jueves, 8 de noviembre de 2018

#DeLaVendimiaALaCueva (El informe)


El pasado 6 de Octubre se realizó una nueva edición #DeLaVendimiaALaCueva que tuvo lugar desde las 11hs hasta las 17:30hs en el Gorriti Art Center del Barrio de Palermo.

Del evento participaron 60 productores mostrando 210 vinificaciones 2018, 25% de las mismas fueron blancos y rosados.
Contó con una asistencia de 210 personas, de las cuales 150 adquirieron sus entradas con cuatro meses de anticipación, y 60 invitados especiales entre sommeliers, periodistas especializados, bloggers y comerciales del ámbito.

El 90% de los asistentes son clientes de Vinoteca Mr.Wines, la mayoría consumidores acostumbrados a degustaciones, ferias y visitar bodegas.


Esta edición es el tercer año del evento que nació en busca de los siguientes objetivos principales:

* Probar en primicia las elaboraciones del año para poder entender cuáles fueron las características principales que lo distinguieron.

* Ofrecerle al visitante la experiencia de degustar en una instancia temprana vinos sin terminar e imaginar el potencial de los mismos.

* Brindarle al productor un espacio para compartir sus novedades y poder obtener un feedback antes que sus elaboraciones salgan formalmente al mercado.


A través de las muestras pudieron disfrutar de una gran diversidad de vinos distribuida entre un 80% de vinos sin terminar y un 20% de ya listos para salir al mercado.

Además de las variedades más clásicas hubo para probar entre otras bequignol, ancelotta, criolla, sangiovese, cordisco, isabella, monastrell, casavechia, tokai, y nebiolo, entre otras. Todas fueron muy bien recibidas.

En cuanto a la geografía de los vinos que participaron la misma fue tan diversa como que hubo vinos de Salta, Mendoza, San Juan, Córdoba, Neuquén, con representantes de diferentes regiones y sub-regiones.
Por ejemplo, Colonia Caroya, Quilino, Cruz del Eje y Calamuchita en Córdoba; Luracatao, Pucará, Cachi, Chañar Punco, Hualfin, Amaicha entre otros, de los Valles Calchaquíes.
Sólo un representante de Patagonia pero muchos de regiones más tradicionales de Mendoza como San Martín, Santa Rosa, Lavalle, Barrancas, Agrelo, Las Compuertas y San Rafael también dijeron presente, y varias de ellas de la mano de sus propios elaboradores.


Valle de Uco, casi como si fuera un mundo aparte, producto de la cantidad de sub-zonas que vienen acrecentando su protagonismo de manera individual, contó con productores que aportaron sus propias elaboraciones en cada una de ellas: Tupungato, El Cepillo, San Pablo, Paraje Altamira, Gualtallary, Los Chacayes, Vista Flores y La Consulta entre otras.


Gran experiencia poder distinguir cada día mejor las características que las destacan a cada una, a través de la misma variedad e interpretación del mismo productor, sabemos que todos tienen diferentes miradas, que lógicamente pesan en el resultado final y cada vez tenemos más en cuenta.

Gracias al aporte de otro productor también se pudieron comparar a través del malbec, varios de los lugares recién mencionados pero con diferentes tipos de crianza: fudre y concreto. En esta última tanda también se sumó con ambas crianzas una muestra de Vistalba (Luján de Cuyo, Mendoza).

San Juan lentamente viene tomando protagonismo con sus valles de altura, fue allí que un productor también utilizando la variedad malbec nos aportó para distinguir a través de tres muestras las diferencias entre: Zonda Alto, El Pedernal y Valle de Calingasta, a mi criterio todas con mucho potencial.

La posibilidad de comparar para aprender fue una constante entre los vinos del evento, porque tampoco faltaron del mismo origen y variedad, pero con definidos estilos o puntos de cosecha, o los vinos del mismo productor pero destinados para diferentes categorías de precios.


Vinos orgánicos, biodinámicos, sin azufre, co-fermentaciones, naranjos, frizzantes, elaborados en vasija de arcilla, en ánforas, con porcentaje de escobajo, provenientes de extrema altura, de desierto, de antiguas fincas y otras que debutaban con su primera elaboración. Creo que no faltó nada para probar y nos dejará un registro de como fue la cosecha 2018.


El hecho de probarlos a todos en esta instancia tan temprana donde el aporte de la crianza aún no es protagonista colabora para distinguir la influencia de los diferentes lugares, la marcha climática del año, y la interpretación propia de cada productor. A mi parecer estas últimas tres variables son las más importantes que deberíamos tener en cuenta los consumidores al momento de seleccionar un vino antes de descorchar, no mencioné la cepa, la cual pondría en cuarto lugar.

Los miembros de Argentina Wine Bloggers también estuvieron presentes con un stand.

En el mismo además de recibir donaciones para su campaña #AWBSolidaria2018, se encargaron de mostrar, precisamente a quienes lo deseaban, las diferencias entre un vino terminado y uno que no.

Algunos asistentes degustaron entre 20 y 30 muestras, otros más acostumbrados a este tipo de prácticas entre 35 y 70 muestras; cuando consulte a los primeros si recordaban a cada una con claridad fue relativamente bajo el porcentaje que dijeron que sí, contrariamente los más entrenados, que promediaban un 80/90%, se fueron con el recuerdo fresco, lo que confirma que la práctica es todo, y precisamente uno de los objetivos del evento es ayudar a ese entrenamiento, degustar en un par de horas lo que en un viaje de visita en bodegas podría llevar más de una semana. Recuerden que había 60 expositores diferentes.




 
La Encuesta

Como la idea principal del evento es sacar conclusiones luego de la experiencia, el 30% de los asistentes (50 personas), respondieron una encuesta opcional que se encontraba online y de la misma salieron las siguientes conclusiones que resumí con texto y gráficos:


¿Encontraste relación entre la información aportada por el productor y las muestras degustadas?

Las respuestas de muchos coincidieron en que las bodegas que tenían representantes el día del evento fueron en las que más relación encontraron entre los vinos y la información.
En la edición 2017 recuerdo respuestas similares. Ello confirma la importancia de comunicar, cuando es en forma directa mejor, y aunque los vinos deben defenderse solos en la degustación, como dicen algunos, aporta mucho siempre explicarlos.

¿Pudiste relacionar los vinos degustados con el lugar de donde proviene la uva?


Gualtallary y Valles Calcachíes suelen ser las que más se repiten en las respuestas, lo que me sorprende es que muchos en vez de lugar respondieron los nombres de las bodegas, ello habla que para muchos consumidores el estilo de cada productor sigue prevaleciendo con mucho peso, o dicho de otra manera, lo distinguen cada vez más fácilmente.

¿Consideras importante reconocer por degustación el lugar de donde proviene el vino?¿Porqué sería interesante reconocerlo?

Muchas de las respuestas hablan de la importancia de la identidad de cada zona, y de que esta instancia temprana deja que lo mismo se distinga mejor posible; la totalidad de las respuestas fueron claras y precisas, lo que me da la pauta de la claridad con lo que el publico llega al evento


¿Identificarías a ciegas la tipicidad varietal de cada muestra degustada?

El 85% respondió que reconocieron a ciegas sólo algunas muestras. Para la mitad de los entrevistados podría ser importante que un vino posea tipicidad varietal.


¿Encontrás algo que relacione a todos los vinos entre sí y que pueda tener que ver específicamente con la añada 2018?
¿Que sería? 

La mayoría de las respuestas coinciden en:


Muy buen nivel en general en casi todos los vinos, mucha intensidad y concentración de fruta, muy aromáticos, buena madurez, sucrosidad, alcoholes más elevados y buena acidez. A pesar que a muchos aún les faltaba tiempo de crianza, ya se encontraban muy redondos, ésto último no ocurrió en las añadas anteriores.

Imaginás que con respecto a la cosecha 2017, esta cosecha 2018 será:


Algunos respondieron de calidad similar, otros superior, todos coincidieron en expresiva, intensa, potente, y si bien entregó vinos con grado algo más alto, con más cuerpo, volumen, la buena acidez habla que también podrán contar con una buena capacidad de guarda. Entre las muestras había clara tendencia a mayor diversidad. 
Y con respecto a la 2016, la calidad en este año fue mucho más pareja en lineas generales.


Responder únicamente si fue la primera vez que participaste en #DeLaVendimiaALaCueva 2018 : ¿Cuánto consideras que el evento aportó a tu experiencia y conocimiento del vino?¿Podrías describir cuales?


Algunos testimonios textuales:


“Nunca había probado un vino sin terminar y te hace notar como cambia en el proceso y su evolución”.
“El poder tener contacto directo con un montón de productores que no conocía, nuevas cepas y  amigos”.  
“Aprendí de zonas y formas de vinificación al hablar con los expositores. Me sirvió para tener un panorama completo de la añada, que a mi humilde entender creo será maravillosa”.
“En algunas mesas pudimos hablar sobre regiones, características del clima/tierra y cómo esto define las características del vino”.
“Ver lo bien que se proyecta esta vendimia, no me encontré con vinos verdes, estaban algunos incluso para la venta”.


“Me permitió poder apreciar diversas muestras, de varios productores, de distintas zonas, en un mismo momento. Con el productor o algún entendido a disposición que podía responder y aclarar dudas”.




Algunos momentos del evento:

Se le otorgó un reconocimiento a los "Productores Cueveros" que son aquellos que seguimos de cerca año a año; que visitamos cuando viajamos en los #MrWinesTour , y que cuando vienen a Buenos Aires siempre se acercan hasta nuestro espacio para tenernos al tanto con sus novedades.

En el escenario del Gorriti además del momento musical con el bandoneón de Lucas Colque, un cafayateño que interpretó de manera excelente la música de nuestra ciudad, también se aprovechó para que algunos de los profesionales presentes en la sala subieran al mismo a compartir algunas de las características más distintivas de los lugares donde les toca elaborar.

Algunos de los hacedores que estuvieron presentes, varios de ellos viajando expresamente para el evento:
Federico Mastronardi de Finca La Coti, Mariana Onofri de Onofri Wines, Cristian Moor de Corazón del Sol, Mauricio Vegetti de Lui y Gauchezco Wines, Norberto Paez de Paso a Paso Wines, Gabriel Donozo de MalaJunta, Santiago Bernasconi de Proyecto BIRA, Gabriel Dvoskin de La Nave, Máximo Lichtschein de Tordos, Claudio Maza de Bodega El Esteco, Sebastian Yañez de Altocedro/Alandes, Nicolas Goldberg de Finca La Igriega, Santiago Salgado de Finca Las Payas, Leo Borsi de Clos Ultralocal, Juanfa Suarez de Finca Suarez/Traslapiedra y Alfredo Mestre de Piedra Negra.




 El evento tuvo una comunicación orgánica generada únicamente por el publico que asistió utilizando el HT #DeLaVendimiaALaCueva por las diferentes redes sociales: Instagram, FaceBook y Twitter. En esta última fue donde más impacto tuvo el propio 6 de octubre alcanzando a ser trending topic.


 

Conclusiones personales:

Quienes ya participamos en las tres ediciones del evento 2016,2017 y 2018, nos quedaron siempre bastantes presentes algunas características definidas de cada año, también confirmado por los asistentes en la encuesta, donde además coincido con la gran mayoría de las respuestas.

Creo que uno de los atractivos de la feria fue la diversidad en las propuestas y, como decíamos al principio, la misma se acentuó y se percibió mejor al ser una instancia tan temprana en donde en la mayoría de los casos el vino aún no fue sometido a crianza. Con esto no quiero decir que haya que evitar esta técnica pero si aplicarla siempre de manera que empañe lo menos posible los matices que nos regala un vino desnudo.


Otro punto que destaco es que poco a poco estoy percibiendo con mayor nitidez el lugar de origen no solo en vinos de alta gama, sino también en algunos más de volumen, que por ende son de precios más accesibles; me viene a la cabeza un hermoso corte buen representante Ugarteche pero no es el único, lo vengo percibiendo en varios otros también y provenientes de las más diversas zonas.
Seguramente debe ser producto de más trabajo de viña que de bodega, ello nos entrega vinos más vivos, más definidos en personalidad y que evitan caer en el paladar estándar que cómodamente siguen buena parte de los de mayor volumen.

Creo que las diferentes zonas de los Valles Calchaquíes van camino a empezar a ser reconocidas por características propias, algo que hace algunos años cuando hablábamos de los vinos del NOA entraban todos en el mismo pelotón. Hoy esos lugares de altura empieza a sorprender con diversos matices que algunos hacedores se están encargando de resaltar, algo similar a lo que desde hace varios años viene ocurriendo con las diferentes sub-zonas del Valle de Uco.

Para que ello ocurra, además del trabajo de precisión en función de cada lugar, se le debe sumar un fuerte trabajo de comunicación. Seguramente los valles de altura de San Juan con los años puedan correr la misma suerte, pero les llevará más tiempo, en los Valles Calchaquíes ya empezaron y estamos viendo muy buenos resultados.
Otras miradas del evento:

“#DeLaVendimiaALaCueva es un claro ejemplo de que no hacen falta grandes equipos de marketing, eventos premium o vocabulario y mensajes abstractos para comunicar el vino y llegar de forma clara y directa al consumidor.
-Leer la nota deNicolás Orsini Blog


“Musu une cabos, hace posible que el vino entre en tu corazón, en tu alma. El tipo transmite, comunica, difunde, expande...”.

“Musu es un ser inquieto, y allá por 2016 cuando su fama entre los productores de vino (grandes y pequeños) ya era importante, decidió hacerles una propuesta.
¿Por qué no animarse a mostrar en la Capital los vinos recién terminados?”.
-Leerla nota de El Ángel del Vino 


-Cristian Moor, luego de participar en #DeLaVendimiaALaCueva, contando su experiencia en Matices del Vino, su programa de radio. ESCUCHAR


La opinión de los productores:

La tercera parte de los productores que participaron del evento respondieron la siguiente encuesta, en la misma se les consulto su opinión sobre el evento y sobre la vendimia 2018(*)




(*)Cuando les consultamos sobre la calidad de la cosecha 2018, el 55% respondió Excelente, el 40% Muy buena y el 5% Buena.

Cuando le consultamos sobre la cantidad de producción el 65% respondió Muy Buena, el 20% Excelente y el 15% Buena.

martes, 28 de agosto de 2018

#RegionesDelVino "Valle de Calingasta"

Para una nueva movida de los Argentina Wine Bloggers, que se llama #RegionesDelvino, cada uno de los miembros eligió una zona vitivinícola de nuestro país para profundizar sobre ella.
Yo me incline por desarrollar una región de la cual bastante poco conocemos ya que no son muchos los vinos que podemos encontrar en el mercado. A pesar de ello, al finalizar la nota, creo que comprenderán el por qué de mi elección.
Escuché hablar por primera vez del Valle de Calingasta cuando Francisco Pancho Bugallo y Sebastián Zuccardi, a través del proyecto Cara Sur, llegaron al mercado en el 2013 con una serie de vinos bastantes especiales, sobre todo para esa época, con el claro objetivo de recuperar antiguas viñas de la región.
Desde aquel momento y hasta ahora tenemos el placer de disfrutar de ese pequeño proyecto a través de Bonardas, Criollas y Moscatel provenientes de viñas de 50, 60 y hasta 80 años.
En los años noventa y con motivo de un estímulo impositivo en la provincia de San Juan se dio la llegada de varios proyectos nuevos, básicamente de frutales, dentro de los cuales su gran mayoría eran nogales.
Por una cuestión de mal asesoramiento, improvisación y poco conocimiento de la zona, el cultivo de estos últimos no prosperó y fracasaron. Algunos de aquellos inversores se inclinaron por el cultivo de la vid y, lógicamente, plantaron las variedades tintas más demandadas por el consumidor en los últimos años con el Malbec a la cabeza. También Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Cabernet Franc.
Esas son las cepas que tienen cultivadas en el proyecto vitivinícola inmobiliario Cuuna, con quienes tuve oportunidad de entrevistarme hace algunas semanas atrás.
Es la segunda vez que me encuentro con dos de los socios y titulares de Cuuna, Miguel Di Gennaro y Beto Incerti. La primera fue hace más de una año para probar el resultado de las primeras vinificaciones de esta "nueva viticultura" de la región.
De este reciente encuentro también participó Pancho Bugallo, quien los asesora en la finca desde sus comienzos, y a quien todos ya conocemos de Cara Sur como les comentaba más arriba.




De hecho fue en su pequeña bodega ubicada en Barreal donde se vinificó el cabernet sauvignon y el malbec que degustamos y detallaré más adelante.
El Valle de Calingasta, con una altura que va de los 1400 a los 1700 msnm, junto con Iglesias, son los dos departamentos que se encuentran al oeste de la provincia de San Juan.



El primero más al sur y ubicado entre la cordillera frontal y la pre-cordillera, es el departamento más grande que tiene la provincia, el nombre del proyecto precisamente nace de esa particular ubicación entre ambas cadenas montañosas con picos de más de 6000 msnm.



Al sur limita con la localidad de Uspallata, provincia de Mendoza, y la conforman tres localidades: Barreal, Tamberías y Calingasta.
Barreal y Calingasta además ya son Indicaciones Geográficas (IG). 

En el paraje La Puntilla, ubicado entre Tambería y Barreal, es donde se encuentra la finca de donde salieron los vinos que eligió Pancho para que probemos ya que según él son los más representativos de la región.


El proyecto cuenta con cuatro fincas más que en total suman más de 500 hectáreas que están distribuidas a lo largo del Valle con una gran diversidad de suelos y microclimas.
Las mismas son Finca Cahuak, en el paraje de La Puntilla, que cuenta con 50 hectáreas de vid, incrementando la superficie año a año, Finca Nocce, también en el paraje la Puntilla, pero en la parte alta, Finca Los Piuquenes en la localidad de Tamberías donde además se implantan los viveros propios; y Finca El Castaño en el paraje de Villa Nueva al norte del departamento.
El Valle de Calingasta es un valle longitudinal que esta surcado por dos ríos principales y uno secundario. La principal cuenca es la del Río Los Patos, que corre de sur a norte y riega las localidades de Barreal, Tamberias y parte del Alto Calingasta.
Luego el Río Castaño que corre de norte a sur y riega los parajes de Villa Nueva, Puchuzum, Villa Corral y el Morado. Del Oeste baja el Río Calingasta, pasando por Barrealito y regando una parte de la Villa de Calingasta.
Es en la localidad de Calingasta donde los tres ríos mencionados se juntan y forman el Río San Juan.

Actualmente la zona cultivada del Valle de Calingasta se encuentra en los márgenes de estos tres ríos y los suelos son principalmente de origen aluvial, con materiales arrastrados por los ríos de diferentes rincones de la Cordillera.
En los parajes que se encuentran en la margen derecha del Río Los Patos se pueden diferenciar algunas terrazas formadas con material de pre-cordillera que fue depositado sobre las terrazas aluviales, este es el caso de algunas parcelas del paraje de Hilario, donde Cara Sur trabaja viñas viejas de Criolla Chica, Torrontés Sanjuanino, Moscateles, etc.
Hilario es hoy el paraje donde se resguarda el patrimonio vitivinícola del Valle de Calingasta con parras de más de 80 años y unas 20 variedades criollas.
Es un valle con muy poca presencia de plagas por estar aislado geográficamente, por su bajo nivel de humedad y de precipitaciones, y por los fríos y secos inviernos. En la mayoría de los cultivos no se realiza más de una curación y en muchos casos se trabaja en forma orgánica y natural. 

Es uno de los Valles con mayor amplitud térmica del país lo que define frutas con gran intensidad aromática y mucho color. 

Estas altas temperaturas durante el día sumadas a la alta insolación de los valles de altura, acorta los ciclos, siendo una zona temprana en comparación con otros valles altos que son mas frescos o más húmedos, producto de la menor insolación.
Las precipitaciones medias anuales del Valle de Calingasta no superan los 50 mm, por lo que todos los viñedos son bajo riego. El agua es uno de los tesoros más importantes del Valle siendo distribuida en su totalidad por un viejo sistema de canales y acequias.
La cosecha temprana con uvas maduras y con buena acidez dan una ventaja agronómica muy grande ya que vinos que con rendimientos medios pueden alcanzar una buena concentración sin resignar acidez.
Inclusive el anticipo en el momento de cosecha colabora a que el vino cuyo destino será Mendoza pueda ingresar a la bodega antes que la propia cosecha del lugar. El Malbec 2018 que probamos se cosechó a principios de marzo.

Les comentaba que en esta oportunidad probamos dos vinos 2018 provenientes de una de las fincas ubicadas en La Puntilla, plantada en el 2015, un Cabernet Sauvignon que se estaba criando en barrica, de paso fluido y amable en boca, no habitual para una instancia tan temprana, especiado, de un perfil bien fresco, y a pesar de todo ello sin rastros de verdes.
En cambio el Malbec tiene un perfil mucho más concentrado y a la vista ya su profundidad y sus destellos azulados impactaban, en boca pura potencia frutal que va a la par de una destacada acidez, esta última el atributo principal que me anticipa el futuro de este vino y habla claramente del potencial de la región.
Pero no es el primer Malbec que tengo oportunidad de cruzarme porque el año pasado tuve el lujo de probar muestras crudas de Malbec de los diferentes valles de San Juan en una cata que nos preparó Ignacio López, amigo y enólogo de Graffigna.
Fue una gran experiencia ver aquel día como Calingasta y El Perdenal claramente se despegaban por arriba del resto, con mucho puntos en común que nos recordaron al Valle de Uco. Los vinos de esta zona son fácilmente identificables hoy en día para la mayoría de nosotros.

Pancho aclara que las vinificaciones fueron en huevo de hormigón, con un 30% de escobajo, sin pisoneos, sin remontajes, ni delestage, solo mojar suavemente el sombrero para evitar la sobre extracción y no correr riesgos de que adquiera algún amargo del escobajo, de todas formas aclara que le gusta trabajar siempre con algo del mismo porque aporta estructura, algo de taninos y colabora a bajar un poco el PH de una manera natural.
El otro productor importante de uvas en la región se llama Roberto Toman, cuenta con 50 hectáreas plantadas entre Malbec y Cabernet Sauvignon. El destino de su producción también son algunas importantes bodegas de Mendoza y San Juan.
Volviendo a Cuuna podemos contar que también proveé uvas para algunas bodegas grandes como Graffigna y Nieto Senetiner, aunque lógicamente poca cantidad.
Además seguramente sea Don Doménico la bodega sanjuanina donde realizará sus elaboraciones en el futuro ya que este proyecto que, además de vitivinícola e inmobiliario, será productivo.



Sería muy injusto si sigo hablando del valle y no me detengo en el atractivo turístico del mismo, porque el circuito de Calingasta es más que ideal para aquellos que disfrutan del turismo aventura y sobre todo de la naturaleza en estado puro. 

Imaginen el recorrido de esos ríos, rodeados de la majestuosidad de la cordillera a ambos lados. Imponentes montañas, planicies interminables, cursos de agua azulina. Todo se combina en esta región entre pequeños y serenos poblados.



Para llegar desde la capital de la provincia son 220 km pavimentados, pero también se puede llegar desde la localidad de Uspallata en Mendoza, donde la distancia es de 100 km.
Desde hace pocos años, algunos consumidores, vamos dejando de hablar de "marcas o bodegas" para que los "lugares de la mano de sus hacedores" comiencen a tomar protagonismo entre nosotros, sin ir muy lejos un claro ejemplo puede ser El Pedernal, en el último tiempo haciéndose reconocido por su calidad, hoy ya encontrando el nombre de la región impreso sobre las etiquetas de algunos destacados alta gama.

Mi poca experiencia me da para pensar que el Valle de Calingasta puede seguir el mismo camino.
Será cuestión de tiempo mientras la producción va en crecimiento y nuestros profesionales con trabajo y dedicación van entendiendo cada vez mejor la zona para lograr la interpretación más pura de ella.

Ya llegará el día que empiecen a aparecer etiquetas que lucirán con orgullo la Indicación Geográfica Valle de Calingasta, mientras que nosotros empecemos a reconocerlo a ciegas, de igual manera como hoy lo hacemos con algunas sub-regiones del Valle de Uco.

Seguro faltaran muchos años para que llegue ese día pero disfrutemos mientras tanto juntos ese camino, en ese paisaje tan bello, que se hace por única vez, y que encima tenemos la fortuna de ser contemporáneos con el descubrimiento del mismo.



miércoles, 27 de junio de 2018

"Vertical de Pasionado Cabernet Franc"



Hace algunos días tuve el placer de participar de una cata vertical donde probamos seis añadas del Pasionado Cabernet Franc de Bodega Andeluna. La misma estuvo guiada por Manuel González Bals quien se desempeña como primer enólogo de la misma.

                                   

Además de ser Pasionado una etiqueta reconocida desde hace más de una década entre los Cabernet Franc de alta gama de nuestro país la Bodega también fue pionera con la variedad en una zona tan reconocida para nosotros hoy como lo es Gualtallary, en Tupungato, Valle de Uco.


Si bien Manu hizo una excelente introducción sobre el crecimiento de la variedad en Argentina donde en los últimos años se dio un crecimiento que hizo que pasemos de 70 ha en 1990 hasta cerca de 1000 en la actualidad. Vale aclarar que el 50% del total se encuentra en el Valle de Uco


Iré más al grano y les contaré de manera resumida que me dejó esta experiencia en la que José Barale, socio accionista de la Bodega, también estuvo presente.

La cata se realizó previo a un almuerzo en el resto TreintaSillas y no contó con la totalidad de las añadas que existen de Pasionado ya que, como me comentaba la gerente de marketing y comunicación María Barale, haber tenido siempre tan bajas producciones y haber conservado tan pocas botellas en la "biblioteca" de la bodega resultó en que hoy los limita al momento de realizar este tipo de prácticas.

Incluso de la añada 2013 directamente no cuentan con ninguna botella.

De todas maneras el muestreo del que participaron las cosechas 2005, 2009, 2011, 2012, 2014 y, en anticipo, la 2015, fue más que suficiente para ver el camino que viene transitando la Bodega y hacía que dirección va.



                               


Comenzamos con el 2005 del cual la ficha técnica denotaba un considerable alcohol (15,5%), ya lo recordarán como algo muy típico en los alta gama de aquella época y el volumen en boca lo confirma, aunque evidentemente las bajas temperaturas de aquel año le aportaron a la vez buena frescura, algo fundamental para que el vino mantenga un equilibrio y se encuentre hoy bien entero y con buen potencial.

Hay que recordar la baja producción que siempre mantuvo esta etiqueta, un producto del que hasta hace poco tenían solamente una hectárea aunque recientemente injertaron dos hectáreas más que comenzarán a producir en 2020.



                                                    

Potenciando lo comentado primeramente hay que agregar que la variedad en el lugar tiende naturalmente a dar bajos rendimientos.

El segundo vino que probamos fue el 2009 no lo sentí con tanta potencia en boca como el anterior y si bien le encontré una fruta más madura, de sensación dulzona, me pareció el vino más suave, muy equilibrado y agradable. Fue un año particularmente bastante lluvioso durante noviembre, diciembre y febrero en Gualta y quizá ello haya colaborado a que esa sensación de madurez sea suave o "diluida" al mismo tiempo, esto último una conclusión mía desde mi desconocimiento. Respecto al alcohol la ficha técnica acusaba aún un grado alcohólico más alto (15,8%).

Retomando el tema suelos Manu nos cuenta que desde el año 2012 empezaron a trabajar más a fondo con la investigación de los mismos en la finca donde han encontrado gran diversidad. De todas formas por el momento siguen estudiando para entender bien qué hay en cada pequeño sector de la finca para futuras prácticas.

Vale recordar que hasta la vendimia 2011 se encontraba a cargo de la enología de la bodega Silvio Alberto y que recién es en la segunda parte de ese año que ingresa Manuel González por ello es que en el Pasionado 2012 su participación fue sólo sobre la etapa final de su elaboración.

Tiene un grado alcohólico mas bajo, 14,5%, que al degustarlo tiene claramente mayor frescura, algunos destellos florales en sus aromas, y una sutil textura en boca. Fue hasta ese momento el vino que más disfrute de la tanda.

Manu agrega que tiene un porcentaje muy bajo de un Cabernet Sauvignon que utilizó precisamente para refrescar y bajar el grado lo que fue una acertadísima decisión ya que al comparar con los anteriores tiende a tener menos peso y volumen sin resignar largo y complejidad, sumando "chupabilidad" como diría "el tano" Cipresso.

Hasta aquí probamos vinos con características diferentes y fue muy enriquecedor ver que en su mayoría encontramos relación entre las prácticas comentadas por el hacedor y las marchas climáticas de cada cosecha.

Luego llegó la añada 2012 que no fue la excepción porque en mi opinión claramente no se pareció a ninguno y si bien la ficha técnica hablaba de un excelente año por tener un clima extremadamente seco, variable ideal para la sanidad de los frutos, algunos taninos un poco marcados aún hicieron que no quedara entre mis preferidos aunque quizá el tiempo lo ponga más armonioso. No me animo a asegurarlo.

A pesar de que siempre hablamos de la misma pequeña finca y variedad los diferentes matices continúan producto del clima y las prácticas que se van ajustando.

Así la añada 2014 cuenta desde lo aromático con esa típica punta de pirazina atrevida y sutil al mismo tiempo. Siendo más concreto: una nota que recuerda a un ají verde, bien fresco, claramente menos maduro y con mayor acidez en boca. Las fichas nos remarcan que 2014 también es recordado como uno de los años más fríos y que una helada en septiembre también les provoco un 25% de perdida de producción lo cual colaboró naturalmente a concentrar más calidad.

Además se nota una considerablemente menor presencia de aromas provenientes del roble y los anfitriones nos aclaran que desde ese año comenzaron a utilizar barricas de cuarto uso.

El vino me dejó muy satisfecho y lo disfruté mucho aunque considero que tiene aún bastante para seguir desarrollando y refinándose en botella. 

Y precisamente, entre otras, la palabra "refinándose" me vuelve nuevamente a la cabeza cuando probamos en anticipó la añada 2015.

Le encuentro sus aromas con una nitidez que no había percibido en los anteriores; mucho más sutiles, delicadeza que se mantiene en boca, balance, equilibrio, de esos que bebés un sorbo e inmediatamente te invitan al siguiente.

Me reconozco entre esos consumidores que valoran y disfrutan de aquellos vinos que van en busca de dejar al desnudo la calidad de la fruta y la expresión de un lugar.

Resumiendo, si defino los primeros años de esta etiqueta sigo pensando en muy buenos vinos, producto de la intensidad que nos brinda la altura, los suelos y la amplitud térmica del Valle de Uco.

En cambio, sobre los últimos vinos degustados, se pueden percibir con mayor precisión esas notas que recuerdan más a un lugar tan distintivo como es Gualtallary y que hacen que cuando los ubico a ciegas con un vecino de Paraje Altamira, Los Chacayes o La Consulta, para mencionar solo algunas zonas vecinas, lo podamos distinguir claramente.

Por lo tanto creo que ese es el camino que deben seguir para diferenciarse cada día más cada uno de los productores que elaboran en esas regiones.

Que las características de un lugar prevalezcan siempre sobre el estilo de una bodega o productor; y si la influencia del clima se hace notar, francamente me alegra, porque ello quiere decir que el productor dejó que el vino se expresara de manera franca respecto a lo que fue ese año en su sitio.

Respetar el terroir siempre y no tratar de enmascararlo bajo ninguna circunstancia.

Resignar concentración, potencia, carga, en busca de sutilezas, elegancia, complejidad, pudiéndose beber más temprano pero sin resignar potencial de guarda, manteniendo el carácter pero mucho más fino; con firme paso por boca, tan firme como cada paso que da Manu y su equipo hoy para el futuro de esta etiqueta tan emblemática para la bodega, la zona y la variedad.

viernes, 8 de junio de 2018

"Blancos de corte, cada día más protagonistas"



Recientemente, en sociedad con mi amigo sommelier Roberto Romano, decidimos convocar a una degustación exclusiva de vinos blancos de corte debido a que su presencia en la góndola de hace algunos años a esta parte viene en marcado crecimiento.

Enmarcamos la cata en el formato de Vinos Con Sentido (VCS), evento anual que organiza Romano para profesionales del vino pero en este caso lo adaptamos a nuestro espacio para consumidores que suelen visitar la vinoteca.

En total se seleccionaron veinte vinos que se presentaron, para degustar a ciegas, en tres tandas separadas por segmento de precio.El panel de degustadores consistió en 15 consumidores acostumbrados a éste tipo de catas.

Más allá de ser parte de la organización pude degustar a ciegas al igual que el resto y pude elegir mis preferidos sin saber de que etiqueta se estaba tratando.

En líneas generales la gran mayoría de los vinos me gustaron. Con esto quiero decir que a casi todos los compraría con mucho gusto. Lamentablemente una de las etiquetas que probamos tenía cierta evolución provocada seguramente por el corcho natural que le jugó una mala pasada, con otro sistema de cierre seguramente no hubiera sucedido. Aquí se podría disparar otro debate que da para largo aunque prefiero evitarlo y pasar al detalle de cada tanda.


Primera tanda ($200 /$290)

En los vinos de la primera tanda la mayoría contaba, entre sus componentes, con Sauvignon Blanc (SB) de la que quiero destacar que su presencia se percibió claramente en todos los casos, no es queme molestara pero me hace pensar que si eran blends blancos compuestos por diferentes variedades, el SB siempre resultó muy protagonista.Creo que habría que tomar los mayores cuidados para que el aporte sea lo más sutil, dicho de otra manera, sentir acentuada la variedad dejaba la sensación de que se parecían entre sí en algún punto, y saben que cuando de vinos se trata, valoro todo aquello que ayude a la no estandarización.

En mi caso premié al vino que creo tuvo más personalidad y carácter en boca y ese vino fue el Verdes Cobardes de Matías Michelini. 
Además de fruta(blanca) y cítricos contaba con esos típicos destellos minerales que acentúan su carácter de manera especial.

Otro de los vinos que me gustaron fue Las Criollas de Don Graciano de los muchachos de Paso a Paso. Me encantó toparme con un blanco de características únicas, sobre todo, teniendo en cuenta el nivel de precio.Sabores “amoscatelados” y de buena intensidad. Me atrae cuando un vino me desconcierta con nuevos matices aromáticos y difíciles de definir.

En ésta tanda uno de los que fue muy aplaudido, sobre todo cuando se descubrió y comunicó su precio, fue el Kaiken Estate, que bien podría destacarse como campeón de la relación precio – calidad (RPC) además seguramente dentro de la tanda es uno de los de mayor volumen y por ende más fácil de conseguir.


Kaiken Estate (SB/Semillón 2017- Agrelo) $200
Salvaje Blend de Blancs 2017 (SB/Torrontés/Chardonnay - Los Chacayes) $270
Montesco Verdes 2017 (SB, Semillón, Viognier, Chardonnay- Tupungato) $280
Blanchard & Lurton Les Fous Corte Bordeles(SB/Semillón - Los Chacayes) $290
Bienconvino 2017 (SB/CH/Gewurz - ) $270
Manos Negras Stone Soil 2016 (Gewurz/Semillón/CH - Los Chacayes) $275
Las Criollas de Don Graciano 2017(Criolla Chica/Moscatel Rosado/Torrontes Sanjuanino - Montecaseros)$290






Segunda tanda ($300 / $440)

Para algunos de los presentes entre la tanda uno y dos no hubo un destacado salto cualitativo por ello corresponde mencionarlo y agregar que no pienso igual.
La intensidad que se resaltaba en la primera tanda, sobre todo a través del aporte del Sauvignon Blanc, disminuyó pero para empezar a traducirse en nuevas sutilezas.

No sé si por falta de experiencia pero al degustar cada uno de esos vinos, los cuales disfrute a pleno, casi en ningún momento vinieron a mi cabeza las variedades.

Algo así como si estuvieran tan ensambladas en todos los casos que ni siquiera el Torrontés se atrevió a sobresalir demasiado en donde participaba como componente.

Un punto para destacar fue la performance de los tres vinos provenientes de Salta independientemente de que a ciegas tampoco logré identificar su procedencia. No sé si destacarlo como positivo o no pero en definitiva lo más importante es que me gustaron mucho.

Desde hace un par de años a esta parte encuentro en general un claro crecimiento cualitativo en los vinos de la región, responsabilidad de una camada de jóvenes profesionales inquietos que están en la permanente búsqueda. Sé de lo que hablo porque hace varios años que los visito y sigo de cerca.

Y claro que resalté uno de ellos, el Blanc de Blancs de Bodega El Esteco. Un penta varietal que me ofreció la sensación de un vino completo, íntegro, tanto desde lo aromático como en su firme paso por boca, y con clara capacidad para seguir creciendo. Un dato no menor para tener en cuenta es que se ubicaba al límite máximo del precio de la tanda.

Otro punto que me atrevo a destacar es que a la mayoría de los vinos, a pesar de que no sean de alto precio, los imagino creciendo en botella. Hablo de una guarda corta que puede ir de dos a cinco años según el caso.

Bacán 2015 (CH/SB/Torrontés) $380
Yeta 2017 (Sauvignonasse /Torrontes/SB - Valle de Cafayate) $320
Encubierto Blend de Blancas 2016 (Marssane/Roussanne - Tupungato- La Arboleda) $320Mazzotta
Impulsivo 2016 (SB-CH-Torrontés) $320
Lejanamente Juntos Semillón - SB 2016 $450
El Esteco Blanc de Blancs 2017 (Marsanne/Rousanne/Viognier/CH/Torrontés - Valles Calchaquíes) $440
Tordos Blanc de Blancs 2017 (Chenin/Riesling/Chardonnay-Valle de Cafayate) $450



Tercera tanda ($450 / $750)

En la tanda que incluía los vinos de mayor precio la mesa efectivamente reconoció claramente el salto en la calidad. En lo personal siento que, sumado a ello, los matices que se resaltaron fueron más definidos y entre los vinos se notaron claras diferencias que podían provocar preferencias en función del gusto o la situación de consumo.

Entre tantas propuestas excelentes la Geisha de Jade se despegó claramente por sus aromas. Estimo que fue más producto del estilo (vinificación, crianza) y no tanto por los componentes ya que el 
Encubierto que probamos en la tanda anterior, que aclaro que también me gustó, nada tiene que ver con el perfil particular del blanco de VerSacrum.

La mayoría de los vinos seguramente poseen o combinan partes con crianza en barrica lo cual claramente sumó complejidad en todos y por suerte en ninguno resultó protagonista.Contrariamente a lo que ocurría hace algunos años cuando un blanco de alta gama era sinónimo de un caldo untuoso, con tostados y notables notas mantecosas, que siempre terminaba girando hacía el mismo perfil de vino.

Fue una tanda que verdaderamente me resultó muy entretenida porque me llevó claramente hacia diferentes estilos o búsquedas y, que en el 100 por ciento de los casos, me tientan a continuar guardándolos en una cava confiando que tendrán una buena evolución.

Ver Sacrum Geisha De Jade 2016 (Roussanne/Marssanne- Los Chacayes) $550
Blanchard & Lurton Grand Vin 2016 (Tocai/Viognier/Pinot Gris/Chardonnay-Los Chacayes) $580
Zenith Nadir 2015 (Chardonnay/Fiano/ SB) $570
Bodega Alandes Paradoux Blend Semillón/SB $680
Susana Balbo Signature White Blend 2016 (Semillón-SB-Torrontés) $860
Clos Ultralocal Les Brûlées (Chardonnay/pinot Gris/Roussanne- Los Chacayes) $750


                     





En la tanda uno y tres, más allá si los elogios recibidos fueron muchos o no, hay dos vinos que se destacaron por diferentes. Ellos fueron Las Criollas y la Geisha y para mi es 100 por ciento positivo que ello ocurra porque necesitamos vinos que se diferencien más allá de que seguramente también corran el riesgo que no le gusten a todo el mundo. Para mi suman diversidad y ello es muy positivo porque además de expandir el gusto en algunos consumidores es fuente de inspiración para otros productores.Siempre digo que es un efecto contagioso que viene ocurriendo y precisamente nace en los más pequeños que por lo general suelen ser los más atrevidos.

A continuación algunas preguntas que me surgen:

Será que no tenemos tan incorporadas las características de las variedades blancas y por tal motivo a uno le cueste más identificarlas en el blend? O será que por privilegiar la frescura, lo cual no me parece mal, se genera que algunas variedades no se muestren en su máxima expresión varietal y ello colabore a que no se diferencien tan fácilmente?

Mientras en los tintos puedo distinguir fácilmente cuando un vino proviene del NOA, en esta oportunidad muy lejos estuve de identificarlo, tendrá algo que ver que la búsqueda por el blanco bien fresco me termine alejando también de las marcadas características que nos puede aportar el lugar?

Que quede claro que soy un defensor de los vinos de buena acidez porque me encantan! pero si algún técnico, que sabe mucho más que yo, puede responder a estos interrogantes bienvenido sea.

Cuando decidimos la convocatoria para probar vinos blancos muy rápidamente se ocuparon los lugares, esta situación, hace algunos años atrás, hubiera sido poco imaginada. De hecho el 100 por ciento de los participantes quedaron muy conformes de haber vivido la experiencia y con ganas de repetirla en otras temáticas similares.

Cuando seleccionamos los blancos de corte para la cata también llevó muy poco tiempo agruparlos ya que no tuvimos que pensar demasiado ni salir a buscarlos porque son moneda corriente entre la mayoría de nosotros. No hay que olvidar que gran parte de los mismos provienen de proyectos chicos o medianos que fueron rápidamente recogidos de la góndola de una pequeña vinoteca, no de una gran tienda o supermercado.

Hace algunos años también era impensado que alguien pagara tanto o más por un blanco que por un tinto.Los precios de los vinos de la tercera tanda no eran bajos y como comercial les aseguro que tienen muchos seguidores que no dudan en pagar por ellos. De hecho fue la tanda que más elogios disparó y donde la gente se dedico a disfrutar, catando entretenida sin detenerse en el tema costos.
En general todos los blancos, independientemente del segmento de precios, se mostraron con buena acidez. Luego se sumaron diversos atributos que justificaron que un vino se ubicara en una tanda u otra y creo que en la mayoría de los casos hubo una relación lógica entre la calidad y los precios.

Queda abierta una nueva ventana que es la de ver cómo a estos cortes blancos le puede sumar complejidad la crianza en botella. Un mundo nuevo que necesita tiempo y sobre todo confianza por partida doble: por un lado la de los consumidores, que además de comprar y probar, deben apostar a la guarda, y la de los productores que no deben detener la búsqueda, sino todo lo contrario, alimentarla cada día más.

Hablo puramente por mi cuando pienso que a los vinos blancos cada vez los tengo más presentes cuando quizá en otros momentos sólo los tenía en cuenta para una entrada, lo que se llama poner primera para luego continuar con tintos.

Realmente cada día los siento más protagonistas y mucho tiene que ver que en los últimos años aparecieron nuevas propuestas de mayor calidad. Clara calidad que vemos en crecimiento pero que sobre todo siempre debe ir a la par de la diversidad. Ésta última palabra es la clave para el consumidor más inquieto que se despidió tan contento luego de la cata.
Igualmente creo que hay mucho para crecer pero lo importante es que la búsqueda ya empezó y sobre todo que hay consumidores a la espera, ansiosos por reconocer, entender los lugares, las diferentes elaboraciones, las variedades, cómo deben combinarse o de qué manera se deben criar para extraer lo mejor de cada una de ellas y hasta empezar a evaluar cuanto es lo que puede sumar la guarda. 




A continuación les acerco los 11 vinos más votados por el grupo.




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