martes, 8 de enero de 2019

"Pequeños productores, enormes sueños"

Luego de varias semanas haciendo llamados para coordinar visitas y diagramar un itinerario, finalmente el día llegó.
Sólo le faltaba cargar su pequeño vehículo con la mayor cantidad de cajas de su vino que pudieran entrar y bien temprano arrancar porque la primera parada la esperaba a 450km y era en la provincia de Córdoba.

El objetivo no era sólo visitar clientes para mostrar sus nuevos vinos sino también hacerse conocer para generar nuevos en el futuro.
Córdoba Capital, Río Cuarto, más de media docena de encuentros, culminando los mismos casi siempre con degustaciones, en varios casos ante más de 30 personas. No se podía desaprovechar ningún minuto para cumplir con aquella misión, la de comunicar, por ello tampoco falto la visita a un programa de radio local.
La gira no terminaba ahí, era sólo la primera parada porque el domingo la esperaba Rosario y ni la fuerte lluvia sobre la ruta demoraría la partida temprana. Allí un sommelier amigo la esperaba y prometía quizás la agenda más apretada de todo el viaje.

Con decir que en una sola tarde visitó cinco vinotecas, y que en vez de una resultaron tres las degustaciones, ya que dos de ellas se colaron del programa original y muy bienvenidas fueron. La cantidad de cajas disminuía más rápido de lo programado y fue momento de empezar a regular las botellas que se descorcharían y venderían, ya que aún faltaba la última parte del viaje.
La etapa final del tour la llevaría a hacer base en el barrio de Palermo en Buenos Aires, no serían sólo las vinotecas de Capital, sino también una presentación en Don Torcuato y otra en La Plata, ambas localidades bastantes alejadas entre sí y al mismo tiempo bien retiradas de la ciudad.
En la primera la presentación fue acompañada de un almuerzo y en la segunda de una cata nuevamente para más de treinta personas.
Cada vez más cerca del final de la gira, que culminaría con dos presentaciones en la ciudad, donde fui parte de la segunda porque se realizó en mi "cueva", puedo asegurar que ella llegó con una energía, pasión y entusiasmo único.
En Buenos Aires le tocó dejar las últimas 8 cajas de las 50 que había cargado en el kilómetro cero de este recorrido, en su Mendoza natal.
Si fuera un debutante jugador de fútbol diría que es de esos pibes que quieren comerse la cancha.
Lo que les cuento fue el itinerario que realizó Macarena para presentar los vinos del joven proyecto que lleva adelante junto a Rogelio, su pareja.




Ella es sommelier, tiene 25 años, y "Roge" con no muchos años más que ella, es un reconocido enólogo para nosotros, encargado de conducir la elaboración de sus vinos, pero que no fue parte de ese viaje ya que no podía descuidar la bodega en la que se desempeña como primer enólogo y donde es responsable de cuatro millones de litros anuales. Y a quien, conociéndole un poco su personalidad, imagino cuánto habrá ansiado poder compartir ese maratón junto a su compañera.


Voy a ser algo injusto con ellos porque no voy a hablar de la marca de sus vinos, ni profundizar en las características de los mismos, pero quiero mostrarlos como ejemplo de lo que es el trabajo de un pequeño productor, algo que regularmente me toca vivir bien de cerca, y que muchas veces pasa desapercibido para la mayoría de los consumidores.
Esos 3200 km recorridos por Maca en poco más de una semana, si bien cuando lo cuento es mucho, es solamente una pequeña parte entre la infinidad de tareas que un pequeño productor tiene que hacer durante un año de trabajo.
Deben recorrer las fincas, ocuparse de su cuidado, de la cosecha, la elaboración, la crianza, el seguimiento, la elección y compra de insumos, la venta, la logística, la cobranza, y en este viaje de Macarena una comunicación más personalizada que nadie.
No imagino ni al CEO, ni al dueño de una gran bodega haciendo nada parecido.

¿Y qué mejor que comunicar su vino cara a cara? Contar cada detalle en primera persona durante esos ocho días fueron quizás 200 personas las que escucharon de su propia voz la historia de sus vinos.
Exactamente de igual manera que ella hace este trabajo único y personal, seguramente su pareja hace el seguimiento en la finca durante el año, los cuidados en bodega durante la elaboración; algo que no veo porque resido a más de 1000km de Mendoza pero que percibo cuando pruebo los vinos y los encuentro únicos. No dije ni mejores, ni peores, dije únicos, especiales, porque además de ser ricos tienen personalidad, esa misma que tiene Maca cada vez que se planta ante 20 o 30 desconocidos, seguramente todos con bastante más edad que ella, y con firmeza y orgullo en la voz, cuenta sus comienzos, su historia de amor y cómo se plasma en este proyecto al que desde hace no mucho tiempo empezaron a darle forma. Es tan grande el sueño que tiene que cuando se despide me adelanta que no faltara mucho para que nos vuelva a visitar en Buenos Aires, que será con muchas novedades y que sumará la provincia de San Luis en su próximo tour. Y le creo todo porque la última vez que me había visitado fue hace siete meses y en aquella oportunidad sólo había venido con dos botellas debajo del brazo.

Esto último me da pie para recordar y comparar. En esa primera visita en abril probamos un cabernet franc 2017, y en esta última las versiones 2018 del mismo más un nuevo cabernet sauvignon, y se confirma nuevamente mi teoría, más allá de la marcha climática de cada año que es importante y muchas veces se hace notar, los productores que trabajan con constante dedicación, año tras año siempre logran una mejoría en los vinos que elaboran.
Podría describirlo como algo que se va afinando, imagino a un ilustrador que va creciendo en su profesión y cuyos dibujos cada vez cuentan con trazos más definidos, como que nos cuentan más detalles, no nos abruman con exceso de colores, pero si con sutiles detalles.
La actitud de Maca me llegó y me inspiró a compartirla aquí, no lo puedo disimular, tengo debilidad por la gente de laburo, por lo artesanal, por lo personalizado, por los que te dan su tiempo, por los que por las dudas dejan todo sin esperar algo del otro, por los que piensan a largo plazo, por los que eligieron el camino más difícil.
Con los años aprendí que esos son los que se diferencian y que todo tiene que ver con todo, se los aseguro. La sumatoria de los mínimos detalles hacen la diferencia cuando hay un pelotón de buenos vinos.
No quisiera que suene soberbio pero a esta altura entiendo un poco de lo que hablo. Me gusta mucho el vino, tengo la suerte de probar bastante, y así como estoy seguro de no ser un gran catador, sí creo tener una sensibilidad cuando las cosas están hechas con cuidado, dedicación y amor. No es mi intensión que suene cursi, pero con amor le cocinamos a alguien y se nota, también con amor atendemos y dedicamos el tiempo que sea necesario a quien más queremos, el otro lo percibe y lógicamente lo hacemos sentir muy bien.
Son productores que de pequeños solo tienen la cantidad de botellas que elaboran ya que el resto se ocupan de hacerlo todo bien a lo grande. Qué suerte que tengo en estar en una parte de su camino, ser testigo y, sobre todo, cómplice de esos enormes sueños


martes, 20 de noviembre de 2018

CoProVi 2018,mucho más que una gran degustación...




Hace aproximadamente quince años nació CoProVi (Consejo de Profesionales Vitivinícolas del NOA) con la idea de mostrar, a través de una degustación anual, vinos del Noroeste Argentino pertenecientes a la cosecha en curso.

A este evento que se repite año tras año la categoría de "degustación" cada vez le queda más chica porque luego de lo que viví en la última edición 2018, podría tranquilamente llamarla "La Semana del Vino en los Valles Calchaquíes".

Una mezcla de celebración, exposición, terruño, muestra educativa, camaradería; cualquiera de esas etiquetas les caería perfectamente a todo lo que aconteció en Cafayate el primer fin de semana de Noviembre, o al menos para mi que estuve entre el Jueves 1 y el Domingo 4, aunque para varios la semana ya había comenzado el Martes previo.

Semana con un evento oficial que se repartió entre una clínica sobre malbec el día viernes y una cata principal el sábado para conocer como fue el 2018 en la región.


Fue en esta última que se degustaron a ciegas vinos del año a través de diferentes variedades de uva con la particularidad de que nunca se mencionó al productor de cada uno, porque en la mayoría de los casos fueron cortes armados por los propios técnicos organizadores del evento utilizando como componentes caldos de diversos productores de la zona ya que la idea era representar de la manera más franca posible la interpretación más genuina de los Valles según los técnicos más protagonistas hoy.

La jornada que comenzó a las 18hs, se realizó en el Club de Campo La Estancia de Cafayate, y culminó con una gran fiesta que terminó a altas horas de la madrugada.


Tuve la posibilidad de asistir al evento en varias ediciones, y así como uno estila con los vinos cosecha tras cosecha, cuando va siguiendo su evolución y se pone feliz cuando la misma es buena, y más lindo aún cuando percibís que siguen lejos de su techo, algo parecido me ocurre con este evento donde también pienso que puede seguir creciendo porque encuentro cada vez más firmes dos variables muy importantes: las ganas y calidad de las personas que lo organizan, junto al marco y potencial de un lugar que indudablemente cuenta con condiciones únicas a nivel mundial. Por ello a continuación voy a enumerar algunos puntos que quisiera destacar.
El evento oficial, que si bien duró dos días se vivió toda la semana, ya que se abrió una bodega para una mini-feria invitando a pequeños productores de la zona, se armaron catas para mostrar las novedades del año, y como no podía ser de otra manera, en la mayoría de los casos siempre terminaba con unas buenas empanadas. Por supuesto que tampoco faltó el espectáculo folclórico acompañado de una excelente gastronomía del lugar, o abrir una casa, bar o quincho para que la noche, a pura guitarreada, nunca termine.

Cada año más gente participa del evento ya que en la cata 2018 la jornada principal tuvo la asistencia de 340 personas, en la edición 2017 habían sido 220, y cuando empezaron en el año 2014 eran apenas 60 - me recordaba uno de los enólogos encargados de la organización.

Del total de esos asistentes aproximadamente treinta eran técnicos que trabajan en la elaboración del vino, lo pude estimar porque terminada la segunda jornada fueron invitados a pasar al frente para hacer un cierre con brindis y aplausos de pie. 

Algo para resaltar también es que solamente ocho o nueve de ellos son nacidos en Salta, el resto todos  provenientes de otras provincias como Mendoza, San Juan, Córdoba y Buenos Aires; curioso porque esta idea de comunicar un lugar nace de personas que podemos decir que son en su mayoría "cafayateños por adopción".

Proporcionalmente al aumento de cantidad de asistentes podemos decir que también creció significativamente la cantidad de representantes de las distintas provincias o ciudades que se acercaron: conociendo a la mayoría de los que viajaron de Buenos Aires pude contar no menos de 40, pero gente de Santa Fe, Mar del Plata, Misiones, Santiago del Estero, Mendoza, Córdoba, San Juan, Jujuy, un grupo grande de Tucumán, también año tras años suelen decir presente; hasta dos jóvenes chilenos, que ya habían participado en la edición 2017 y de ninguna manera se quisieron perder la actual.

Algo que me olvidaba, en ambas jornadas la participación activa del publico asistente fue fundamental, calificando, compartiendo opinión, expresando alegría, en un ambiente que a medida que pasaban los minutos se sentía cada vez más ameno y familiar.

Les comentaba que fui a varias ediciones, tengo recuerdo de aquellas catas y siempre encuentro clara evolución en los vinos degustados; más allá que este cambio lo vengo notando cada vez que visito alguna bodega de la región, voy a comentar sobre algunas de las muestras o las que más se destacaron en mi opinión.

Una de las grandes sorpresas fue un merlot aunque el tannat y el cabernet sauvignon, como siempre son las variedades que se expresan de manera excepcional en el Valle, no faltó también un cabernet franc bien moderado en intensidad, de un perfil no tan piracínico que se distingue por lo sutil.

Lógicamente tampoco faltaron los malbec y fueron en esta oportunidad representados a través de tres perfiles diferentes muy bien definidos, me pareció una buena experiencia para los asistentes; la tanda se completó con un sauvignon blanc, un par de torrontés y un petit verdot que en silencio también viene haciendo mérito para ganar protagonismo.

En términos generales me animo a decir que hay en la región por parte de muchos productores una búsqueda de elegancia, se percibe cada vez más precisión, como un ajuste constante del foco; aquellos vinos rústicos, corpulentos, contundentes que solían ser pura potencia y era lo que nos tenían acostumbrados hace 10 años, hoy se perciben más delicados, frescos, menos explosivos en nariz y con más texturas, fineza y firmeza en el paso por boca, estos últimos atributos los de mi preferencia.

Me gustan los vinos que hablan claro y nítido en boca, y no necesariamente los que me "aturden" en nariz, les mencioné como destacado un merlot, inimaginable hace algunos años lograr un vino con características similares en la región, por lo menos hay tres productores que actualmente la trabajan en sus vinos de linea con muy buenos resultados.

Aclaro que terminada la degustación, en un ámbito privado, intenté consultarle a los técnicos organizadores a qué bodega pertenecían los componentes de cada una de las muestras degustadas, y en todo los casos fue imposible saberlo. La única respuesta que recibí fue - estamos aquí para hablar del Valle, ninguna bodega ni productor está por encima del lugar que es lo que hoy nos convoca - me afirmó reiteradas veces el dueño de una de las bodegas familiares más renombradas de la zona.


Les comentaba que el primer día hubo una clínica y consistió en probar malbec de vinos de linea, con sus respectivas etiquetas descubiertas, presentados por sus propios técnicos, hablando del lugar de donde provienen, las características del año de cosecha, compartiendo detalles de su elaboración y crianza.


Iniciaron la jornada cuatro jóvenes enólogas y me pareció espectacular la idea de que se visualizara mejor el protagonismo de la mujer en uno de los eslabones más determinantes de la bodega, espero que siempre se mantenga esta iniciativa.
Fueron en total cinco tandas, dos que mostraron vinos de diferentes fincas y regiones para identificar diversas características, otra con etiquetas de más alta gama, y una tanda donde eran vinos de similar segmento de precio, estimo entre $450 y $550; vinos de un perfil algo más masivo que si bien me encantaron, porque a todos se los sentía bien expresivos, con las notas de crianza muy bien integradas, redondos y frescos en el paso por boca. Entre sí les sentí algunos puntos en común y si bien soy un fanático de la búsqueda de la diversidad, entiendo que son vinos que apuntan a volúmenes mayores, a pesar de ello creo que siempre es fundamental evitar lugares comunes.

Dicho de otra manera me gustaría en cada uno de ellos encontrar características que los pueda diferenciar mejor. Soy vendedor de vinos, las necesito para comunicar el motivo por el cual un consumidor debe inclinarse a elegir una u otra etiqueta.

Les comenté que hubo una tanda con cuatro vinos de alta gama, indiscutiblemente cuatro bombas de altura que estoy seguro que la mayoría del publico presente disfrutó mucho.



Quiero hilar un poco más fino y elegir uno que en lo personal me conquistó, ese vino fue el que provenía de Chañar Punco, zona de altura dentro del departamento de Santa María, provincia de Catamarca.

Si debo traducir con mis palabras creo que su positivo diferencial tuvo que ver con un perfil más fresco, quizás un momento de cosecha más temprano? pero que a pesar de ello no resignó carácter, intensidad, ni concentración, e inclusive tuvo el valor agregado de despegarse, con su estilo, del resto.

Vale recordar que los Valles Calchaquíes se extienden desde Cachi en el Noroeste de la provincia de Salta, incluyendo zonas como Seclantás, Molinos, San Carlos entre otras, atravesando zonas como Amaicha del Valle y Colalao del Valle dentro dentro de la provincia de Tucumán, y culminando en Hualfin, ubicada a 110 kilómetros al sudoeste de Santa María, ya dentro de Catamarca; cuando hablamos de su extensión a lo largo alcanzaría los 400 kilómetros. 

Quise mencionar Tucumán y Catamarca ya que quizás haya consumidores que no asocien estas provincias a producción de vinos de alta calidad.



Cuando definimos terroir siempre aclaramos que no es solamente las características que pueda aportar el lugar, sino que tan importante como ello es la mano del hombre.

Cuando uno vive la experiencia CoProVi año tras año, vemos una clara evolución en la calidad de los vinos, a pesar que el lugar siempre es el mismo y que la marcha climática de cada año también juega un papel, pero que creo que no es tan relevante como muchas veces podemos notar que lo es en otras zonas como las de Mendoza, por lo tanto es la interpretación del hombre la que viene haciendo la gran diferencia, en la finca, en la bodega y en esta oportunidad también en la comunicación, algo para mi fundamental.

No sirve el trabajo en la finca y en la bodega si no se lo comunica, porque esos vinos pensados y buscados de manera especial correrían el riesgo de diluirse en un mar donde entran todos los vinos del mercado que son muchos y los hay de todo tipo.

Por eso CoProVi además de una cata y celebración, es la comunicación de un lugar en estado puro.

Tenemos muchas regiones vitivinícolas en nuestro país, cuántos casos conocen que se comuniquen de esta manera? Realmente es para destacar el espíritu y el objetivo con que nació este evento.


Volviendo al tema de la marcha climática, un profesional de la región me confirmó que año tras año suele ser bastante regular, excepto el 2011 donde hubo más lluvias de las habituales y las mismas efectivamente impactaron de alguna manera en el resultado de la cosecha.

Para ir cerrando, en lo personal siento a CoProVi como una familia, de esas que tienen las puertas de su casa siempre abiertas, que cuando llegás se ocupan de recibirte con la mayor calidez, y que cuando te despide te quedan ganas de siempre volver a visitarlos.

Precisamente por eso es que cada año llega más gente, porque todos vuelven, y cada año se suman nuevos a vivir esa experiencia; por ello esa semana en Cafayate, si bien la mayoría estamos a cientos o miles de kilómetros del lugar donde residimos, en todo momento nos sentimos como en nuestra casa, pero con el agregado que cada año nos espera una familia cada vez más grande.

No sé si notaron que en ningún momento tuve la necesidad de mencionar bodegas o personas, porque precisamente CoProVi nació para hablar de los vinos de una región y no de nombres personales, de marcas, ni bodegas; lo voy a respetar, siempre dije que esta idea era genial.

jueves, 8 de noviembre de 2018

#DeLaVendimiaALaCueva (El informe)


El pasado 6 de Octubre se realizó una nueva edición #DeLaVendimiaALaCueva que tuvo lugar desde las 11hs hasta las 17:30hs en el Gorriti Art Center del Barrio de Palermo.

Del evento participaron 60 productores mostrando 210 vinificaciones 2018, 25% de las mismas fueron blancos y rosados.
Contó con una asistencia de 210 personas, de las cuales 150 adquirieron sus entradas con cuatro meses de anticipación, y 60 invitados especiales entre sommeliers, periodistas especializados, bloggers y comerciales del ámbito.

El 90% de los asistentes son clientes de Vinoteca Mr.Wines, la mayoría consumidores acostumbrados a degustaciones, ferias y visitar bodegas.


Esta edición es el tercer año del evento que nació en busca de los siguientes objetivos principales:

* Probar en primicia las elaboraciones del año para poder entender cuáles fueron las características principales que lo distinguieron.

* Ofrecerle al visitante la experiencia de degustar en una instancia temprana vinos sin terminar e imaginar el potencial de los mismos.

* Brindarle al productor un espacio para compartir sus novedades y poder obtener un feedback antes que sus elaboraciones salgan formalmente al mercado.


A través de las muestras pudieron disfrutar de una gran diversidad de vinos distribuida entre un 80% de vinos sin terminar y un 20% de ya listos para salir al mercado.

Además de las variedades más clásicas hubo para probar entre otras bequignol, ancelotta, criolla, sangiovese, cordisco, isabella, monastrell, casavechia, tokai, y nebiolo, entre otras. Todas fueron muy bien recibidas.

En cuanto a la geografía de los vinos que participaron la misma fue tan diversa como que hubo vinos de Salta, Mendoza, San Juan, Córdoba, Neuquén, con representantes de diferentes regiones y sub-regiones.
Por ejemplo, Colonia Caroya, Quilino, Cruz del Eje y Calamuchita en Córdoba; Luracatao, Pucará, Cachi, Chañar Punco, Hualfin, Amaicha entre otros, de los Valles Calchaquíes.
Sólo un representante de Patagonia pero muchos de regiones más tradicionales de Mendoza como San Martín, Santa Rosa, Lavalle, Barrancas, Agrelo, Las Compuertas y San Rafael también dijeron presente, y varias de ellas de la mano de sus propios elaboradores.


Valle de Uco, casi como si fuera un mundo aparte, producto de la cantidad de sub-zonas que vienen acrecentando su protagonismo de manera individual, contó con productores que aportaron sus propias elaboraciones en cada una de ellas: Tupungato, El Cepillo, San Pablo, Paraje Altamira, Gualtallary, Los Chacayes, Vista Flores y La Consulta entre otras.


Gran experiencia poder distinguir cada día mejor las características que las destacan a cada una, a través de la misma variedad e interpretación del mismo productor, sabemos que todos tienen diferentes miradas, que lógicamente pesan en el resultado final y cada vez tenemos más en cuenta.

Gracias al aporte de otro productor también se pudieron comparar a través del malbec, varios de los lugares recién mencionados pero con diferentes tipos de crianza: fudre y concreto. En esta última tanda también se sumó con ambas crianzas una muestra de Vistalba (Luján de Cuyo, Mendoza).

San Juan lentamente viene tomando protagonismo con sus valles de altura, fue allí que un productor también utilizando la variedad malbec nos aportó para distinguir a través de tres muestras las diferencias entre: Zonda Alto, El Pedernal y Valle de Calingasta, a mi criterio todas con mucho potencial.

La posibilidad de comparar para aprender fue una constante entre los vinos del evento, porque tampoco faltaron del mismo origen y variedad, pero con definidos estilos o puntos de cosecha, o los vinos del mismo productor pero destinados para diferentes categorías de precios.


Vinos orgánicos, biodinámicos, sin azufre, co-fermentaciones, naranjos, frizzantes, elaborados en vasija de arcilla, en ánforas, con porcentaje de escobajo, provenientes de extrema altura, de desierto, de antiguas fincas y otras que debutaban con su primera elaboración. Creo que no faltó nada para probar y nos dejará un registro de como fue la cosecha 2018.


El hecho de probarlos a todos en esta instancia tan temprana donde el aporte de la crianza aún no es protagonista colabora para distinguir la influencia de los diferentes lugares, la marcha climática del año, y la interpretación propia de cada productor. A mi parecer estas últimas tres variables son las más importantes que deberíamos tener en cuenta los consumidores al momento de seleccionar un vino antes de descorchar, no mencioné la cepa, la cual pondría en cuarto lugar.

Los miembros de Argentina Wine Bloggers también estuvieron presentes con un stand.

En el mismo además de recibir donaciones para su campaña #AWBSolidaria2018, se encargaron de mostrar, precisamente a quienes lo deseaban, las diferencias entre un vino terminado y uno que no.

Algunos asistentes degustaron entre 20 y 30 muestras, otros más acostumbrados a este tipo de prácticas entre 35 y 70 muestras; cuando consulte a los primeros si recordaban a cada una con claridad fue relativamente bajo el porcentaje que dijeron que sí, contrariamente los más entrenados, que promediaban un 80/90%, se fueron con el recuerdo fresco, lo que confirma que la práctica es todo, y precisamente uno de los objetivos del evento es ayudar a ese entrenamiento, degustar en un par de horas lo que en un viaje de visita en bodegas podría llevar más de una semana. Recuerden que había 60 expositores diferentes.




 
La Encuesta

Como la idea principal del evento es sacar conclusiones luego de la experiencia, el 30% de los asistentes (50 personas), respondieron una encuesta opcional que se encontraba online y de la misma salieron las siguientes conclusiones que resumí con texto y gráficos:


¿Encontraste relación entre la información aportada por el productor y las muestras degustadas?

Las respuestas de muchos coincidieron en que las bodegas que tenían representantes el día del evento fueron en las que más relación encontraron entre los vinos y la información.
En la edición 2017 recuerdo respuestas similares. Ello confirma la importancia de comunicar, cuando es en forma directa mejor, y aunque los vinos deben defenderse solos en la degustación, como dicen algunos, aporta mucho siempre explicarlos.

¿Pudiste relacionar los vinos degustados con el lugar de donde proviene la uva?


Gualtallary y Valles Calcachíes suelen ser las que más se repiten en las respuestas, lo que me sorprende es que muchos en vez de lugar respondieron los nombres de las bodegas, ello habla que para muchos consumidores el estilo de cada productor sigue prevaleciendo con mucho peso, o dicho de otra manera, lo distinguen cada vez más fácilmente.

¿Consideras importante reconocer por degustación el lugar de donde proviene el vino?¿Porqué sería interesante reconocerlo?

Muchas de las respuestas hablan de la importancia de la identidad de cada zona, y de que esta instancia temprana deja que lo mismo se distinga mejor posible; la totalidad de las respuestas fueron claras y precisas, lo que me da la pauta de la claridad con lo que el publico llega al evento


¿Identificarías a ciegas la tipicidad varietal de cada muestra degustada?

El 85% respondió que reconocieron a ciegas sólo algunas muestras. Para la mitad de los entrevistados podría ser importante que un vino posea tipicidad varietal.


¿Encontrás algo que relacione a todos los vinos entre sí y que pueda tener que ver específicamente con la añada 2018?
¿Que sería? 

La mayoría de las respuestas coinciden en:


Muy buen nivel en general en casi todos los vinos, mucha intensidad y concentración de fruta, muy aromáticos, buena madurez, sucrosidad, alcoholes más elevados y buena acidez. A pesar que a muchos aún les faltaba tiempo de crianza, ya se encontraban muy redondos, ésto último no ocurrió en las añadas anteriores.

Imaginás que con respecto a la cosecha 2017, esta cosecha 2018 será:


Algunos respondieron de calidad similar, otros superior, todos coincidieron en expresiva, intensa, potente, y si bien entregó vinos con grado algo más alto, con más cuerpo, volumen, la buena acidez habla que también podrán contar con una buena capacidad de guarda. Entre las muestras había clara tendencia a mayor diversidad. 
Y con respecto a la 2016, la calidad en este año fue mucho más pareja en lineas generales.


Responder únicamente si fue la primera vez que participaste en #DeLaVendimiaALaCueva 2018 : ¿Cuánto consideras que el evento aportó a tu experiencia y conocimiento del vino?¿Podrías describir cuales?


Algunos testimonios textuales:


“Nunca había probado un vino sin terminar y te hace notar como cambia en el proceso y su evolución”.
“El poder tener contacto directo con un montón de productores que no conocía, nuevas cepas y  amigos”.  
“Aprendí de zonas y formas de vinificación al hablar con los expositores. Me sirvió para tener un panorama completo de la añada, que a mi humilde entender creo será maravillosa”.
“En algunas mesas pudimos hablar sobre regiones, características del clima/tierra y cómo esto define las características del vino”.
“Ver lo bien que se proyecta esta vendimia, no me encontré con vinos verdes, estaban algunos incluso para la venta”.


“Me permitió poder apreciar diversas muestras, de varios productores, de distintas zonas, en un mismo momento. Con el productor o algún entendido a disposición que podía responder y aclarar dudas”.




Algunos momentos del evento:

Se le otorgó un reconocimiento a los "Productores Cueveros" que son aquellos que seguimos de cerca año a año; que visitamos cuando viajamos en los #MrWinesTour , y que cuando vienen a Buenos Aires siempre se acercan hasta nuestro espacio para tenernos al tanto con sus novedades.

En el escenario del Gorriti además del momento musical con el bandoneón de Lucas Colque, un cafayateño que interpretó de manera excelente la música de nuestra ciudad, también se aprovechó para que algunos de los profesionales presentes en la sala subieran al mismo a compartir algunas de las características más distintivas de los lugares donde les toca elaborar.

Algunos de los hacedores que estuvieron presentes, varios de ellos viajando expresamente para el evento:
Federico Mastronardi de Finca La Coti, Mariana Onofri de Onofri Wines, Cristian Moor de Corazón del Sol, Mauricio Vegetti de Lui y Gauchezco Wines, Norberto Paez de Paso a Paso Wines, Gabriel Donozo de MalaJunta, Santiago Bernasconi de Proyecto BIRA, Gabriel Dvoskin de La Nave, Máximo Lichtschein de Tordos, Claudio Maza de Bodega El Esteco, Sebastian Yañez de Altocedro/Alandes, Nicolas Goldberg de Finca La Igriega, Santiago Salgado de Finca Las Payas, Leo Borsi de Clos Ultralocal, Juanfa Suarez de Finca Suarez/Traslapiedra y Alfredo Mestre de Piedra Negra.




 El evento tuvo una comunicación orgánica generada únicamente por el publico que asistió utilizando el HT #DeLaVendimiaALaCueva por las diferentes redes sociales: Instagram, FaceBook y Twitter. En esta última fue donde más impacto tuvo el propio 6 de octubre alcanzando a ser trending topic.


 

Conclusiones personales:

Quienes ya participamos en las tres ediciones del evento 2016,2017 y 2018, nos quedaron siempre bastantes presentes algunas características definidas de cada año, también confirmado por los asistentes en la encuesta, donde además coincido con la gran mayoría de las respuestas.

Creo que uno de los atractivos de la feria fue la diversidad en las propuestas y, como decíamos al principio, la misma se acentuó y se percibió mejor al ser una instancia tan temprana en donde en la mayoría de los casos el vino aún no fue sometido a crianza. Con esto no quiero decir que haya que evitar esta técnica pero si aplicarla siempre de manera que empañe lo menos posible los matices que nos regala un vino desnudo.


Otro punto que destaco es que poco a poco estoy percibiendo con mayor nitidez el lugar de origen no solo en vinos de alta gama, sino también en algunos más de volumen, que por ende son de precios más accesibles; me viene a la cabeza un hermoso corte buen representante Ugarteche pero no es el único, lo vengo percibiendo en varios otros también y provenientes de las más diversas zonas.
Seguramente debe ser producto de más trabajo de viña que de bodega, ello nos entrega vinos más vivos, más definidos en personalidad y que evitan caer en el paladar estándar que cómodamente siguen buena parte de los de mayor volumen.

Creo que las diferentes zonas de los Valles Calchaquíes van camino a empezar a ser reconocidas por características propias, algo que hace algunos años cuando hablábamos de los vinos del NOA entraban todos en el mismo pelotón. Hoy esos lugares de altura empieza a sorprender con diversos matices que algunos hacedores se están encargando de resaltar, algo similar a lo que desde hace varios años viene ocurriendo con las diferentes sub-zonas del Valle de Uco.

Para que ello ocurra, además del trabajo de precisión en función de cada lugar, se le debe sumar un fuerte trabajo de comunicación. Seguramente los valles de altura de San Juan con los años puedan correr la misma suerte, pero les llevará más tiempo, en los Valles Calchaquíes ya empezaron y estamos viendo muy buenos resultados.
Otras miradas del evento:

“#DeLaVendimiaALaCueva es un claro ejemplo de que no hacen falta grandes equipos de marketing, eventos premium o vocabulario y mensajes abstractos para comunicar el vino y llegar de forma clara y directa al consumidor.
-Leer la nota deNicolás Orsini Blog


“Musu une cabos, hace posible que el vino entre en tu corazón, en tu alma. El tipo transmite, comunica, difunde, expande...”.

“Musu es un ser inquieto, y allá por 2016 cuando su fama entre los productores de vino (grandes y pequeños) ya era importante, decidió hacerles una propuesta.
¿Por qué no animarse a mostrar en la Capital los vinos recién terminados?”.
-Leerla nota de El Ángel del Vino 


-Cristian Moor, luego de participar en #DeLaVendimiaALaCueva, contando su experiencia en Matices del Vino, su programa de radio. ESCUCHAR


La opinión de los productores:

La tercera parte de los productores que participaron del evento respondieron la siguiente encuesta, en la misma se les consulto su opinión sobre el evento y sobre la vendimia 2018(*)




(*)Cuando les consultamos sobre la calidad de la cosecha 2018, el 55% respondió Excelente, el 40% Muy buena y el 5% Buena.

Cuando le consultamos sobre la cantidad de producción el 65% respondió Muy Buena, el 20% Excelente y el 15% Buena.

martes, 28 de agosto de 2018

#RegionesDelVino "Valle de Calingasta"

Para una nueva movida de los Argentina Wine Bloggers, que se llama #RegionesDelvino, cada uno de los miembros eligió una zona vitivinícola de nuestro país para profundizar sobre ella.
Yo me incline por desarrollar una región de la cual bastante poco conocemos ya que no son muchos los vinos que podemos encontrar en el mercado. A pesar de ello, al finalizar la nota, creo que comprenderán el por qué de mi elección.
Escuché hablar por primera vez del Valle de Calingasta cuando Francisco Pancho Bugallo y Sebastián Zuccardi, a través del proyecto Cara Sur, llegaron al mercado en el 2013 con una serie de vinos bastantes especiales, sobre todo para esa época, con el claro objetivo de recuperar antiguas viñas de la región.
Desde aquel momento y hasta ahora tenemos el placer de disfrutar de ese pequeño proyecto a través de Bonardas, Criollas y Moscatel provenientes de viñas de 50, 60 y hasta 80 años.
En los años noventa y con motivo de un estímulo impositivo en la provincia de San Juan se dio la llegada de varios proyectos nuevos, básicamente de frutales, dentro de los cuales su gran mayoría eran nogales.
Por una cuestión de mal asesoramiento, improvisación y poco conocimiento de la zona, el cultivo de estos últimos no prosperó y fracasaron. Algunos de aquellos inversores se inclinaron por el cultivo de la vid y, lógicamente, plantaron las variedades tintas más demandadas por el consumidor en los últimos años con el Malbec a la cabeza. También Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Cabernet Franc.
Esas son las cepas que tienen cultivadas en el proyecto vitivinícola inmobiliario Cuuna, con quienes tuve oportunidad de entrevistarme hace algunas semanas atrás.
Es la segunda vez que me encuentro con dos de los socios y titulares de Cuuna, Miguel Di Gennaro y Beto Incerti. La primera fue hace más de una año para probar el resultado de las primeras vinificaciones de esta "nueva viticultura" de la región.
De este reciente encuentro también participó Pancho Bugallo, quien los asesora en la finca desde sus comienzos, y a quien todos ya conocemos de Cara Sur como les comentaba más arriba.




De hecho fue en su pequeña bodega ubicada en Barreal donde se vinificó el cabernet sauvignon y el malbec que degustamos y detallaré más adelante.
El Valle de Calingasta, con una altura que va de los 1400 a los 1700 msnm, junto con Iglesias, son los dos departamentos que se encuentran al oeste de la provincia de San Juan.



El primero más al sur y ubicado entre la cordillera frontal y la pre-cordillera, es el departamento más grande que tiene la provincia, el nombre del proyecto precisamente nace de esa particular ubicación entre ambas cadenas montañosas con picos de más de 6000 msnm.



Al sur limita con la localidad de Uspallata, provincia de Mendoza, y la conforman tres localidades: Barreal, Tamberías y Calingasta.
Barreal y Calingasta además ya son Indicaciones Geográficas (IG). 

En el paraje La Puntilla, ubicado entre Tambería y Barreal, es donde se encuentra la finca de donde salieron los vinos que eligió Pancho para que probemos ya que según él son los más representativos de la región.


El proyecto cuenta con cuatro fincas más que en total suman más de 500 hectáreas que están distribuidas a lo largo del Valle con una gran diversidad de suelos y microclimas.
Las mismas son Finca Cahuak, en el paraje de La Puntilla, que cuenta con 50 hectáreas de vid, incrementando la superficie año a año, Finca Nocce, también en el paraje la Puntilla, pero en la parte alta, Finca Los Piuquenes en la localidad de Tamberías donde además se implantan los viveros propios; y Finca El Castaño en el paraje de Villa Nueva al norte del departamento.
El Valle de Calingasta es un valle longitudinal que esta surcado por dos ríos principales y uno secundario. La principal cuenca es la del Río Los Patos, que corre de sur a norte y riega las localidades de Barreal, Tamberias y parte del Alto Calingasta.
Luego el Río Castaño que corre de norte a sur y riega los parajes de Villa Nueva, Puchuzum, Villa Corral y el Morado. Del Oeste baja el Río Calingasta, pasando por Barrealito y regando una parte de la Villa de Calingasta.
Es en la localidad de Calingasta donde los tres ríos mencionados se juntan y forman el Río San Juan.

Actualmente la zona cultivada del Valle de Calingasta se encuentra en los márgenes de estos tres ríos y los suelos son principalmente de origen aluvial, con materiales arrastrados por los ríos de diferentes rincones de la Cordillera.
En los parajes que se encuentran en la margen derecha del Río Los Patos se pueden diferenciar algunas terrazas formadas con material de pre-cordillera que fue depositado sobre las terrazas aluviales, este es el caso de algunas parcelas del paraje de Hilario, donde Cara Sur trabaja viñas viejas de Criolla Chica, Torrontés Sanjuanino, Moscateles, etc.
Hilario es hoy el paraje donde se resguarda el patrimonio vitivinícola del Valle de Calingasta con parras de más de 80 años y unas 20 variedades criollas.
Es un valle con muy poca presencia de plagas por estar aislado geográficamente, por su bajo nivel de humedad y de precipitaciones, y por los fríos y secos inviernos. En la mayoría de los cultivos no se realiza más de una curación y en muchos casos se trabaja en forma orgánica y natural. 

Es uno de los Valles con mayor amplitud térmica del país lo que define frutas con gran intensidad aromática y mucho color. 

Estas altas temperaturas durante el día sumadas a la alta insolación de los valles de altura, acorta los ciclos, siendo una zona temprana en comparación con otros valles altos que son mas frescos o más húmedos, producto de la menor insolación.
Las precipitaciones medias anuales del Valle de Calingasta no superan los 50 mm, por lo que todos los viñedos son bajo riego. El agua es uno de los tesoros más importantes del Valle siendo distribuida en su totalidad por un viejo sistema de canales y acequias.
La cosecha temprana con uvas maduras y con buena acidez dan una ventaja agronómica muy grande ya que vinos que con rendimientos medios pueden alcanzar una buena concentración sin resignar acidez.
Inclusive el anticipo en el momento de cosecha colabora a que el vino cuyo destino será Mendoza pueda ingresar a la bodega antes que la propia cosecha del lugar. El Malbec 2018 que probamos se cosechó a principios de marzo.

Les comentaba que en esta oportunidad probamos dos vinos 2018 provenientes de una de las fincas ubicadas en La Puntilla, plantada en el 2015, un Cabernet Sauvignon que se estaba criando en barrica, de paso fluido y amable en boca, no habitual para una instancia tan temprana, especiado, de un perfil bien fresco, y a pesar de todo ello sin rastros de verdes.
En cambio el Malbec tiene un perfil mucho más concentrado y a la vista ya su profundidad y sus destellos azulados impactaban, en boca pura potencia frutal que va a la par de una destacada acidez, esta última el atributo principal que me anticipa el futuro de este vino y habla claramente del potencial de la región.
Pero no es el primer Malbec que tengo oportunidad de cruzarme porque el año pasado tuve el lujo de probar muestras crudas de Malbec de los diferentes valles de San Juan en una cata que nos preparó Ignacio López, amigo y enólogo de Graffigna.
Fue una gran experiencia ver aquel día como Calingasta y El Perdenal claramente se despegaban por arriba del resto, con mucho puntos en común que nos recordaron al Valle de Uco. Los vinos de esta zona son fácilmente identificables hoy en día para la mayoría de nosotros.

Pancho aclara que las vinificaciones fueron en huevo de hormigón, con un 30% de escobajo, sin pisoneos, sin remontajes, ni delestage, solo mojar suavemente el sombrero para evitar la sobre extracción y no correr riesgos de que adquiera algún amargo del escobajo, de todas formas aclara que le gusta trabajar siempre con algo del mismo porque aporta estructura, algo de taninos y colabora a bajar un poco el PH de una manera natural.
El otro productor importante de uvas en la región se llama Roberto Toman, cuenta con 50 hectáreas plantadas entre Malbec y Cabernet Sauvignon. El destino de su producción también son algunas importantes bodegas de Mendoza y San Juan.
Volviendo a Cuuna podemos contar que también proveé uvas para algunas bodegas grandes como Graffigna y Nieto Senetiner, aunque lógicamente poca cantidad.
Además seguramente sea Don Doménico la bodega sanjuanina donde realizará sus elaboraciones en el futuro ya que este proyecto que, además de vitivinícola e inmobiliario, será productivo.



Sería muy injusto si sigo hablando del valle y no me detengo en el atractivo turístico del mismo, porque el circuito de Calingasta es más que ideal para aquellos que disfrutan del turismo aventura y sobre todo de la naturaleza en estado puro. 

Imaginen el recorrido de esos ríos, rodeados de la majestuosidad de la cordillera a ambos lados. Imponentes montañas, planicies interminables, cursos de agua azulina. Todo se combina en esta región entre pequeños y serenos poblados.



Para llegar desde la capital de la provincia son 220 km pavimentados, pero también se puede llegar desde la localidad de Uspallata en Mendoza, donde la distancia es de 100 km.
Desde hace pocos años, algunos consumidores, vamos dejando de hablar de "marcas o bodegas" para que los "lugares de la mano de sus hacedores" comiencen a tomar protagonismo entre nosotros, sin ir muy lejos un claro ejemplo puede ser El Pedernal, en el último tiempo haciéndose reconocido por su calidad, hoy ya encontrando el nombre de la región impreso sobre las etiquetas de algunos destacados alta gama.

Mi poca experiencia me da para pensar que el Valle de Calingasta puede seguir el mismo camino.
Será cuestión de tiempo mientras la producción va en crecimiento y nuestros profesionales con trabajo y dedicación van entendiendo cada vez mejor la zona para lograr la interpretación más pura de ella.

Ya llegará el día que empiecen a aparecer etiquetas que lucirán con orgullo la Indicación Geográfica Valle de Calingasta, mientras que nosotros empecemos a reconocerlo a ciegas, de igual manera como hoy lo hacemos con algunas sub-regiones del Valle de Uco.

Seguro faltaran muchos años para que llegue ese día pero disfrutemos mientras tanto juntos ese camino, en ese paisaje tan bello, que se hace por única vez, y que encima tenemos la fortuna de ser contemporáneos con el descubrimiento del mismo.



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