martes, 28 de agosto de 2018

#RegionesDelVino "Valle de Calingasta"

Para una nueva movida de los Argentina Wine Bloggers, que se llama #RegionesDelvino, cada uno de los miembros eligió una zona vitivinícola de nuestro país para profundizar sobre ella.
Yo me incline por desarrollar una región de la cual bastante poco conocemos ya que no son muchos los vinos que podemos encontrar en el mercado. A pesar de ello, al finalizar la nota, creo que comprenderán el por qué de mi elección.
Escuché hablar por primera vez del Valle de Calingasta cuando Francisco Pancho Bugallo y Sebastián Zuccardi, a través del proyecto Cara Sur, llegaron al mercado en el 2013 con una serie de vinos bastantes especiales, sobre todo para esa época, con el claro objetivo de recuperar antiguas viñas de la región.
Desde aquel momento y hasta ahora tenemos el placer de disfrutar de ese pequeño proyecto a través de Bonardas, Criollas y Moscatel provenientes de viñas de 50, 60 y hasta 80 años.
En los años noventa y con motivo de un estímulo impositivo en la provincia de San Juan se dio la llegada de varios proyectos nuevos, básicamente de frutales, dentro de los cuales su gran mayoría eran nogales.
Por una cuestión de mal asesoramiento, improvisación y poco conocimiento de la zona, el cultivo de estos últimos no prosperó y fracasaron. Algunos de aquellos inversores se inclinaron por el cultivo de la vid y, lógicamente, plantaron las variedades tintas más demandadas por el consumidor en los últimos años con el Malbec a la cabeza. También Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Cabernet Franc.
Esas son las cepas que tienen cultivadas en el proyecto vitivinícola inmobiliario Cuuna, con quienes tuve oportunidad de entrevistarme hace algunas semanas atrás.
Es la segunda vez que me encuentro con dos de los socios y titulares de Cuuna, Miguel Di Gennaro y Beto Incerti. La primera fue hace más de una año para probar el resultado de las primeras vinificaciones de esta "nueva viticultura" de la región.
De este reciente encuentro también participó Pancho Bugallo, quien los asesora en la finca desde sus comienzos, y a quien todos ya conocemos de Cara Sur como les comentaba más arriba.




De hecho fue en su pequeña bodega ubicada en Barreal donde se vinificó el cabernet sauvignon y el malbec que degustamos y detallaré más adelante.
El Valle de Calingasta, con una altura que va de los 1400 a los 1700 msnm, junto con Iglesias, son los dos departamentos que se encuentran al oeste de la provincia de San Juan.



El primero más al sur y ubicado entre la cordillera frontal y la pre-cordillera, es el departamento más grande que tiene la provincia, el nombre del proyecto precisamente nace de esa particular ubicación entre ambas cadenas montañosas con picos de más de 6000 msnm.



Al sur limita con la localidad de Uspallata, provincia de Mendoza, y la conforman tres localidades: Barreal, Tamberías y Calingasta.
Barreal y Calingasta además ya son Indicaciones Geográficas (IG). 

En el paraje La Puntilla, ubicado entre Tambería y Barreal, es donde se encuentra la finca de donde salieron los vinos que eligió Pancho para que probemos ya que según él son los más representativos de la región.


El proyecto cuenta con cuatro fincas más que en total suman más de 500 hectáreas que están distribuidas a lo largo del Valle con una gran diversidad de suelos y microclimas.
Las mismas son Finca Cahuak, en el paraje de La Puntilla, que cuenta con 50 hectáreas de vid, incrementando la superficie año a año, Finca Nocce, también en el paraje la Puntilla, pero en la parte alta, Finca Los Piuquenes en la localidad de Tamberías donde además se implantan los viveros propios; y Finca El Castaño en el paraje de Villa Nueva al norte del departamento.
El Valle de Calingasta es un valle longitudinal que esta surcado por dos ríos principales y uno secundario. La principal cuenca es la del Río Los Patos, que corre de sur a norte y riega las localidades de Barreal, Tamberias y parte del Alto Calingasta.
Luego el Río Castaño que corre de norte a sur y riega los parajes de Villa Nueva, Puchuzum, Villa Corral y el Morado. Del Oeste baja el Río Calingasta, pasando por Barrealito y regando una parte de la Villa de Calingasta.
Es en la localidad de Calingasta donde los tres ríos mencionados se juntan y forman el Río San Juan.

Actualmente la zona cultivada del Valle de Calingasta se encuentra en los márgenes de estos tres ríos y los suelos son principalmente de origen aluvial, con materiales arrastrados por los ríos de diferentes rincones de la Cordillera.
En los parajes que se encuentran en la margen derecha del Río Los Patos se pueden diferenciar algunas terrazas formadas con material de pre-cordillera que fue depositado sobre las terrazas aluviales, este es el caso de algunas parcelas del paraje de Hilario, donde Cara Sur trabaja viñas viejas de Criolla Chica, Torrontés Sanjuanino, Moscateles, etc.
Hilario es hoy el paraje donde se resguarda el patrimonio vitivinícola del Valle de Calingasta con parras de más de 80 años y unas 20 variedades criollas.
Es un valle con muy poca presencia de plagas por estar aislado geográficamente, por su bajo nivel de humedad y de precipitaciones, y por los fríos y secos inviernos. En la mayoría de los cultivos no se realiza más de una curación y en muchos casos se trabaja en forma orgánica y natural. 

Es uno de los Valles con mayor amplitud térmica del país lo que define frutas con gran intensidad aromática y mucho color. 

Estas altas temperaturas durante el día sumadas a la alta insolación de los valles de altura, acorta los ciclos, siendo una zona temprana en comparación con otros valles altos que son mas frescos o más húmedos, producto de la menor insolación.
Las precipitaciones medias anuales del Valle de Calingasta no superan los 50 mm, por lo que todos los viñedos son bajo riego. El agua es uno de los tesoros más importantes del Valle siendo distribuida en su totalidad por un viejo sistema de canales y acequias.
La cosecha temprana con uvas maduras y con buena acidez dan una ventaja agronómica muy grande ya que vinos que con rendimientos medios pueden alcanzar una buena concentración sin resignar acidez.
Inclusive el anticipo en el momento de cosecha colabora a que el vino cuyo destino será Mendoza pueda ingresar a la bodega antes que la propia cosecha del lugar. El Malbec 2018 que probamos se cosechó a principios de marzo.

Les comentaba que en esta oportunidad probamos dos vinos 2018 provenientes de una de las fincas ubicadas en La Puntilla, plantada en el 2015, un Cabernet Sauvignon que se estaba criando en barrica, de paso fluido y amable en boca, no habitual para una instancia tan temprana, especiado, de un perfil bien fresco, y a pesar de todo ello sin rastros de verdes.
En cambio el Malbec tiene un perfil mucho más concentrado y a la vista ya su profundidad y sus destellos azulados impactaban, en boca pura potencia frutal que va a la par de una destacada acidez, esta última el atributo principal que me anticipa el futuro de este vino y habla claramente del potencial de la región.
Pero no es el primer Malbec que tengo oportunidad de cruzarme porque el año pasado tuve el lujo de probar muestras crudas de Malbec de los diferentes valles de San Juan en una cata que nos preparó Ignacio López, amigo y enólogo de Graffigna.
Fue una gran experiencia ver aquel día como Calingasta y El Perdenal claramente se despegaban por arriba del resto, con mucho puntos en común que nos recordaron al Valle de Uco. Los vinos de esta zona son fácilmente identificables hoy en día para la mayoría de nosotros.

Pancho aclara que las vinificaciones fueron en huevo de hormigón, con un 30% de escobajo, sin pisoneos, sin remontajes, ni delestage, solo mojar suavemente el sombrero para evitar la sobre extracción y no correr riesgos de que adquiera algún amargo del escobajo, de todas formas aclara que le gusta trabajar siempre con algo del mismo porque aporta estructura, algo de taninos y colabora a bajar un poco el PH de una manera natural.
El otro productor importante de uvas en la región se llama Roberto Toman, cuenta con 50 hectáreas plantadas entre Malbec y Cabernet Sauvignon. El destino de su producción también son algunas importantes bodegas de Mendoza y San Juan.
Volviendo a Cuuna podemos contar que también proveé uvas para algunas bodegas grandes como Graffigna y Nieto Senetiner, aunque lógicamente poca cantidad.
Además seguramente sea Don Doménico la bodega sanjuanina donde realizará sus elaboraciones en el futuro ya que este proyecto que, además de vitivinícola e inmobiliario, será productivo.



Sería muy injusto si sigo hablando del valle y no me detengo en el atractivo turístico del mismo, porque el circuito de Calingasta es más que ideal para aquellos que disfrutan del turismo aventura y sobre todo de la naturaleza en estado puro. 

Imaginen el recorrido de esos ríos, rodeados de la majestuosidad de la cordillera a ambos lados. Imponentes montañas, planicies interminables, cursos de agua azulina. Todo se combina en esta región entre pequeños y serenos poblados.



Para llegar desde la capital de la provincia son 220 km pavimentados, pero también se puede llegar desde la localidad de Uspallata en Mendoza, donde la distancia es de 100 km.
Desde hace pocos años, algunos consumidores, vamos dejando de hablar de "marcas o bodegas" para que los "lugares de la mano de sus hacedores" comiencen a tomar protagonismo entre nosotros, sin ir muy lejos un claro ejemplo puede ser El Pedernal, en el último tiempo haciéndose reconocido por su calidad, hoy ya encontrando el nombre de la región impreso sobre las etiquetas de algunos destacados alta gama.

Mi poca experiencia me da para pensar que el Valle de Calingasta puede seguir el mismo camino.
Será cuestión de tiempo mientras la producción va en crecimiento y nuestros profesionales con trabajo y dedicación van entendiendo cada vez mejor la zona para lograr la interpretación más pura de ella.

Ya llegará el día que empiecen a aparecer etiquetas que lucirán con orgullo la Indicación Geográfica Valle de Calingasta, mientras que nosotros empecemos a reconocerlo a ciegas, de igual manera como hoy lo hacemos con algunas sub-regiones del Valle de Uco.

Seguro faltaran muchos años para que llegue ese día pero disfrutemos mientras tanto juntos ese camino, en ese paisaje tan bello, que se hace por única vez, y que encima tenemos la fortuna de ser contemporáneos con el descubrimiento del mismo.



miércoles, 27 de junio de 2018

"Vertical de Pasionado Cabernet Franc"



Hace algunos días tuve el placer de participar de una cata vertical donde probamos seis añadas del Pasionado Cabernet Franc de Bodega Andeluna. La misma estuvo guiada por Manuel González Bals quien se desempeña como primer enólogo de la misma.

                                   

Además de ser Pasionado una etiqueta reconocida desde hace más de una década entre los Cabernet Franc de alta gama de nuestro país la Bodega también fue pionera con la variedad en una zona tan reconocida para nosotros hoy como lo es Gualtallary, en Tupungato, Valle de Uco.


Si bien Manu hizo una excelente introducción sobre el crecimiento de la variedad en Argentina donde en los últimos años se dio un crecimiento que hizo que pasemos de 70 ha en 1990 hasta cerca de 1000 en la actualidad. Vale aclarar que el 50% del total se encuentra en el Valle de Uco


Iré más al grano y les contaré de manera resumida que me dejó esta experiencia en la que José Barale, socio accionista de la Bodega, también estuvo presente.

La cata se realizó previo a un almuerzo en el resto TreintaSillas y no contó con la totalidad de las añadas que existen de Pasionado ya que, como me comentaba la gerente de marketing y comunicación María Barale, haber tenido siempre tan bajas producciones y haber conservado tan pocas botellas en la "biblioteca" de la bodega resultó en que hoy los limita al momento de realizar este tipo de prácticas.

Incluso de la añada 2013 directamente no cuentan con ninguna botella.

De todas maneras el muestreo del que participaron las cosechas 2005, 2009, 2011, 2012, 2014 y, en anticipo, la 2015, fue más que suficiente para ver el camino que viene transitando la Bodega y hacía que dirección va.



                               


Comenzamos con el 2005 del cual la ficha técnica denotaba un considerable alcohol (15,5%), ya lo recordarán como algo muy típico en los alta gama de aquella época y el volumen en boca lo confirma, aunque evidentemente las bajas temperaturas de aquel año le aportaron a la vez buena frescura, algo fundamental para que el vino mantenga un equilibrio y se encuentre hoy bien entero y con buen potencial.

Hay que recordar la baja producción que siempre mantuvo esta etiqueta, un producto del que hasta hace poco tenían solamente una hectárea aunque recientemente injertaron dos hectáreas más que comenzarán a producir en 2020.



                                                    

Potenciando lo comentado primeramente hay que agregar que la variedad en el lugar tiende naturalmente a dar bajos rendimientos.

El segundo vino que probamos fue el 2009 no lo sentí con tanta potencia en boca como el anterior y si bien le encontré una fruta más madura, de sensación dulzona, me pareció el vino más suave, muy equilibrado y agradable. Fue un año particularmente bastante lluvioso durante noviembre, diciembre y febrero en Gualta y quizá ello haya colaborado a que esa sensación de madurez sea suave o "diluida" al mismo tiempo, esto último una conclusión mía desde mi desconocimiento. Respecto al alcohol la ficha técnica acusaba aún un grado alcohólico más alto (15,8%).

Retomando el tema suelos Manu nos cuenta que desde el año 2012 empezaron a trabajar más a fondo con la investigación de los mismos en la finca donde han encontrado gran diversidad. De todas formas por el momento siguen estudiando para entender bien qué hay en cada pequeño sector de la finca para futuras prácticas.

Vale recordar que hasta la vendimia 2011 se encontraba a cargo de la enología de la bodega Silvio Alberto y que recién es en la segunda parte de ese año que ingresa Manuel González por ello es que en el Pasionado 2012 su participación fue sólo sobre la etapa final de su elaboración.

Tiene un grado alcohólico mas bajo, 14,5%, que al degustarlo tiene claramente mayor frescura, algunos destellos florales en sus aromas, y una sutil textura en boca. Fue hasta ese momento el vino que más disfrute de la tanda.

Manu agrega que tiene un porcentaje muy bajo de un Cabernet Sauvignon que utilizó precisamente para refrescar y bajar el grado lo que fue una acertadísima decisión ya que al comparar con los anteriores tiende a tener menos peso y volumen sin resignar largo y complejidad, sumando "chupabilidad" como diría "el tano" Cipresso.

Hasta aquí probamos vinos con características diferentes y fue muy enriquecedor ver que en su mayoría encontramos relación entre las prácticas comentadas por el hacedor y las marchas climáticas de cada cosecha.

Luego llegó la añada 2012 que no fue la excepción porque en mi opinión claramente no se pareció a ninguno y si bien la ficha técnica hablaba de un excelente año por tener un clima extremadamente seco, variable ideal para la sanidad de los frutos, algunos taninos un poco marcados aún hicieron que no quedara entre mis preferidos aunque quizá el tiempo lo ponga más armonioso. No me animo a asegurarlo.

A pesar de que siempre hablamos de la misma pequeña finca y variedad los diferentes matices continúan producto del clima y las prácticas que se van ajustando.

Así la añada 2014 cuenta desde lo aromático con esa típica punta de pirazina atrevida y sutil al mismo tiempo. Siendo más concreto: una nota que recuerda a un ají verde, bien fresco, claramente menos maduro y con mayor acidez en boca. Las fichas nos remarcan que 2014 también es recordado como uno de los años más fríos y que una helada en septiembre también les provoco un 25% de perdida de producción lo cual colaboró naturalmente a concentrar más calidad.

Además se nota una considerablemente menor presencia de aromas provenientes del roble y los anfitriones nos aclaran que desde ese año comenzaron a utilizar barricas de cuarto uso.

El vino me dejó muy satisfecho y lo disfruté mucho aunque considero que tiene aún bastante para seguir desarrollando y refinándose en botella. 

Y precisamente, entre otras, la palabra "refinándose" me vuelve nuevamente a la cabeza cuando probamos en anticipó la añada 2015.

Le encuentro sus aromas con una nitidez que no había percibido en los anteriores; mucho más sutiles, delicadeza que se mantiene en boca, balance, equilibrio, de esos que bebés un sorbo e inmediatamente te invitan al siguiente.

Me reconozco entre esos consumidores que valoran y disfrutan de aquellos vinos que van en busca de dejar al desnudo la calidad de la fruta y la expresión de un lugar.

Resumiendo, si defino los primeros años de esta etiqueta sigo pensando en muy buenos vinos, producto de la intensidad que nos brinda la altura, los suelos y la amplitud térmica del Valle de Uco.

En cambio, sobre los últimos vinos degustados, se pueden percibir con mayor precisión esas notas que recuerdan más a un lugar tan distintivo como es Gualtallary y que hacen que cuando los ubico a ciegas con un vecino de Paraje Altamira, Los Chacayes o La Consulta, para mencionar solo algunas zonas vecinas, lo podamos distinguir claramente.

Por lo tanto creo que ese es el camino que deben seguir para diferenciarse cada día más cada uno de los productores que elaboran en esas regiones.

Que las características de un lugar prevalezcan siempre sobre el estilo de una bodega o productor; y si la influencia del clima se hace notar, francamente me alegra, porque ello quiere decir que el productor dejó que el vino se expresara de manera franca respecto a lo que fue ese año en su sitio.

Respetar el terroir siempre y no tratar de enmascararlo bajo ninguna circunstancia.

Resignar concentración, potencia, carga, en busca de sutilezas, elegancia, complejidad, pudiéndose beber más temprano pero sin resignar potencial de guarda, manteniendo el carácter pero mucho más fino; con firme paso por boca, tan firme como cada paso que da Manu y su equipo hoy para el futuro de esta etiqueta tan emblemática para la bodega, la zona y la variedad.

viernes, 8 de junio de 2018

"Blancos de corte, cada día más protagonistas"



Recientemente, en sociedad con mi amigo sommelier Roberto Romano, decidimos convocar a una degustación exclusiva de vinos blancos de corte debido a que su presencia en la góndola de hace algunos años a esta parte viene en marcado crecimiento.

Enmarcamos la cata en el formato de Vinos Con Sentido (VCS), evento anual que organiza Romano para profesionales del vino pero en este caso lo adaptamos a nuestro espacio para consumidores que suelen visitar la vinoteca.

En total se seleccionaron veinte vinos que se presentaron, para degustar a ciegas, en tres tandas separadas por segmento de precio.El panel de degustadores consistió en 15 consumidores acostumbrados a éste tipo de catas.

Más allá de ser parte de la organización pude degustar a ciegas al igual que el resto y pude elegir mis preferidos sin saber de que etiqueta se estaba tratando.

En líneas generales la gran mayoría de los vinos me gustaron. Con esto quiero decir que a casi todos los compraría con mucho gusto. Lamentablemente una de las etiquetas que probamos tenía cierta evolución provocada seguramente por el corcho natural que le jugó una mala pasada, con otro sistema de cierre seguramente no hubiera sucedido. Aquí se podría disparar otro debate que da para largo aunque prefiero evitarlo y pasar al detalle de cada tanda.


Primera tanda ($200 /$290)

En los vinos de la primera tanda la mayoría contaba, entre sus componentes, con Sauvignon Blanc (SB) de la que quiero destacar que su presencia se percibió claramente en todos los casos, no es queme molestara pero me hace pensar que si eran blends blancos compuestos por diferentes variedades, el SB siempre resultó muy protagonista.Creo que habría que tomar los mayores cuidados para que el aporte sea lo más sutil, dicho de otra manera, sentir acentuada la variedad dejaba la sensación de que se parecían entre sí en algún punto, y saben que cuando de vinos se trata, valoro todo aquello que ayude a la no estandarización.

En mi caso premié al vino que creo tuvo más personalidad y carácter en boca y ese vino fue el Verdes Cobardes de Matías Michelini. 
Además de fruta(blanca) y cítricos contaba con esos típicos destellos minerales que acentúan su carácter de manera especial.

Otro de los vinos que me gustaron fue Las Criollas de Don Graciano de los muchachos de Paso a Paso. Me encantó toparme con un blanco de características únicas, sobre todo, teniendo en cuenta el nivel de precio.Sabores “amoscatelados” y de buena intensidad. Me atrae cuando un vino me desconcierta con nuevos matices aromáticos y difíciles de definir.

En ésta tanda uno de los que fue muy aplaudido, sobre todo cuando se descubrió y comunicó su precio, fue el Kaiken Estate, que bien podría destacarse como campeón de la relación precio – calidad (RPC) además seguramente dentro de la tanda es uno de los de mayor volumen y por ende más fácil de conseguir.


Kaiken Estate (SB/Semillón 2017- Agrelo) $200
Salvaje Blend de Blancs 2017 (SB/Torrontés/Chardonnay - Los Chacayes) $270
Montesco Verdes 2017 (SB, Semillón, Viognier, Chardonnay- Tupungato) $280
Blanchard & Lurton Les Fous Corte Bordeles(SB/Semillón - Los Chacayes) $290
Bienconvino 2017 (SB/CH/Gewurz - ) $270
Manos Negras Stone Soil 2016 (Gewurz/Semillón/CH - Los Chacayes) $275
Las Criollas de Don Graciano 2017(Criolla Chica/Moscatel Rosado/Torrontes Sanjuanino - Montecaseros)$290






Segunda tanda ($300 / $440)

Para algunos de los presentes entre la tanda uno y dos no hubo un destacado salto cualitativo por ello corresponde mencionarlo y agregar que no pienso igual.
La intensidad que se resaltaba en la primera tanda, sobre todo a través del aporte del Sauvignon Blanc, disminuyó pero para empezar a traducirse en nuevas sutilezas.

No sé si por falta de experiencia pero al degustar cada uno de esos vinos, los cuales disfrute a pleno, casi en ningún momento vinieron a mi cabeza las variedades.

Algo así como si estuvieran tan ensambladas en todos los casos que ni siquiera el Torrontés se atrevió a sobresalir demasiado en donde participaba como componente.

Un punto para destacar fue la performance de los tres vinos provenientes de Salta independientemente de que a ciegas tampoco logré identificar su procedencia. No sé si destacarlo como positivo o no pero en definitiva lo más importante es que me gustaron mucho.

Desde hace un par de años a esta parte encuentro en general un claro crecimiento cualitativo en los vinos de la región, responsabilidad de una camada de jóvenes profesionales inquietos que están en la permanente búsqueda. Sé de lo que hablo porque hace varios años que los visito y sigo de cerca.

Y claro que resalté uno de ellos, el Blanc de Blancs de Bodega El Esteco. Un penta varietal que me ofreció la sensación de un vino completo, íntegro, tanto desde lo aromático como en su firme paso por boca, y con clara capacidad para seguir creciendo. Un dato no menor para tener en cuenta es que se ubicaba al límite máximo del precio de la tanda.

Otro punto que me atrevo a destacar es que a la mayoría de los vinos, a pesar de que no sean de alto precio, los imagino creciendo en botella. Hablo de una guarda corta que puede ir de dos a cinco años según el caso.

Bacán 2015 (CH/SB/Torrontés) $380
Yeta 2017 (Sauvignonasse /Torrontes/SB - Valle de Cafayate) $320
Encubierto Blend de Blancas 2016 (Marssane/Roussanne - Tupungato- La Arboleda) $320Mazzotta
Impulsivo 2016 (SB-CH-Torrontés) $320
Lejanamente Juntos Semillón - SB 2016 $450
El Esteco Blanc de Blancs 2017 (Marsanne/Rousanne/Viognier/CH/Torrontés - Valles Calchaquíes) $440
Tordos Blanc de Blancs 2017 (Chenin/Riesling/Chardonnay-Valle de Cafayate) $450



Tercera tanda ($450 / $750)

En la tanda que incluía los vinos de mayor precio la mesa efectivamente reconoció claramente el salto en la calidad. En lo personal siento que, sumado a ello, los matices que se resaltaron fueron más definidos y entre los vinos se notaron claras diferencias que podían provocar preferencias en función del gusto o la situación de consumo.

Entre tantas propuestas excelentes la Geisha de Jade se despegó claramente por sus aromas. Estimo que fue más producto del estilo (vinificación, crianza) y no tanto por los componentes ya que el 
Encubierto que probamos en la tanda anterior, que aclaro que también me gustó, nada tiene que ver con el perfil particular del blanco de VerSacrum.

La mayoría de los vinos seguramente poseen o combinan partes con crianza en barrica lo cual claramente sumó complejidad en todos y por suerte en ninguno resultó protagonista.Contrariamente a lo que ocurría hace algunos años cuando un blanco de alta gama era sinónimo de un caldo untuoso, con tostados y notables notas mantecosas, que siempre terminaba girando hacía el mismo perfil de vino.

Fue una tanda que verdaderamente me resultó muy entretenida porque me llevó claramente hacia diferentes estilos o búsquedas y, que en el 100 por ciento de los casos, me tientan a continuar guardándolos en una cava confiando que tendrán una buena evolución.

Ver Sacrum Geisha De Jade 2016 (Roussanne/Marssanne- Los Chacayes) $550
Blanchard & Lurton Grand Vin 2016 (Tocai/Viognier/Pinot Gris/Chardonnay-Los Chacayes) $580
Zenith Nadir 2015 (Chardonnay/Fiano/ SB) $570
Bodega Alandes Paradoux Blend Semillón/SB $680
Susana Balbo Signature White Blend 2016 (Semillón-SB-Torrontés) $860
Clos Ultralocal Les Brûlées (Chardonnay/pinot Gris/Roussanne- Los Chacayes) $750


                     





En la tanda uno y tres, más allá si los elogios recibidos fueron muchos o no, hay dos vinos que se destacaron por diferentes. Ellos fueron Las Criollas y la Geisha y para mi es 100 por ciento positivo que ello ocurra porque necesitamos vinos que se diferencien más allá de que seguramente también corran el riesgo que no le gusten a todo el mundo. Para mi suman diversidad y ello es muy positivo porque además de expandir el gusto en algunos consumidores es fuente de inspiración para otros productores.Siempre digo que es un efecto contagioso que viene ocurriendo y precisamente nace en los más pequeños que por lo general suelen ser los más atrevidos.

A continuación algunas preguntas que me surgen:

Será que no tenemos tan incorporadas las características de las variedades blancas y por tal motivo a uno le cueste más identificarlas en el blend? O será que por privilegiar la frescura, lo cual no me parece mal, se genera que algunas variedades no se muestren en su máxima expresión varietal y ello colabore a que no se diferencien tan fácilmente?

Mientras en los tintos puedo distinguir fácilmente cuando un vino proviene del NOA, en esta oportunidad muy lejos estuve de identificarlo, tendrá algo que ver que la búsqueda por el blanco bien fresco me termine alejando también de las marcadas características que nos puede aportar el lugar?

Que quede claro que soy un defensor de los vinos de buena acidez porque me encantan! pero si algún técnico, que sabe mucho más que yo, puede responder a estos interrogantes bienvenido sea.

Cuando decidimos la convocatoria para probar vinos blancos muy rápidamente se ocuparon los lugares, esta situación, hace algunos años atrás, hubiera sido poco imaginada. De hecho el 100 por ciento de los participantes quedaron muy conformes de haber vivido la experiencia y con ganas de repetirla en otras temáticas similares.

Cuando seleccionamos los blancos de corte para la cata también llevó muy poco tiempo agruparlos ya que no tuvimos que pensar demasiado ni salir a buscarlos porque son moneda corriente entre la mayoría de nosotros. No hay que olvidar que gran parte de los mismos provienen de proyectos chicos o medianos que fueron rápidamente recogidos de la góndola de una pequeña vinoteca, no de una gran tienda o supermercado.

Hace algunos años también era impensado que alguien pagara tanto o más por un blanco que por un tinto.Los precios de los vinos de la tercera tanda no eran bajos y como comercial les aseguro que tienen muchos seguidores que no dudan en pagar por ellos. De hecho fue la tanda que más elogios disparó y donde la gente se dedico a disfrutar, catando entretenida sin detenerse en el tema costos.
En general todos los blancos, independientemente del segmento de precios, se mostraron con buena acidez. Luego se sumaron diversos atributos que justificaron que un vino se ubicara en una tanda u otra y creo que en la mayoría de los casos hubo una relación lógica entre la calidad y los precios.

Queda abierta una nueva ventana que es la de ver cómo a estos cortes blancos le puede sumar complejidad la crianza en botella. Un mundo nuevo que necesita tiempo y sobre todo confianza por partida doble: por un lado la de los consumidores, que además de comprar y probar, deben apostar a la guarda, y la de los productores que no deben detener la búsqueda, sino todo lo contrario, alimentarla cada día más.

Hablo puramente por mi cuando pienso que a los vinos blancos cada vez los tengo más presentes cuando quizá en otros momentos sólo los tenía en cuenta para una entrada, lo que se llama poner primera para luego continuar con tintos.

Realmente cada día los siento más protagonistas y mucho tiene que ver que en los últimos años aparecieron nuevas propuestas de mayor calidad. Clara calidad que vemos en crecimiento pero que sobre todo siempre debe ir a la par de la diversidad. Ésta última palabra es la clave para el consumidor más inquieto que se despidió tan contento luego de la cata.
Igualmente creo que hay mucho para crecer pero lo importante es que la búsqueda ya empezó y sobre todo que hay consumidores a la espera, ansiosos por reconocer, entender los lugares, las diferentes elaboraciones, las variedades, cómo deben combinarse o de qué manera se deben criar para extraer lo mejor de cada una de ellas y hasta empezar a evaluar cuanto es lo que puede sumar la guarda. 




A continuación les acerco los 11 vinos más votados por el grupo.




martes, 29 de mayo de 2018

"Creador de nuevos momentos"

Durante muchos años cuando alguien se preparaba para recibir visitas en su casa y agasajarlas con algún rico menú era habitual, y casi obligatorio, que desde el comienzo y hasta el final de esa reunión se sirviera vino y que se estilara tener sólo una etiqueta para acompañar todo el convite.

Hasta tal punto que el anfitrión precavido siempre solía comprar algunas botellas extra para no correr el riesgo de tener que cambiar de marca durante el encuentro ya que era algo que pareciera no ser bien visto en aquel entonces.

El mismo "tinto reserva" que había sido seleccionado para las carnes asadas era el que se utilizaba tanto para recibir a la visita, la "picadita" de entrada y nos acompañaba hasta después del postre o el café.

Los hábitos del consumidor, poco a poco, fueron cambiando producto de que se fue educando como tal a la par que crecía la cantidad de propuestas y diversidad en tipos y estilos de vinos.

Esa misma persona que se acercaba hasta un local de venta de vinos para adquirir una caja cerrada de seis botellas pensando en aquella reunión hoy sale a comprar y seguramente, sin resignar cantidad, ni la necesidad de escaparse del presupuesto asignado, elige los vinos pero teniendo en cuenta nuevos criterios para que esa reunión tenga más brillo y, de alguna manera, se pueda disfrutar mucho más.

Quiero aclarar que lo último que me gustaría es complicarle la vida a alguien al momento de la elección con los siguientes consejos. Más bien todo lo contrario.

De igual manera que elegimos ir de menor a mayor con la intensidad de sabores en los diferentes platos que podamos presentar sería ideal también utilizar un criterio similar para elegir los vinos, esto inclusive, más allá de la cantidad de platos que tengamos.

La idea es reemplazar esas cuatro botellas iguales que se descorcharían por otras que sean marcadamente diferentes entre sí ya que seguramente estaremos creando cuatro nuevas experiencias para disfrutar en nuestra reunión.

"Más allá del vino como bebida en sí para acompañar, la idea en el fondo es crear nuevos momentos, los cuales nunca hubieran existido de solo haberse decidido por una etiqueta"

Así como estoy seguro de que en ese encuentro del que hablamos no será el mismo plato para la entrada, el principal y el postre, también imagino que tampoco se charlará de un único tema durante todo el tiempo. No faltará el momento divertido ó el de compartir planes futuros, algún recuerdo, sueños, silencios y, quien dice, que no falte también algo emotivo.

Así suelen ser esas conversaciones que a pesar de ir de un lado para otro resultan ser siempre muy entretenidas porque son entre seres queridos que, además de preparar algo especial para recibirnos, también pensaron en más de una etiqueta de vino para que aquel encuentro se potenciara con nuevas experiencias que podrían llegar a ser especiales.
Todo tiene que ver con todo pero quiero mantenerme lejos de hablar de maridajes o acuerdos gastronómicos ya que tiene que ser algo más simple, con voluntad, imaginación y, si es necesario, un poco de asesoramiento.

Imaginate aquella despedida luego del encuentro: al dar gracias por la invitación, comentar qué lindo la pasamos y qué buena estuvo toda la comida se le sumaría qué buena selección de vinos que elegiste!

Me encanto éste o aquel más! Dónde los puedo comprar? La próxima que nos veamos me gustaría hacerte probar tal o cual! Qué buena idea tuviste! Cuándo nos juntamos de nuevo? me gustaría hacerte probar mi preferido!

Para algunos el acto de seleccionar una tanda de vinos puede resultar poco simple pero nada mejor para este caso que acercarse a una vinoteca seria y pedir asesoramiento, explicando al detalle cuál será la situación de consumo y el presupuesto con el que se cuenta.

Ante ese escenario el vinotequero debe ofrecer más de una solución acorde a nuestra necesidad porque precisamente esa es su función, seleccionar y ofrecer lo mejor de lo que está a su alcance.

Si de servir diferentes tipos de vinos (blancos, tintos, rosados, espumosos, naranjos, dulces) se trata y no caer en la situación de poner una copa especial para cada uno, sugiero contar con un modelo de copa de cristal que se pueda adaptar fácilmente a todos.

Creo ideal alguna tipo syrah o malbec y con una capacidad de 450/480 ml; es muy importante no resignar calidad en la misma. Recuerden que el mismo vino puede lucirse de manera muy diferente según la calidad del cristal.

Lógicamente si cada comensal cuenta con una sola de estas copas, entre vino y vino, deberían ser bien enjuagadas y secadas.

Si hay intensiones de profundizar un poco más en esta experiencia, al momento de seleccionar los vinos, se puede pensar que más allá de acompañar correctamente cada momento en el fondo exista también un mensaje educativo.

Así aprovecharemos, al mismo tiempo, la posibilidad que nos da probar, comparar y compartir apreciaciones sobre los vinos. Algo que para la mayoría de los consumidores no es una práctica habitual.

Siempre recuerden que la única forma de crecer en el conocimiento del vino es la experiencia que nos da probar siempre diferentes vinos. En lo personal suelo no repetir etiquetas precisamente para no perder la oportunidad de probar una que no conozco.

Algunos ejemplos de posibles criterios al momento de la elección:

Seleccionar diferentes tipos de vinos (Blancos, Rosados, Naranjos, Tintos, Espumosos, etc).

Seleccionar vinos en diferentes estilos (con diferente concentración, más o menos maduros, más o menos frescos).

Seleccionar vinos con diferentes tipos de elaboración (Vinificados en huevo de concreto, tanques de acero, barrica de roble, etc).

Seleccionar vinos con diferentes tipo de crianza (barrica de 225l, foudre, huevo de concreto, tonel, etc).

Seleccionar vinos de diferentes regiones (Valles Calchaquíes, Patagonia, Luján de Cuyo, Valle de Uco, etc).

Seleccionar vinos de diferentes sub-regiones (Altamira, Gualtallary, Los Chacayes, del Valle de Uco; otra podría ser Agrelo, Lunlunta o Las Compuertas en Luján de Cuyo).

Seleccionar vinos con diferentes tiempos de crianza (más jóvenes o más añejos).

Seleccionar vinos de diferentes segmento de precios.

Revisen cuántas variables pudimos enumerar sin la necesidad de hablar de varietales o vinos de corte. Imaginen que si multiplicamos las mismas por la cantidad de posibles cepas que encontramos en nuestro mercado las alternativas serían interminables y así aquella reunión que nació para comer rico y pasar un rato ameno con amigos, podría funcionar indirectamente muy educativa desde el punto de vista de los vinos.

En las fotos que están a continuación, les acerco algunas etiquetas que me resultan atractivas para combinar a mí, pero más me gustaría saber cuales son sus elegidas!!






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