viernes, 8 de junio de 2018

"Blancos de corte, cada día más protagonistas"



Recientemente, en sociedad con mi amigo sommelier Roberto Romano, decidimos convocar a una degustación exclusiva de vinos blancos de corte debido a que su presencia en la góndola de hace algunos años a esta parte viene en marcado crecimiento.

Enmarcamos la cata en el formato de Vinos Con Sentido (VCS), evento anual que organiza Romano para profesionales del vino pero en este caso lo adaptamos a nuestro espacio para consumidores que suelen visitar la vinoteca.

En total se seleccionaron veinte vinos que se presentaron, para degustar a ciegas, en tres tandas separadas por segmento de precio.El panel de degustadores consistió en 15 consumidores acostumbrados a éste tipo de catas.

Más allá de ser parte de la organización pude degustar a ciegas al igual que el resto y pude elegir mis preferidos sin saber de que etiqueta se estaba tratando.

En líneas generales la gran mayoría de los vinos me gustaron. Con esto quiero decir que a casi todos los compraría con mucho gusto. Lamentablemente una de las etiquetas que probamos tenía cierta evolución provocada seguramente por el corcho natural que le jugó una mala pasada, con otro sistema de cierre seguramente no hubiera sucedido. Aquí se podría disparar otro debate que da para largo aunque prefiero evitarlo y pasar al detalle de cada tanda.


Primera tanda ($200 /$290)

En los vinos de la primera tanda la mayoría contaba, entre sus componentes, con Sauvignon Blanc (SB) de la que quiero destacar que su presencia se percibió claramente en todos los casos, no es queme molestara pero me hace pensar que si eran blends blancos compuestos por diferentes variedades, el SB siempre resultó muy protagonista.Creo que habría que tomar los mayores cuidados para que el aporte sea lo más sutil, dicho de otra manera, sentir acentuada la variedad dejaba la sensación de que se parecían entre sí en algún punto, y saben que cuando de vinos se trata, valoro todo aquello que ayude a la no estandarización.

En mi caso premié al vino que creo tuvo más personalidad y carácter en boca y ese vino fue el Verdes Cobardes de Matías Michelini. 
Además de fruta(blanca) y cítricos contaba con esos típicos destellos minerales que acentúan su carácter de manera especial.

Otro de los vinos que me gustaron fue Las Criollas de Don Graciano de los muchachos de Paso a Paso. Me encantó toparme con un blanco de características únicas, sobre todo, teniendo en cuenta el nivel de precio.Sabores “amoscatelados” y de buena intensidad. Me atrae cuando un vino me desconcierta con nuevos matices aromáticos y difíciles de definir.

En ésta tanda uno de los que fue muy aplaudido, sobre todo cuando se descubrió y comunicó su precio, fue el Kaiken Estate, que bien podría destacarse como campeón de la relación precio – calidad (RPC) además seguramente dentro de la tanda es uno de los de mayor volumen y por ende más fácil de conseguir.


Kaiken Estate (SB/Semillón 2017- Agrelo) $200
Salvaje Blend de Blancs 2017 (SB/Torrontés/Chardonnay - Los Chacayes) $270
Montesco Verdes 2017 (SB, Semillón, Viognier, Chardonnay- Tupungato) $280
Blanchard & Lurton Les Fous Corte Bordeles(SB/Semillón - Los Chacayes) $290
Bienconvino 2017 (SB/CH/Gewurz - ) $270
Manos Negras Stone Soil 2016 (Gewurz/Semillón/CH - Los Chacayes) $275
Las Criollas de Don Graciano 2017(Criolla Chica/Moscatel Rosado/Torrontes Sanjuanino - Montecaseros)$290






Segunda tanda ($300 / $440)

Para algunos de los presentes entre la tanda uno y dos no hubo un destacado salto cualitativo por ello corresponde mencionarlo y agregar que no pienso igual.
La intensidad que se resaltaba en la primera tanda, sobre todo a través del aporte del Sauvignon Blanc, disminuyó pero para empezar a traducirse en nuevas sutilezas.

No sé si por falta de experiencia pero al degustar cada uno de esos vinos, los cuales disfrute a pleno, casi en ningún momento vinieron a mi cabeza las variedades.

Algo así como si estuvieran tan ensambladas en todos los casos que ni siquiera el Torrontés se atrevió a sobresalir demasiado en donde participaba como componente.

Un punto para destacar fue la performance de los tres vinos provenientes de Salta independientemente de que a ciegas tampoco logré identificar su procedencia. No sé si destacarlo como positivo o no pero en definitiva lo más importante es que me gustaron mucho.

Desde hace un par de años a esta parte encuentro en general un claro crecimiento cualitativo en los vinos de la región, responsabilidad de una camada de jóvenes profesionales inquietos que están en la permanente búsqueda. Sé de lo que hablo porque hace varios años que los visito y sigo de cerca.

Y claro que resalté uno de ellos, el Blanc de Blancs de Bodega El Esteco. Un penta varietal que me ofreció la sensación de un vino completo, íntegro, tanto desde lo aromático como en su firme paso por boca, y con clara capacidad para seguir creciendo. Un dato no menor para tener en cuenta es que se ubicaba al límite máximo del precio de la tanda.

Otro punto que me atrevo a destacar es que a la mayoría de los vinos, a pesar de que no sean de alto precio, los imagino creciendo en botella. Hablo de una guarda corta que puede ir de dos a cinco años según el caso.

Bacán 2015 (CH/SB/Torrontés) $380
Yeta 2017 (Sauvignonasse /Torrontes/SB - Valle de Cafayate) $320
Encubierto Blend de Blancas 2016 (Marssane/Roussanne - Tupungato- La Arboleda) $320Mazzotta
Impulsivo 2016 (SB-CH-Torrontés) $320
Lejanamente Juntos Semillón - SB 2016 $450
El Esteco Blanc de Blancs 2017 (Marsanne/Rousanne/Viognier/CH/Torrontés - Valles Calchaquíes) $440
Tordos Blanc de Blancs 2017 (Chenin/Riesling/Chardonnay-Valle de Cafayate) $450



Tercera tanda ($450 / $750)

En la tanda que incluía los vinos de mayor precio la mesa efectivamente reconoció claramente el salto en la calidad. En lo personal siento que, sumado a ello, los matices que se resaltaron fueron más definidos y entre los vinos se notaron claras diferencias que podían provocar preferencias en función del gusto o la situación de consumo.

Entre tantas propuestas excelentes la Geisha de Jade se despegó claramente por sus aromas. Estimo que fue más producto del estilo (vinificación, crianza) y no tanto por los componentes ya que el 
Encubierto que probamos en la tanda anterior, que aclaro que también me gustó, nada tiene que ver con el perfil particular del blanco de VerSacrum.

La mayoría de los vinos seguramente poseen o combinan partes con crianza en barrica lo cual claramente sumó complejidad en todos y por suerte en ninguno resultó protagonista.Contrariamente a lo que ocurría hace algunos años cuando un blanco de alta gama era sinónimo de un caldo untuoso, con tostados y notables notas mantecosas, que siempre terminaba girando hacía el mismo perfil de vino.

Fue una tanda que verdaderamente me resultó muy entretenida porque me llevó claramente hacia diferentes estilos o búsquedas y, que en el 100 por ciento de los casos, me tientan a continuar guardándolos en una cava confiando que tendrán una buena evolución.

Ver Sacrum Geisha De Jade 2016 (Roussanne/Marssanne- Los Chacayes) $550
Blanchard & Lurton Grand Vin 2016 (Tocai/Viognier/Pinot Gris/Chardonnay-Los Chacayes) $580
Zenith Nadir 2015 (Chardonnay/Fiano/ SB) $570
Bodega Alandes Paradoux Blend Semillón/SB $680
Susana Balbo Signature White Blend 2016 (Semillón-SB-Torrontés) $860
Clos Ultralocal Les Brûlées (Chardonnay/pinot Gris/Roussanne- Los Chacayes) $750


                     





En la tanda uno y tres, más allá si los elogios recibidos fueron muchos o no, hay dos vinos que se destacaron por diferentes. Ellos fueron Las Criollas y la Geisha y para mi es 100 por ciento positivo que ello ocurra porque necesitamos vinos que se diferencien más allá de que seguramente también corran el riesgo que no le gusten a todo el mundo. Para mi suman diversidad y ello es muy positivo porque además de expandir el gusto en algunos consumidores es fuente de inspiración para otros productores.Siempre digo que es un efecto contagioso que viene ocurriendo y precisamente nace en los más pequeños que por lo general suelen ser los más atrevidos.

A continuación algunas preguntas que me surgen:

Será que no tenemos tan incorporadas las características de las variedades blancas y por tal motivo a uno le cueste más identificarlas en el blend? O será que por privilegiar la frescura, lo cual no me parece mal, se genera que algunas variedades no se muestren en su máxima expresión varietal y ello colabore a que no se diferencien tan fácilmente?

Mientras en los tintos puedo distinguir fácilmente cuando un vino proviene del NOA, en esta oportunidad muy lejos estuve de identificarlo, tendrá algo que ver que la búsqueda por el blanco bien fresco me termine alejando también de las marcadas características que nos puede aportar el lugar?

Que quede claro que soy un defensor de los vinos de buena acidez porque me encantan! pero si algún técnico, que sabe mucho más que yo, puede responder a estos interrogantes bienvenido sea.

Cuando decidimos la convocatoria para probar vinos blancos muy rápidamente se ocuparon los lugares, esta situación, hace algunos años atrás, hubiera sido poco imaginada. De hecho el 100 por ciento de los participantes quedaron muy conformes de haber vivido la experiencia y con ganas de repetirla en otras temáticas similares.

Cuando seleccionamos los blancos de corte para la cata también llevó muy poco tiempo agruparlos ya que no tuvimos que pensar demasiado ni salir a buscarlos porque son moneda corriente entre la mayoría de nosotros. No hay que olvidar que gran parte de los mismos provienen de proyectos chicos o medianos que fueron rápidamente recogidos de la góndola de una pequeña vinoteca, no de una gran tienda o supermercado.

Hace algunos años también era impensado que alguien pagara tanto o más por un blanco que por un tinto.Los precios de los vinos de la tercera tanda no eran bajos y como comercial les aseguro que tienen muchos seguidores que no dudan en pagar por ellos. De hecho fue la tanda que más elogios disparó y donde la gente se dedico a disfrutar, catando entretenida sin detenerse en el tema costos.
En general todos los blancos, independientemente del segmento de precios, se mostraron con buena acidez. Luego se sumaron diversos atributos que justificaron que un vino se ubicara en una tanda u otra y creo que en la mayoría de los casos hubo una relación lógica entre la calidad y los precios.

Queda abierta una nueva ventana que es la de ver cómo a estos cortes blancos le puede sumar complejidad la crianza en botella. Un mundo nuevo que necesita tiempo y sobre todo confianza por partida doble: por un lado la de los consumidores, que además de comprar y probar, deben apostar a la guarda, y la de los productores que no deben detener la búsqueda, sino todo lo contrario, alimentarla cada día más.

Hablo puramente por mi cuando pienso que a los vinos blancos cada vez los tengo más presentes cuando quizá en otros momentos sólo los tenía en cuenta para una entrada, lo que se llama poner primera para luego continuar con tintos.

Realmente cada día los siento más protagonistas y mucho tiene que ver que en los últimos años aparecieron nuevas propuestas de mayor calidad. Clara calidad que vemos en crecimiento pero que sobre todo siempre debe ir a la par de la diversidad. Ésta última palabra es la clave para el consumidor más inquieto que se despidió tan contento luego de la cata.
Igualmente creo que hay mucho para crecer pero lo importante es que la búsqueda ya empezó y sobre todo que hay consumidores a la espera, ansiosos por reconocer, entender los lugares, las diferentes elaboraciones, las variedades, cómo deben combinarse o de qué manera se deben criar para extraer lo mejor de cada una de ellas y hasta empezar a evaluar cuanto es lo que puede sumar la guarda. 




A continuación les acerco los 11 vinos más votados por el grupo.




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