando salga al mercado, porque lo hizo la tarde del evento. Si la primera añada es así, me imagino dentro de 10 años a esta nueva zona figurando entre las más mimadas. Además, me confirma lo bien recibidos que son los vinos cuando tienen un diferencial que los caracterice.
Resalto los fines educativos de algunas presentaciones. Entre ellas, las de los tres malbec de Gualtallary que nos acercó el “Gato” Martín Kaiser (Doña Paula). El “Gato” nos mostró las diferencias entre tres vinos vinificados bajo idéntico protocolo de elaboración, con uva de la misma zona, pero proveniente de diversos sectores del suelo con diferente composición (arenoso profundo, pedregoso c/calcáreo, pedregoso s/calcáreo). Resultó interesante apreciar esas diferencias, más en boca que en nariz, sobre todo a través de los diferentes tamaños de “granos de taninos” en cada uno de los casos.



Por su parte, el “Japo” también mostró la diferencia en un vino que proviene de una selección de parcela de Gualtallary, y uno que no, pero de la misma zona. Allí se ve claramente cómo un trabajo sobre un sector seleccionado y enfocado puede lograr resultados muchos más ambiciosos, y también se ratifica que los saltos cualitativos se deben gestar desde el trabajo en la viña.



Tampoco faltaron los vinos de bajo precio, que no dejaron de sorprendernos. Hago referencia a los
Impaciente de los hermanos Battilana, sobre todo al cabernet sauvignon; si yo no lo informaba, ninguno de los presentes hubiera imaginado que su costo sería inferior a $ 100 al público. Parecería que en este segmento sólo pueden competir los grandes con volumen; pues bien, acá hay uno que rompe la regla y sin necesidad de “maquillaje”.
“Edy” del Popolo (Susana Balbo Wines) fue quien acercó dos de los vinos más ambiciosos de la tarde. Ambos son blend que posiblemente necesitarán más tiempo en bodega antes de salir al mercado, pero ya dejan esa sensación de “lógica potencia”, integrada de tal manera que parecen “alfombrarte el paladar” cuando pasan por boca. Esta virtud de potencia, aunque dentro de un guante de seda, es algo que comienzo a percibir en algunas bodegas más frecuentemente: todo es producto del trabajo en viña y de las prácticas en la elaboración. Esto termina de confirmar que los alta gama nacen allí, y no como exclusivo producto de la crianza en barrica, como ocurría hace algunos años atrás.
El cabernet franc cada vez suma más seguidores. Fue una etiqueta debutante la encargada de cosechar más elogios; se trató de un proyecto nuevo llamado Tordos, un franc que proviene de los Valles Calchaquíes y se elaboró bajo la mirada de “Paco” Puga (ex Amalaya, actual El Porvenir). Tordos es un proyecto del cual ya conozco la mayoría de sus vinos y confío que les va a ir muy bien. A esto se suma que los fanáticos de la variedad van en crecimiento, y esto ya no es una moda. Además, el atractivo que sea proveniente de los Valles Calchaquíes le agrega un plus.



Viendo un poco la experiencia del #EnPrimeurEnMrWines #Cosecha2016, todo me asegura que de aquí en adelante siempre será crecimiento en todo aspecto; y lo digo más allá de la marcha climática o el escenario económico que pueda haber cada año. De hecho, sabemos que las condiciones estuvieron lejos de ser las ideales. Sin embargo, este pequeño muestreo nos indica que con trabajo, tiempo, más trabajo y experiencia, vamos a llevar al vino argentino al lugar que merece y tanto soñamos.




sábado, 24 de mayo de 2014

"Mega Degustación Anual 2014 de Ozono Drinks"



El próximo lunes 2 y martes 3 de junio, Ozono Drinks (OZ) realizará su primera feria de vinos en la que no sólo se podrán degustar las etiquetas de todas las bodegas que representa la distribuidora, sino además estarán presentes los enólogos de cada una de ellas: Matías Michelini, por Passionate Wine; David Bonomi, por Tierra Inti; Luis Reginato, por Chaman Wines & Reginato Espumantes; Ariel Angelini, por Tupun; Francisco Bugallo, por Cara Sur y Gerardo Michelini, por Gene de Alma. La última de estas bodegas hasta ahora cuenta con sólo dos vinos de corte muy interesante; se trata de la reciente incorporación del porfolio de OZ. Será buena oportunidad para conocerlos ya que aún no salieron a la venta. Pero las novedades no terminan ahí. Luego de charlar con algunos de los profesionales que estarán presentes, tengo entendido que todos vendrán con primicias para compartir.



El evento se realizará en el salón/terraza de la Vinoteca "Lo de Joaquín Alberdi"(Borges 1772, Palermo), el lunes de 17 a 22 hs y el martes de 16 a 21 hs. Habrá picada de "Fiambrería Taninos" para acompañar los vinos y el costo de la entrada es $ 280 por persona. Las entradas se encuentran a la venta en Ozono Drinks (Parque Patricios), en Lo de Joaquín Alberdi y en Taninos (Palermo); los cupos son limitados. Para más información, consultar a info@ozonodrinks.com.ar.



Mirada personal

Conociendo bastante sobre todos estos protagonistas y sus vinos, hago una lectura del porfolio que representa OZ, y como consumidor encuentro un equipo que tengo garantía que pasarán los años y no van a dejar que me aburra nunca. Partiendo de la base de gente joven, y a pesar de ello algunos ya con una carrera muy importante sobre sus espaldas, como es el caso de Michelini, Bonomi y Reginato, todos son apasionados por su profesión e inquietos por querer sorprender año a año con sus vinos más mimados, ya que son los que pertenecen a sus proyectos propios; hasta se los puede llegar a etiquetar en algún punto de "familiares".


Todos demostraron, y lo siguen haciendo, asesorando o desempeñándose en las grandes bodegas; pero lo propio siempre va a ser especial en todo sentido, eso se puede percibir cuando se degustan los vinos o cuando se habla con ellos del tema. No son mejores ni peores; son personales, únicos, especiales porque seguramente cada uno cargue alguna historia, esconda una anécdota o un recuerdo. 


Angelini y Bugallo son pibes más jóvenes aún. A pesar de que, desde todo punto de vista, el objetivo y capacidad de Tupun no tiene nada que ver con el de Cara Sur, doy fe de que "cada uno en su cancha tienen el mismo hambre por salir y romperla". Son conscientes de que esto recién empieza para ellos, y comenzaron muy bien porque muy cerquita de Angelini, caminando sobre las enormes piletas de Tupun, siempre está Matias Michelini, y porque Francisco Bugallo comparte "Barreal", esas barricas viejas, huevos de concreto y asados nada menos con su gran amigo Sebastian Zuccardi. 


Foto 1: David y Matias, luego de un almuerzo en Tupungato.
Foto 2: El quincho-terraza en la Vinoteca Lo de Joaquín Alberdi.
Foto 5: Cara Sur en B&N... ph: Ale Belmonte

martes, 20 de noviembre de 2012

“5ª Feria de Vinos de Lujo”



Por quinto año consecutivo, el periodista chileno especializado en vinos Patricio Tapia, junto con el Hotel Grand Hyatt de Chile, realizaron la 5ª Feria de Vinos de Lujo. Como es habitual, el lugar elegido fue los jardines y la terraza de ese impactante hotel ubicado en la Ciudad de Santiago. Aproximadamente sesenta bodegas de las más importantes de Chile –o mejor dicho “viñas”, como las llaman allá– dieron a degustar sus principales vinos. No sólo hubo súper premiums, íconos, premiados, sino también vinos de garaje de partidas limitadísimas, muy difíciles de conseguir, y todo en el marco único que ofrece este gran hotel.


A pesar de semejante propuesta de etiquetas, me animo a decir que esta feria fue mucho más que vino, ya que otro de sus pilares fue el gastronómico. Por ejemplo, durante el recorrido se podían encontrar puestos con variadas propuestas de cocina regional: ceviches, sushi, filetes de salmón marinados, preparaciones con carne de conejo o de cordero, gran variedad de quesos, jamones, salteados de hongos, bruschetas y una lista que sigue pero es difícil recordar por su extensión.


No conocía más ferias del mundo que las organizadas en mi país, pero creo que el nivel de este evento no es fácil de igualar. Además de lo detallado, debo hacer una mención especial a todos los que estuvieron a cargo de su atención y organización: tanto Patricio, dando en forma personal la bienvenida desde el primer minuto, hasta los encargados del servicio, manteniendo ese festival de exquisiteces de manera continua hasta el momento del cierre.
Sabía que el evento duraría aproximadamente cuatro horas; quizás puede parecer mucho, pero ante semejante propuesta no habría habido tiempo que alcanzara si uno hubiese deseado detenerse en todos los stands. Por eso mi recorrida hizo foco en algunas cosas específicas.
En primer lugar, los blancos. Como es habitual, a los sauvignon blanc los encontré súper expresivos, fragantes y de diferentes perfiles, ya que los había también con crianza en madera, y a pesar de ello muy sutiles y refrescantes. Seguí con chardonnay, una cepa que suele no entusiasmarme con facilidad, pero en los chilenos les encuentro esa fruta blanca fresca y el nervio que muchas veces les reclamo a los nuestros.
En segundo lugar, me ocupé de una nutrida tanda de Pinot y Syrah de los más diversos matices, que, en algunos casos, se inclinaron bastante hacia lo mineral, aclaro que es el perfil que más me gusta; pero logré mi mayor entusiasmo con las cepas no tan tradicionales como el Cinsault o el Carignan. Quiero destacar que esta última me gusta cada vez más. 


Algunos van a opinar que estoy loco, pero debo confesar que, habiendo podido hacerlo, probé relativamente pocos vinos de altísima gama, y que si bien Chile es sinónimo de Carmenere, tampoco le destiné atención especial a dicha variedad. Mi mayor tiempo se lo dediqué a un sector de la feria, que estaba ubicado como en una isla en la parte central y superior. Allí daban a degustar sus etiquetas un grupo de pequeños productores independientes, proyectos muy chicos, personales, llevados adelante por inquietos que, por lo visto, desean llegar un poco más allá, utilizando como camino cepas menos tradicionales o alternativas, o bien siguiendo métodos más “jugados” de elaboración, o directamente con la premisa de la menor intervención posible, que al fin y al cabo cuánto que tiene de jugado también. 


Ese ímpetu ya está presente en Patricio, quien organiza una feria en donde tiene capacidad y convicción para hacer convivir bajo un mismo cielo a un ultra premium de 300/400 dólares, con 200% de roble francés, con un tinto sencillo y bien liviano de uva “país” (características un tanto similares a la criolla argentina), o un maceración carbónica de carigan, o un pinot biodinámico vinificado en huevo de concreto, o un vino tranquilo que se crió bajo un velo natural. Esta mezcla nos brindó, a nosotros los visitantes, la posibilidad de un vertiginoso viaje para nuestras cabezas, llevadas de un lado a otro para reconocer los extremos, frenar y sacar conclusiones. Al menos eso me ocurrió a mí que, pese a toda la gran sinfonía que disfruté, también pude apreciar esos tiernos murmullos de la “isla”.
Ya conociéndolo un poquito a Patricio, estimo que en cualquier momento ese pequeño sector le va a quedar chico. Algunos de nuestros representantes argentinos, además de Matías Michelini que se encontraba mostrando sus Passionate Wine, fueron Brutal, Demente, Hulk y Bonarda Pura; digo “algunos” porque en otro extremo del parque se encontraba un stand de Zorzal Wines, que si bien sigue comandada por los hermanos Michelini, se vieron favorecidos por una nueva alianza comercial con Viña Morandé (Chile), que los llevó a ser también protagonistas del evento.
La propuesta de espumantes fue bastante más acotada; por lo poco que probé, me hace pensar que no es precisamente su punto más fuerte. Uno de los que me resultó fino y atractivo fue el Brut Nature de Morandé, un Método Tradicional del Valle de Casablanca y elegido precisamente N° 1 en la nueva “Guía Descorchados”.



Me despido de la feria soñando que no falte mucho tiempo para que en Buenos Aires podamos disfrutar de un evento de nivel similar, ya que también contamos con muy alta calidad de vinos y lugares hermosos por demás para poder realizarlo. Y me pregunto: ¿el motivo por el cual aún no pudimos hacerlo será organizativo? ¿O será algo más de fondo? ¿Tendrá que ver con que en la Argentina todos somos relativamente nuevos en esto del vino? Y cuando digo “todos”, me refiero a la cadena de la que siempre hablo, la que va desde el productor al consumidor, sin saltear tampoco a quienes los comunican y comercializan.


Sólo me queda agradecer a Patricio Tapia por tanta gentileza, y a mis doce compañeros de viaje, el Grupo de Cata Felices Los Tintos (FLT), que año a año está cada vez más consolidado, y del cual es un honor para mí formar parte.

Foto 1: Los Jardines y el comienzo del evento.
Foto 2: Patricio dando la bienvenida a los muchachos del grupo "Felices Los Tintos"
Foto 3: Pequeña muestra del gran festival de cocina.
Foto 4: Vinos que bebí y particularmente me gustaron.

Foto 5: Isla de los pequeños productores, recién comenzado el evento.
Foto 6: Morandé Brut Nature, destacado en Descorchados 2013.
Foto 7: Otra vista de los jardines, ya entrada la noche.


Otra mirada del evento según  el Blog Pasión Kuari
Link a Vinorama el sitio del periodista Patricio Tapia

martes, 19 de junio de 2012

“Segundo Encuentro Vinos de Autor 2012”




Nueve distribuidoras asociadas, para dar a conocer y degustar más de 260 vinos de alta calidad. Así fue el “Segundo Encuentro Vinos de Autor 2012”, un evento que transcurrió durante dos largas jornadas de las que sólo pude participar, un par de horas, en la primera de ellas. Alcancé a probar muy poco en relación con todo lo expuesto, pero creo que igual vale la pena que les cuente algo sobre mi visita.

En Montana Consultora de Bebidas compartí charla con su responsable, Cesar Vera Barros. Allí degusté algo de la línea Aguijón de Abeja, que es la más baja de Durigutti WineMakers. Se trata de varietales jóvenes de diferentes regiones de nuestro país. Me gustó el nuevo corte Chardonnay-Semillón 2011, al que encontré bien sabroso, untuoso, equilibrado y con buen volumen en boca, teniendo en cuenta el segmento en que se ubica ($ 59).

Otra linda novedad que tiene Cesar es que también está comercializando el Collovati Malbec Reserva 2008, un emprendimiento del enólogo Javier Collovati. Vale la pena tener en cuenta esta partida limitada, de un viñedo de sólo cuatro hectáreas en el Valle de Famatina (La Rioja), de donde nace este malbec fresco, con personalidad y muy redondo en su paso por boca.

Si hay distribuidora con un porfolio realmente atractivo, a mi gusto, ésa es Soma. Poseen varias bodegas de diversas zonas y estilos, pero todas le hacen honor a la calidad, como son el caso de Atamisque, Eral Bravo, Urraca, Ave y ahora también Finca Sophenia. Allí me encontré con “Guille” Carnevali, director sommelier, quien me presentó a Iacopo Di Bugno, socio de Ave Wines; y con quien mantuve una entretenida charla debatiendo sobre estilos y elogiándole sus vinos, que son realmente especiales. Hay que probarlos, por ejemplo el Memento 2007, su tope de gama, que se destaca por su complejidad y el murmullo de tantas sutilezas que no dan ganas de despegarse de la copa.

Como dije al principio, la nueva figura de los Carnevali es Finca Sophenia. El stand era atendido muy cordialmente por Eugenia, Brand Ambassador e hija de Roberto Luka, dueño de la bodega. Tengo probadas casi todas las etiquetas de esta bodega (quien me lee en este blog sabe que me encantan y que la sigo muy de cerca), pero me faltaba el Altosur Chardonnay 2011: excelente balance fruta/frescura. Me despedí del sector disfrutando el Roberto L, tope de gama, un auténtico aspirante a “aristocrático”, con una estructura que me anuncia larga guarda y notable “ELEGANCIA” (notarán que lo destaco con mayúsculas).

La empresa Umami es otra que también tiene un portfolio bastante nutrido, dentro del cual hay una bodega que me entusiasma, pero que todavía me falta investigar un poco más. Se trata de la rionegrina Del Río Elorza. Allí disfruté del Verum Patagonia Cabernet Franc Reserva, largo de boca y muy fino.

Cerca, pegadito, estaba Viña Las Perdices, donde hay una linda novedad: un Albariño 2012, de un joven viñedo y con un interesante nervio en boca; se ubicará en los $ 79 y posee una presentación especial acorde al precio. Su enólogo anuncia que saldrá a la venta luego de mitad de año.

Otra de las bodegas en la que me detuve bastante tiempo fue Casarena. Recordemos que está ubicada en la zona de Pedriel, que su enología está a cargo de Alejandro Sejanovich y que tiene mucho potencial de crecimiento, tanto en volumen como en calidad. Allí Marcelo, su representante comercial, me dio a degustar buena parte de su amplio portfolio, del que me gustaron particularmente los Cabernet de la línea Ramanegra y Ramanegra Reserva. Especial atención para la línea más baja, donde asoma un blend de Malbec, Cabernet y Merlot, denominado 505 Esencia, que creo “la va a romper”; por menos de $ 50, en breve volveré sobre él y brindaré más información.



En Altair me detuve sobre el mostrador de Bodega Renacer y “ataqué” al nuevo Punto Final Cabernet Sauvignon, cuyo 10% de Cabernet Franc le aporta una interesante paleta aromática, pero para mi gusto un tanto sobremaduro y dulzón. 

En mi paso por Bodega Benegas, de la que en general me entusiasman sus cabernet sauvignon, esta vez fui sorprendido por el Carmela Benegas Rosé Wine de Cabernet Franc 2011, y arriba de todo el Benegas Linch Meritage

Continuando en la alta gama, en el stand de Finca Decero, la bodega de Agrelo asesorada por Hobbs, aproveché a probar el Decero Amano Remolinos Vineyard 2009, que a pesar de su alto precio no me desilusionó. Interesante propuesta de esta joven bodega que ya dejó demostrado que están trabajando muy bien.

En Clusters Wine Select, si bien había muchas y muy interesantes propuestas para probar, como Viña Cobos, Sottano, Cruzzat, Riglos o Dominio del Plata, preferí detenerme primero en Tacuil, bodega de características únicas que le brinda la altura de Molinos. De las diferentes añadas de RD Malbec-Cabernet que había disponibles (2009-2010-2011), la 2010 fue la que más me gustó: hoy está de una manera increíble. 

Pegadito a Tacuil, también estaba la nueva Bodega y Viñedos Ojo de Agua, vinos de Agrelo con certificación orgánica que desde 2011 cuenta con el asesoramiento de Marcelo Pelleriti. Allí me gustó el Puro Corte Malbec-Cabernet 2010. Pronto me ocuparé de probar toda su línea.

Mi siguiente parada fue en la distribuidora MondoVino que representa a Bodega Familia Cecchin y desde el año pasado también a Bodega Corvus. Me detuve en algo de este último, que es un lindo emprendimiento familiar de la zona de Lulunta, Maipú. De allí degusté el Ala Negra Malbec 2008, una interesante propuesta asesorada por Eno-Rolland; me resultó redondo, franco, muy bebible y con interesantes aportes del paso por roble francés. 

Otro de los stands que cada vez está más entretenido es el del Garage de Aldo, atendido personalmente por Aldo Graziani y Maya García, y un invitado de lujo que era el “Colo” Alejandro Sejanovich, responsable de la elaboración de Manos Negras, Zaha y ahora también Teho. El propio Alejandro me dio de degustar el Teho 2010 que es otra “bombita”, un vino voluptuoso de taninos muy redondos, listo para disfrutar. 



El portfolio que representa Aldo es otro que está en continuo crecimiento, siempre con novedades y especializándose en vinos de partidas muy limitadas. Un ejemplo de ello son los Adrián Río, pertenecientes a un reconocido productor de Altamira y La Consulta, con dos auténticos malbec de autor, que también podían degustarse junto al propio Adrián, pero lamentablemente no alcancé a conversar con él.

Ya llegando al final de mi visita, me acerqué al stand de la joven Catalina Uriburu, representante de Accuro y Noemía. De la patagónica probé el A Lisa 2011, que seguro es un vino recomendable e interesante para paladares inquietos; proveniente de muy antiguos viñedos del Valle de Río Negro y que persigue un estilo particular: entre clásico, con buena fluidez y sabores un tanto diferentes del de la mayoría de los vinos de la feria.  

La unión hace la fuerza, consolida y es generadora de crecimiento. Sobre esta fórmula se pensó “Vinos de Autor”, un claro ejemplo de unión para generar un evento que cada vez tiene más resonancia y que llegó para quedarse. Brindo por este encuentro.

Ana Paixao, agendame, que el 2013 los vuelvo a visitar.

viernes, 29 de julio de 2011

"Salón Vino de Altura 2011"


Los días 29 y 30 de junio pasados, en el Hotel Marriott Plaza de la Ciudad de Buenos Aires, se realizó el Salón Vino de Altura 2011, organizado entre otros por la Consultora Stg y el Gobierno de la Provincia de Salta. Las veintiocho bodegas de la provincia  convocadas dijeron presente y ofrecieron sus vinos para degustar.  Vale recordar que este evento es abierto a todo el público, sin costo alguno y que se podía asistir simplemente registrándose con anticipación vía mail.

Haber pasado sólo un par de horas y haber dedicado buena parte de ese tiempo más a lo social que a degustar hizo que pudiera probar pocas etiquetas, pero algo para comentar siempre hay.

Buscando torrontés recién salidos, sólo encontré el Laborum Torrontés 2011 de Bodega El Porvenir; frutal en nariz y muy domado en sus aromas, de esos que privilegian la elegancia en el paladar; lo que me ofreció por $ 60 me pareció correcto.
Es una pena que el resto de las bodegas no aprovecharan este evento para mostrar cada una su nueva añada de torrontés (en este caso la 2011), ya que imagino que a esta altura del año ya todas podrían tenerlos embotellados y listos para darlos a conocer. 

De los Torrontés Reserva que aún no había probado sus nuevas añadas había dos, el Tukma Gran Torrontés 2010 ($ 85), criado en roble francés de primer uso, agradable y complejo, con una nota tostada marcada en sus aromas, que a mi gusto le quedaba muy bien. 
En la otra punta del salón y casi en el mismo segmento de precio estaba el Gran Linaje 2010 de Bodega Etchart, que por su inexpresión en esta nueva cosecha me desilusionó un poco/bastante. En su estilo, la añada anterior (2008) se encontraba entre mis preferidos. Espero que haya sido la botella, le daré otra oportunidad.

En el stand de Bodega Finca Quara, estaban presentando la línea Félix, que entre otros varietales tienen el Félix Torrontés 2010 ($ 70) criado 20  % en roble francés, que no me llamó demasiado la atención pero que a mi amigo bloguero Francisco efectivamente sí, porque lo elogió. En cambio, el Félix Malbec ($ 90) me pareció más interesante, es ese tipo de vino que ya te impacta desde la nariz y que por su intensidad puede seducir fácilmente todos los sentidos. Para tener en cuenta y volver a probar.

Más tintos
Nanni Bonarda Reserva 2008, de un estilo más tradicional y con un muy lindo recorrido en boca, creo que tienen una sola hectárea de este bonarda que José Nanni en persona daba a degustar con mucho orgullo. Por ende, muy pocas botella. Creo que está alrededor de los $  100 y para adquirirlo hay que visitar la bodega.
Finca Humanau Malbec/Cabernet 2007 ($ 80), siempre estoy atento a los vinos de esta bodega, a los que por lo general suelo encontrarles un carácter particular y son difíciles de conseguir por estos pagos; pero desde hace muy poco tiempo me enteré de que tienen un representante en capital. Seguramente ahora tendremos más a mano los vinos de Molinos.

Destacado
Uno que me pareció destacable es el Finca Los Notables Cabernet Sauvignon 2009 ($ 150), un Single Vineyard de Bodega El Esteco. Me encantó: imaginen los aromas de pimiento verde salteño, al mismo tiempo muy especiado y sumamente fresco, de paso suave y prolongado por al paladar. Sólo 6.500 botellas de esta perlita que proviene de un antiguo parral de más de 50 años, fermentado en cubas de madera –vasijas troncocónicas de roble nuevo– y finalmente criado 15 meses en barrica.
Para terminar, probé por primera vez dos champañas que tiene El Esteco ($ 53), de las cuales una era rosada. Me gustaron mucho, ambas poseen en su composición malbec, que aporta estructura, carácter y complejidad. Espumantes muy acertados para su segmento de precio; dos burbujas más recomendadas para acompañar una entrada o plato principal que para beber “acapella”.


Asesor de lujo
Casi sobre el final tuve el enorme placer de saludar y cruzar algunas palabras con Marcelo Pelleriti. El motivo de su presencia en el salón es que actualmente asesora a Finca Quara y como dato extra me enteré de que también se encuentra asesorando los demás proyectos de Pancho Lavaque en Mendoza.  Por lo tanto “atenti” a los vinos de Lavaque, Suter y Quara que de aquí en adelante estarán bajo la mirada de un “grosso” como Marcelo.

Para terminar, es una pena que este año hayan estado ausentes Tacuil y José Luis Mounier con Finca Las Nubes. Y como recomendación para los organizadores, replantearse el espacio, ya que al ser un evento gratuito cada año convoca más gente y el bonito salón del Marriott cada vez se completa más rápido.


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