martes, 20 de noviembre de 2018

CoProVi 2018,mucho más que una gran degustación...




Hace aproximadamente quince años nació CoProVi (Consejo de Profesionales Vitivinícolas del NOA) con la idea de mostrar, a través de una degustación anual, vinos del Noroeste Argentino pertenecientes a la cosecha en curso.

A este evento que se repite año tras año la categoría de "degustación" cada vez le queda más chica porque luego de lo que viví en la última edición 2018, podría tranquilamente llamarla "La Semana del Vino en los Valles Calchaquíes".

Una mezcla de celebración, exposición, terruño, muestra educativa, camaradería; cualquiera de esas etiquetas les caería perfectamente a todo lo que aconteció en Cafayate el primer fin de semana de Noviembre, o al menos para mi que estuve entre el Jueves 1 y el Domingo 4, aunque para varios la semana ya había comenzado el Martes previo.

Semana con un evento oficial que se repartió entre una clínica sobre malbec el día viernes y una cata principal el sábado para conocer como fue el 2018 en la región.


Fue en esta última que se degustaron a ciegas vinos del año a través de diferentes variedades de uva con la particularidad de que nunca se mencionó al productor de cada uno, porque en la mayoría de los casos fueron cortes armados por los propios técnicos organizadores del evento utilizando como componentes caldos de diversos productores de la zona ya que la idea era representar de la manera más franca posible la interpretación más genuina de los Valles según los técnicos más protagonistas hoy.

La jornada que comenzó a las 18hs, se realizó en el Club de Campo La Estancia de Cafayate, y culminó con una gran fiesta que terminó a altas horas de la madrugada.


Tuve la posibilidad de asistir al evento en varias ediciones, y así como uno estila con los vinos cosecha tras cosecha, cuando va siguiendo su evolución y se pone feliz cuando la misma es buena, y más lindo aún cuando percibís que siguen lejos de su techo, algo parecido me ocurre con este evento donde también pienso que puede seguir creciendo porque encuentro cada vez más firmes dos variables muy importantes: las ganas y calidad de las personas que lo organizan, junto al marco y potencial de un lugar que indudablemente cuenta con condiciones únicas a nivel mundial. Por ello a continuación voy a enumerar algunos puntos que quisiera destacar.
El evento oficial, que si bien duró dos días se vivió toda la semana, ya que se abrió una bodega para una mini-feria invitando a pequeños productores de la zona, se armaron catas para mostrar las novedades del año, y como no podía ser de otra manera, en la mayoría de los casos siempre terminaba con unas buenas empanadas. Por supuesto que tampoco faltó el espectáculo folclórico acompañado de una excelente gastronomía del lugar, o abrir una casa, bar o quincho para que la noche, a pura guitarreada, nunca termine.

Cada año más gente participa del evento ya que en la cata 2018 la jornada principal tuvo la asistencia de 340 personas, en la edición 2017 habían sido 220, y cuando empezaron en el año 2014 eran apenas 60 - me recordaba uno de los enólogos encargados de la organización.

Del total de esos asistentes aproximadamente treinta eran técnicos que trabajan en la elaboración del vino, lo pude estimar porque terminada la segunda jornada fueron invitados a pasar al frente para hacer un cierre con brindis y aplausos de pie. 

Algo para resaltar también es que solamente ocho o nueve de ellos son nacidos en Salta, el resto todos  provenientes de otras provincias como Mendoza, San Juan, Córdoba y Buenos Aires; curioso porque esta idea de comunicar un lugar nace de personas que podemos decir que son en su mayoría "cafayateños por adopción".

Proporcionalmente al aumento de cantidad de asistentes podemos decir que también creció significativamente la cantidad de representantes de las distintas provincias o ciudades que se acercaron: conociendo a la mayoría de los que viajaron de Buenos Aires pude contar no menos de 40, pero gente de Santa Fe, Mar del Plata, Misiones, Santiago del Estero, Mendoza, Córdoba, San Juan, Jujuy, un grupo grande de Tucumán, también año tras años suelen decir presente; hasta dos jóvenes chilenos, que ya habían participado en la edición 2017 y de ninguna manera se quisieron perder la actual.

Algo que me olvidaba, en ambas jornadas la participación activa del publico asistente fue fundamental, calificando, compartiendo opinión, expresando alegría, en un ambiente que a medida que pasaban los minutos se sentía cada vez más ameno y familiar.

Les comentaba que fui a varias ediciones, tengo recuerdo de aquellas catas y siempre encuentro clara evolución en los vinos degustados; más allá que este cambio lo vengo notando cada vez que visito alguna bodega de la región, voy a comentar sobre algunas de las muestras o las que más se destacaron en mi opinión.

Una de las grandes sorpresas fue un merlot aunque el tannat y el cabernet sauvignon, como siempre son las variedades que se expresan de manera excepcional en el Valle, no faltó también un cabernet franc bien moderado en intensidad, de un perfil no tan piracínico que se distingue por lo sutil.

Lógicamente tampoco faltaron los malbec y fueron en esta oportunidad representados a través de tres perfiles diferentes muy bien definidos, me pareció una buena experiencia para los asistentes; la tanda se completó con un sauvignon blanc, un par de torrontés y un petit verdot que en silencio también viene haciendo mérito para ganar protagonismo.

En términos generales me animo a decir que hay en la región por parte de muchos productores una búsqueda de elegancia, se percibe cada vez más precisión, como un ajuste constante del foco; aquellos vinos rústicos, corpulentos, contundentes que solían ser pura potencia y era lo que nos tenían acostumbrados hace 10 años, hoy se perciben más delicados, frescos, menos explosivos en nariz y con más texturas, fineza y firmeza en el paso por boca, estos últimos atributos los de mi preferencia.

Me gustan los vinos que hablan claro y nítido en boca, y no necesariamente los que me "aturden" en nariz, les mencioné como destacado un merlot, inimaginable hace algunos años lograr un vino con características similares en la región, por lo menos hay tres productores que actualmente la trabajan en sus vinos de linea con muy buenos resultados.

Aclaro que terminada la degustación, en un ámbito privado, intenté consultarle a los técnicos organizadores a qué bodega pertenecían los componentes de cada una de las muestras degustadas, y en todo los casos fue imposible saberlo. La única respuesta que recibí fue - estamos aquí para hablar del Valle, ninguna bodega ni productor está por encima del lugar que es lo que hoy nos convoca - me afirmó reiteradas veces el dueño de una de las bodegas familiares más renombradas de la zona.


Les comentaba que el primer día hubo una clínica y consistió en probar malbec de vinos de linea, con sus respectivas etiquetas descubiertas, presentados por sus propios técnicos, hablando del lugar de donde provienen, las características del año de cosecha, compartiendo detalles de su elaboración y crianza.


Iniciaron la jornada cuatro jóvenes enólogas y me pareció espectacular la idea de que se visualizara mejor el protagonismo de la mujer en uno de los eslabones más determinantes de la bodega, espero que siempre se mantenga esta iniciativa.
Fueron en total cinco tandas, dos que mostraron vinos de diferentes fincas y regiones para identificar diversas características, otra con etiquetas de más alta gama, y una tanda donde eran vinos de similar segmento de precio, estimo entre $450 y $550; vinos de un perfil algo más masivo que si bien me encantaron, porque a todos se los sentía bien expresivos, con las notas de crianza muy bien integradas, redondos y frescos en el paso por boca. Entre sí les sentí algunos puntos en común y si bien soy un fanático de la búsqueda de la diversidad, entiendo que son vinos que apuntan a volúmenes mayores, a pesar de ello creo que siempre es fundamental evitar lugares comunes.

Dicho de otra manera me gustaría en cada uno de ellos encontrar características que los pueda diferenciar mejor. Soy vendedor de vinos, las necesito para comunicar el motivo por el cual un consumidor debe inclinarse a elegir una u otra etiqueta.

Les comenté que hubo una tanda con cuatro vinos de alta gama, indiscutiblemente cuatro bombas de altura que estoy seguro que la mayoría del publico presente disfrutó mucho.



Quiero hilar un poco más fino y elegir uno que en lo personal me conquistó, ese vino fue el que provenía de Chañar Punco, zona de altura dentro del departamento de Santa María, provincia de Catamarca.

Si debo traducir con mis palabras creo que su positivo diferencial tuvo que ver con un perfil más fresco, quizás un momento de cosecha más temprano? pero que a pesar de ello no resignó carácter, intensidad, ni concentración, e inclusive tuvo el valor agregado de despegarse, con su estilo, del resto.

Vale recordar que los Valles Calchaquíes se extienden desde Cachi en el Noroeste de la provincia de Salta, incluyendo zonas como Seclantás, Molinos, San Carlos entre otras, atravesando zonas como Amaicha del Valle y Colalao del Valle dentro dentro de la provincia de Tucumán, y culminando en Hualfin, ubicada a 110 kilómetros al sudoeste de Santa María, ya dentro de Catamarca; cuando hablamos de su extensión a lo largo alcanzaría los 400 kilómetros. 

Quise mencionar Tucumán y Catamarca ya que quizás haya consumidores que no asocien estas provincias a producción de vinos de alta calidad.



Cuando definimos terroir siempre aclaramos que no es solamente las características que pueda aportar el lugar, sino que tan importante como ello es la mano del hombre.

Cuando uno vive la experiencia CoProVi año tras año, vemos una clara evolución en la calidad de los vinos, a pesar que el lugar siempre es el mismo y que la marcha climática de cada año también juega un papel, pero que creo que no es tan relevante como muchas veces podemos notar que lo es en otras zonas como las de Mendoza, por lo tanto es la interpretación del hombre la que viene haciendo la gran diferencia, en la finca, en la bodega y en esta oportunidad también en la comunicación, algo para mi fundamental.

No sirve el trabajo en la finca y en la bodega si no se lo comunica, porque esos vinos pensados y buscados de manera especial correrían el riesgo de diluirse en un mar donde entran todos los vinos del mercado que son muchos y los hay de todo tipo.

Por eso CoProVi además de una cata y celebración, es la comunicación de un lugar en estado puro.

Tenemos muchas regiones vitivinícolas en nuestro país, cuántos casos conocen que se comuniquen de esta manera? Realmente es para destacar el espíritu y el objetivo con que nació este evento.


Volviendo al tema de la marcha climática, un profesional de la región me confirmó que año tras año suele ser bastante regular, excepto el 2011 donde hubo más lluvias de las habituales y las mismas efectivamente impactaron de alguna manera en el resultado de la cosecha.

Para ir cerrando, en lo personal siento a CoProVi como una familia, de esas que tienen las puertas de su casa siempre abiertas, que cuando llegás se ocupan de recibirte con la mayor calidez, y que cuando te despide te quedan ganas de siempre volver a visitarlos.

Precisamente por eso es que cada año llega más gente, porque todos vuelven, y cada año se suman nuevos a vivir esa experiencia; por ello esa semana en Cafayate, si bien la mayoría estamos a cientos o miles de kilómetros del lugar donde residimos, en todo momento nos sentimos como en nuestra casa, pero con el agregado que cada año nos espera una familia cada vez más grande.

No sé si notaron que en ningún momento tuve la necesidad de mencionar bodegas o personas, porque precisamente CoProVi nació para hablar de los vinos de una región y no de nombres personales, de marcas, ni bodegas; lo voy a respetar, siempre dije que esta idea era genial.

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